martes, 13 de octubre de 2015

El poeta

Juan Ramón Jiménez, retratado por Daniel Vázquez Díaz.

HARTO ya de tanta duda y tal martirio, se dijo, firme, un día: «No más llevarme los pensamientos al sofá ocioso, a acariciarlos infinitamente; no más soñar y contemplar lo hecho, lo haciéndose y lo por hacer.»
«Supondré que he muerto y que otro yo libre de mí nace para aislar mi obra en quintos borradores. Al fin y al cabo, ya he pensado, contemplado y soñado bastante; y la aristocracia última está en no contemplar, no soñar, no pensar dos veces lo mismo.»
Una gran alegría de eterna primavera interior lo llenó todo. Y, loco con su idea definitiva, cantando en las ventanas al sol de la mañana azul, decidió ponerla en práctica al instante. Y... se la llevó al sofá ocioso, a acariciarla infinitamente.

Historias y cuentos
Juan Ramón Jiménez (1881-1958)