miércoles, 10 de febrero de 2016

Como una novela

Yuri Brut. El rincón de la lectura.

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Pero no basta con leer en voz alta, también hay que contar, ofrecer nuestros tesoros, soltarlos sobre la ignorante playa. ¡Oid, oid y ved lo bonita que es una historia!
No hay mejor manera para abrir el apetito del lector que darle a oler una orgía de lectura.
De Georges Perros, la estudiante maravillada decía también:
—No se contentaba con leer. ¡Nos contaba! ¡Nos contaba Don Quijote! ¡Madame Bobary! Enormes fragmentos de inteligencia crítica, pero que nos presentaba de entrada como simples historias. ¡Sancho, en su boca, se convertía en un odre de vida, y El Caballero de la Triste Figura en un gran haz de huesos armado de certidumbres atrozmente dolorosas! ¡Emma, tal como él nos la contaba, no era únicamente una idiota corroída por «el polvo de las viejas salas de lectura», sino un saco de energía fenomenal, y, en la voz de Perros, escuchábamos a Flaubert reírse de aquel desastre enorme!
Queridas bibliotecarias, guardianas del templo, qué suerte que todos los títulos del mundo hayan encontrado su alveolo en la perfecta organización de vuestras memorias (¿qué haría yo sin vosotras, yo, cuya memoria es un solar sin edificar?), es prodigioso que estéis al corriente de todas las materias ordenadas en las estanterías que os asedian..., pero sería bueno, también, oíros contar vuestras novelas favoritas a los visitantes perdidos en el bosque de todas las lecturas posibles..., ¡Qué bonito sería que les regalarais vuestros mejores recuerdos de lectura! Narradoras, sed mágicas y los libros saltarán directamente de sus estantes a las manos del lector.
Es tan sencillo contar una novela... A veces basta con tres palabras.
Recuerdo veraniego de la infancia. La hora de la siesta. El hermano mayor de bruces sobre su cama, la barbilla en las palmas de las mano, sumido en un enorme Libro de Bolsillo. El pequeño, pululando alrededor:
«¿Qué lees?»
EL MAYOR: Vinieron las lluvias.
EL PEQUEÑO: ¿Está bien?
EL MAYOR: ¡Formidable!
EL PEQUEÑO: ¿Qué cuenta?
EL MAYOR: Es la historia de un tipo: al principio, bebe mucho whisky, ¡y al final bebe mucha agua!
No necesité más para pasar el final de aquel verano calado hasta los huesos por Vinieron las lluvias del señor Louis Bromfield, robado a mi hermano, que jamás lo terminó.

Como una novela (1992)
Daniel Pennac