jueves, 25 de febrero de 2016

El libro de la almohada

Shigeki Tomura. Árbol IV.

50. Recuerdo una mañana clara...

Recuerdo una mañana clara del Noveno Mes cuando había llovido toda la noche. Aunque brillaba el sol quedaban gotas de rocío en los crisantemos del jardín. En los cercos del bambú y en los bordes entrecruzados vi jirones de telaraña y donde se habían roto los hilos vi pendientes gotas de lluvia que parecían cuentas de perlas blancas. Me sentí conmovida y encantada. Al aumentar la luz del día, el rocío fue desapareciendo del trébol y de las otras plantas donde antes abundaba; las ramas se agitaron y luego se elevaron a un tiempo como si se hubieran puesto de acuerdo. Luego conté a la gente lo bello que había sido todo eso. Lo que más me impresionó fue que nadie se impresionara.

Traducción de Jorge Luis Borges y María Kodama

El libro de la almohada
Sei Shonagon