viernes, 18 de marzo de 2016

Libro del desasosiego

Fernando Pessoa en 1928. Foto: Wikipedia

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¿Viajar? Para viajar basta con existir. Voy de día a día, como de estación a estación, en el tren de mi cuerpo, o de mi destino, asomado a las calles o a las plazas, a los gestos y a los rostros, siempre iguales y siempre diferentes como, al final lo son todos los paisajes.
Si imagino, veo. ¿Qué más hago si viajo? Sólo la debilidad extrema de la imaginación justifica que haya que desplazarse para existir.
"Cualquier carretera, esa misma carretera de Entepfuhl, te llevará hasta el fin del mundo". Pero el fin del mundo, desde que el mundo se ha acabado dándole la vuelta, es el mismo Entepfuhl de donde se ha partido. En realidad, el fin del mundo, como el principio, es nuestro concepto del mundo. Es en nosotros donde los paisajes tienen paisaje. Por eso, si los imagino, los creo; si los creo, existen; si existen, los veo como a los otros. En Madrid, en Berlín, en Persia, en la China, en ambos Polos, ¿dónde estaría yo sino en mí mismo, y en el tipo y género de mis sensaciones?
La vida es lo que hacemos de ella. Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos.

Traducción de Ángel Crespo

Libro del desasosiego
Fernando Pessoa(1888-1935)