jueves, 16 de junio de 2016

Escarabajo Hércules

Escarabajo Hércules. Foto: Wikipedia.

Soy un insecto magnífico, nadie puede negarlo. Tengo un cuerpo macizo, de color gris perla espolvoreado con manchitas negras, y un cuerno impresionante, proyectado al frente como el espolón de una galera.
Poseo, además, otro segundo cuerno, aunque no sea tan grande como el primero, y un par de alas membranosas, protegidas por un caparazón quitinoso. De un extremo al otro de mi cuerpo puedo llegar a medir treinta centímetros y avanzo contoneándome sobre seis robustas patas como un barco de guerra sacudido por vientos de través.
Lo malo, señores, es que a pesar de mi terrible aspecto, soy una criatura inofensiva, que odia la violencia y que cada mañana, en el rincón más apacible del bosque, se emborracha de savia azucarada y sueña mundos mejores.
Dirán ustedes que eso no es grave y que puedo sentirme orgulloso de ser un insecto pacífico.
Yo, sin embargo, vivo con el alma pendiente de un hilo, temiendo que llegue el día en que alguien descubra que, con mis dos cuernos, ni siquiera soy capaz de partir el pétalo de una rosa.
Cuando eso ocurra, no tendré más remedio que renunciar a mi máscara y aceptar el desafío de los que hoy, al verme aparecer, huyen aterrorizados.

Bestiario (1988)
Javier Tomeo