viernes, 29 de julio de 2016

Tierra inalcanzable

Ilustración de Alisa Verner.

Autodescripción honesta con un vaso de Whisky, en el aeropuerto, digamos que en Minneapolis

Mis oídos se pierden en las conversaciones, mis ojos se apagan,
pero siguen siendo insaciables.

Veo sus piernas con minifaldas, con pantalones o con sinuosas telas,

Las miro una a una por separado, miro sus muslos y sus nalgas,
absorto, meciéndome en sueños pornográficos.

Viejo verde, es hora de ir a la tumba, no de jugar y divertirse
como un joven.

Pero es simplemente lo que siempre he hecho, crear escenas de
este mundo por orden de la imaginación erótica.

No es que desee a estas criaturas en concreto, lo deseo todo, y
ellas son como señales de una unión extática.

No tengo la culpa de que hayamos sido moldeados de esta manera,
mitad contemplación desinteresada, y mitad apetito.

Si voy al Cielo cuando muera, todo debería ser como aquí, sólo
que liberado de estos torpes sentidos, de estos pesados huesos.

Convertido tan sólo en una mirada, seguiré absorbiendo las 
proporciones del cuerpo humano, el color de los lirios, una calle
parisina en junio, al alba, toda esta incomprensible abundancia,
la incomprensible abundancia de las cosas visibles.
De Esto (2000)
Traducción de Xavier Farré

Tierra inalcanzable. Antología poética
Czeslaw Milosz