sábado, 12 de diciembre de 2009

El viajero y su crónica


Eugéne Alexis Girardet. Caravana de sal atravesando el desierto.
A pesar de la diversidad de autores y estilos de las crónicas de viaje, hay rasgos psicológicos que estampan al viajero y ayudan a determinar su percepción del universo. Es casi común su individualismo aun cuando formen parte de un grupo. Todos los cronistas que acometen su empresa perciben su avance en la región como un escape a la libertad, un encuentro solidario con una plétora de experiencias. Muchos de ellos tienen deseos de romper con los confines limitados de su mundo. Tienen una idea personal de su propia libertad, patente por ejemplo en Badía Leblich, en Murga, en Ciro Bayo. El viajero no solo está de camino a algún lugar, sino también, en gran parte, huyendo de algún otro.
Otro importante rasgo es la originalidad. El viajero va más allá de las fronteras. Hace descubrimientos y agranda los horizontes, descubre las cosas a medida que las va encontrando. No es por ello sorprendente el encontrar a menudo ratificaciones de originalidad en esta literatura. Espada intenta corregir a Humboldt, Rajal y Larré constata que es el primero que pone el pie en la cumbre del Mandarangang. Benitez acepta emocionado la idea del recorrido que le propone Lenz, porque es inédito en el europeo el atravesar el Sahara en esa dirección.

El ajedrez de estrellas
Lily Litvak