Jesús Ferrero. Río Amarillo.
Vieja leyenda china
Boca de Jade
y Boca Jadeante
se unieron para crear el mundo.
Y lo crearon, en efecto.
Y el mundo fue
una tinaja de jade
y mil cobras jadeantes dentro.
Río Amarillo (1986)
Jesús Ferrero
Las fuentes del PacíficoI
Balada oceánicaEl mar le llamaba silenciosamente, y era una llamada insistente y sugestiva: parecía un río de voces y emociones entrelazadas, como si todos los anhelos y todas las palabras de los marinos que en ese momento deambulaban por los muelles o entraban en el café del hotel conformasen un mismo rumor llegando directo al remolino de su corazón.
Pero Benito prefería ignorar los susurros del mar y continuaba olfateando el rastro de la sangre en los terrados, en las aceras, en las losas de los tinglados del puerto, en el viento enrarecido de la tarde, de la noche, de la madrugada, cuando no era extraño oír sonidos de disparos y se sentía flotando entre fragancias de pólvora, absenta y amoníaco. El tiempo se adensaba cuando uno vivía pendiente de todos los asesinatos que se podían cometer en la ciudad, y la vida adquiría una celeridad mareante. Benito estaba cansado, aunque no lo decía, y cuanto más fatigado se encontraba más se evadía soñando con las fuentes del Pacífico. Un delirio que le asaltaba sobre todo cuando se hallaba en el balcón de su cuarto y podía ver la selva de mástiles del puerto y todo el esplendor del cielo. Solía acudir allí al amanecer, cuando la brisa era más fresca, y mientras contemplaba el apacible oscilar de los barcos creía por momentos controlar sus fobias y sus afectos.
Bélver YinYa de viaje hacia Nankín, donde esperaba hacerse cargo de Góel, Bélver Yin estuvo pensando en sí mismo mientras sentía que el barco se alejaba del muelle. ¿Cómo poner orden en ese caos perpetuo en el que le sumía su hermana una y otra vez? ¿De quién era el mensajero y en qué consistía su locura? ¿Era su locura Nitya, o era la creencia en ese adagio en el que Durga aconsejaba hermanarse al agua? " El agua- le había dicho antaño su madre- corre involuntaria y a todo molde se doblega, al contrario de la piedra cuya rigidez la condena a agrietarse en sus mismas entrañas." No le importaba ser agua y deslizarse por la vida con el mismo fervor indiferente, pero a veces le molestaba esa actitud evasiva tan parecida, paradógicamente, a la obediencia.Pensar en esas cosa le consolaba a la vez que acentuaba su propensión a ver cada uno de sus actos bajo cinco prismas diferentes, uno por cada sentido. En realidad, nada de lo que hacemos tiene un sentido exacto, se dijo con indulgencia cuando ya la ciudad había desaparecido tras la niebla y en cubierta empezaba a hacer frío.Tomaré un café antes de cenar, pensó al bajar las escaleras de proa, y tras la cena leeré a Tu Fu. Antes del alba ya estaremos en Nankín.