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jueves, 31 de octubre de 2013

Cagliari, 1 de enero de 1900

Renato Casaro.Shalimar.

Seguiré siendo inquebrantablemente la borrachina, la depravada y la escandalosa que atiborra en verano su loca y perdida cabeza con la embriagante inmensidad del desierto, y en otoño con los olivares del Sahel tunecino.
¿Quién me devolverá las noches calladas, los perezosos paseos a caballo a través de las interminables llanuras del Oued Righ y las arenas blancas del Oued Souf? ¿Quién me devolverá la sensación a la vez triste y feliz que invadía mi corazón de total abandono en mis caóticos campamentos, entre mis amigos traídos por el azar, los spahis y los nómadas, que no sospechaban en mí una personalidad tan odiosa, y de la que reniego, con la que la suerte me ha vestido como un adefesio para mi desgracia?
¿Quién me devolverá alguna vez las cabalgadas frenéticas por los montes y los valles del Sahel, cara al viento del otoño, cabalgadas embriagadoras que me hacían perder la noción de la realidad en una suprema borrachera?
En estos momentos, como en todos los momentos de mi vida, sólo tengo un deseo: investirme lo más rápido posible de una personalidad amable que, realmente, es la verdadera, y regresar allá, a África, rehacer otra vez aquella vida... Dormir, en medio del frescor y del silencio profundos, bajo la vertiginosa caída de las estrellas, con el cielo infinito por único techo y por única cama la tierra tibia..., relajarme con la dulce y  triste sensación de mi absoluta soledad, y con la certeza de que, en ningún lugar de este mundo, ningún corazón late por el mío, de que en ningún extremo de la tierra ningún ser humano me llora ni me espera.

Traducción de Adolfo García Ortega

Los diarios de una nómada apasionada
Isabelle Eberhardt

viernes, 9 de noviembre de 2012

Jueves, 8 de agosto de 1901, medianoche

Wilhelm Hammershoi. Interior con hombre leyendo, 1898.

Después de mi lectura diaria de Dostoievski, siento una súbita ternura hacia mi pequeña habitación, parecida a la celda de una cárcel y que es muy distinta al resto de la casa.
Los cuartos en que se vive mucho tiempo se impregnan, por así decir, de un poco del alma de quien los habita y de lo que en ellos piensa.

Traducción de Adolfo García Ortega

Los diarios de una nómada apasionada (1900-1903)
Isabelle Eberhardt

domingo, 29 de julio de 2012

Bou-Saada, 1 de julio de 1902

Lehnert y Landrock. Beduina.

El calor, casi de horno ayer por el siroco, que acabó la noche pasada en tempestad violenta, da a todo este paisaje ese particular aspecto que tanto me gusta. Bou-Saada está rodeada de altas colinas áridas, de color rojizo, que impiden ver el horizonte.
Al llegar fuimos a las arcadas de la casa del jeque, cerca del juzgado de paz. Enfrente hay un escuálido jardincillo francés vallado. A la izquierda, un polvorín y un jardín salvaje, en el que de noche cantan las ranas. La población es mucho más grosera e incivilizada que la del Sahara.
Pese a la fuerte lluvia de ayer, la tierra está seca. Hay preciosos camellos con finas riendas, de raza sahariana, que se acercan a doblar sus rodillas delante de la casa del jeque.
Estoy sola, sobre una estera, bajo las arcadas, con el pequeño M'hammed, hijo de Dellaouï, que no me deja ni a sol ni a sombra.
Esta tarde saldremos para El-Hamel... ¿Cuándo volveré? ¿Cuándo veré a Rouh? Hay tantas interrogantes...
No lamento haber venido hasta este rincón del Sur que no conocía y que a fin de cuentas es la región que más amo. Este viaje a un lugar tan relativamente lejano ha sido una suerte inesperada.
Los atuendos de las mujeres son desgarbados, sobre todo en lo que respecta al peinado, enorme y liso. Los vestidos de las mujeres del Sur, si no los llevan con gracia las esbeltas, son espantosos. En el Souf eran más delicados y bonitos. Y sobre el rostro femenino no hay nada que decir: sencillamente no lo he visto.

Traducción de Adolfo García Ortega

Los diarios de una nómada apasionada
Isabelle Eberhardt

lunes, 30 de abril de 2012

El Qued, 20 de febrero de 1901, 7 de la mañana

Isabelle Eberhardt. Foto: Rue des Archives.

Experimenté, durante aquel rápido paseo, una de las más amargas tristezas de mi vida.
Las dunas siempre están ahí, y la ciudad grisácea, y los jardines oscuros...
Pero el gran encanto de este país, esa magia de los horizontes y de la luz, ha desaparecido... y el Souf para mí ahora está vacío, vacío sin remedio.
Las dunas se hacen a mis ojos más desoladas, no ya con aquella desolación que las aureolaba de misterio y que antes me era fácil reconocer... No, ahora están muertas... Los jardines, escuálidos y vulgares... El horizonte y la luz, tenues.
Y yo me siento aquí más extranjera que en ninguna otra parte, más solitaria, y sólo quiero irme, huir de este país que para mí ya no es más que el fantasma de lo que tanto amé.
Ahora me doy cuenta, para no equivocarme nunca más, que todo ese encanto que atribuimos a determinadas regiones de la tierra sólo es una añagaza y una ilusión; mientras que la naturaleza que nos rodea responda a nuestro estado anímico, creemos descubrir un esplendor, una belleza especiales... Pero cuando nuestra alma efímera cambia, toda esa naturaleza se viene abajo y se desvanece.

Traducción de Adolfo García Ortega

Los diarios de una nómada apasionada
Isabelle Eberhardt

jueves, 5 de enero de 2012

Ginebra, 27 de junio de 1900, miércoles

Yann Arthus-Bertrand. Caravana de camellos.

He aquí mi anhelo de estos días... ¿lo lograré alguna vez?: ir allá, a Ouargla, al umbral del océano de misterio que es el Sahara y quedarme allí, establecer allí mi hogar, ese que cada vez más echo en falta. Una casita de tob, a la sombra de las palmeras. Unos pocos cultivos en el oasis, Ahmed como siervo y compañero, unos cuantos animales para despertar mi corazón, tal vez un caballo...un sueño que con el tiempo... y unos libros.
Vivir una existencia doble, la del Desierto, siempre aventurera, y la tranquila y dulce del pensamiento, alejada de cuanto pueda turbarla.
Volver por aquí de vez en cuando, junto a Augustin, y a París... París, regresar a esa Tebaida silenciosa...
He de crearme un alma, una conciencia, una inteligencia, una voluntad.

Traducción de Adolfo García Ortega

Los diarios de una nómada apasionada
Isabelle Eberhardt

lunes, 11 de julio de 2011

Touggourt, martes a mediodía, 31 de julio de 1900

Paul Jaarsma. Los señores del desierto.

Volví a sentir luego, igual que ya lo había sentido antaño, de camino entre Biskra y Touggourt, esa maravillosa conmoción, fascinante, del alba en el desierto...
La noche pasada, a eso de las 2, crucé el oasis lúgubre de Ourlana: grandes jardines tapiados por muros de adobe con las marcas de salitre, la humedad y la fiebre...
Todas las casas de tob ocre dormían en un extraño sueño...
Y luego, Sidi Amram, echada en tierra, la hoguera de djérid secos, la arena caliente, la luz de las estrellas infinitas...
¡Oh Sahara, Sahara amenazador, ocultas tu preciosa alma negra en tus soledades inhóspitas y entristecidas!
Sí, amo este país de arena y piedras, este país de camellos y hombres primitivos, este país de lagos salados y dunas peligrosas.

Los diarios de una nómada apasionada
Isabelle Eberhardt

lunes, 16 de mayo de 2011

En el país de las arenas

Desierto Siloli, Departamento de Potosí, Bolivia. Foto de Jenny Mealing. (Wikipedia)

¡Oh! ¡La dulce sensación de dejarse vivir, de dejar de pensar, de dejar de obrar, de no forzarse a nada, de no añorar nada, de no desear, salvo la duración indefinida de lo que es! ¡Oh! ¡La bienaventurada aniquilación del yo, en esta vida contemplativa del desierto!...

Au pays des sables
Isabelle Eberhardt

viernes, 25 de marzo de 2011

Los diarios de una nómada apasionada

Isabelle Eberhardt. Los diarios de una nómada apasionada.

9 de febrero de 1901

Si la extravagancia de mi vida fuera resultado de un esnobismo, de una pose, sí, podría decirse: "Ella se lo ha buscado". ¡Pero no es eso en absoluto! Nunca nadie ha vivido tan al día ni tan azarosamente como yo, y han sido los mismos acontecimientos, su inexorable cadena, los que me han llevado hasta donde estoy ahora, no los he creado yo.
Tal vez toda la extravagancia de mi personalidad se resuma en esta acusada característica: busco al precio que sea sucesos nuevos, huyo de la pasividad y de la falta de movimiento.

Traducción de Adofo García Ortega

Los diarios de una nómada apasionada
Isabelle Eberhardt

viernes, 22 de octubre de 2010

Los diarios de una nómada apasionada

Isabelle Eberhardt. Dibujo de Pablo Castro, 2008.

Domingo, 5 de mayo de 1901, 9 de la mañana

En medio del terrible desconcierto de mi vida en estos días pasados, oscuros como ningún otro anterior, mantengo gozosa la perennidad del sentido de lo que es hermoso, del amor al arte y a la naturaleza.

Hay una belleza en cada cosa y saberla discernir es don sólo del poeta: ese don aún vive en mí y me glorifica. porque los únicos tesoros imperecederos son los del Pensamiento. La piedra de una estatua, muda para el vulgo, guarda celosamente, mientras dura, la misma Idea que concibió su forma.

Los diarios de una nómada apasionada
Isabelle Eberhardt

lunes, 6 de abril de 2009

Marsella, 15 de agosto de 1901

Simeone. Beduino
Desde hace unos días, me invade otra vez la nostalgia del desierto, ¡intensa hasta dolerme! Iría aunque fuera a la última casucha del viejo Biskra, como en la que estuvimos Sliméne y yo la tarde de mi venida, el pasado 2 de marzo..., ¡hace ya seis largos meses!... Iría allí, al alba, o mejor al atardecer, y echaría un vistazo amoroso, de exiliada, al imponente Sahara..., ¡sólo un vistazo!
¡Ah, ser libres, los dos y con dinero para ir a nuestra patria! ¿Volveré a ver algún día mi querido desierto?
Algo en el fondo de mi corazón, como un oscuro presentimiento, me dice que sí, que voy a volver... ¡y un día no muy lejano!
¡Lo que daría hoy por abandonar esta maldita tierra de padecimientos, y volver allí, a suelo africano!
Miro los dibujos de aquellas tierras que tengo en la pared. Aquí me ahogo en este cuarto, en esta ciudad que sólo me ha dado penurias.
Quiero irme, ser libre y vagabunda...

Los diarios de una nómada apasionada
Isabelle Eberhardt

viernes, 15 de agosto de 2008

Bou-Saada, 28 de enero de 1903, miércoles

Dejé Argel el lunes 26. Llegué a Bou-Saada el 27.
Hoy, después de ir esta mañana a la Oficina Árabe, me fui a pasear por la ciudad árabe, y por el río en el que las lavanderas indígenas parecen pinceladas azules y rojas de una viveza de tonos chillones increíble. En las colinas de alrededor nada ha crecido, siguen tan ariscas y desnudas como en verano.
Mañana por la mañana iré a El Hamel. Parece decidido ya mi viaje a Boghari. Es a través de una región que no conozco, Had Sahari, cuyo nombre me gusta, y que está muy perdida, casi recóndita.
Los diarios de una nómada apasionada
Isabelle Eberhardt

martes, 27 de mayo de 2008

18 de julio de 1900, 9 de la noche

Esta noche voy a releer entera mi novela Rahhil. Lo único que aún no tengo para poder juzgarla es visión de conjunto. Actualmente, para darla por terminada como texto -no como obra de arte-, he de rematar la escena, totalmente artística, del paseo de los judíos -cosa de media hora de trabajo.
Luego, anotar algunos pasajes sobresalientes de otros autores: Baudelaire, Zola, Loti.
De camino , sacaré notas cuidadosas de lo que vaya aprendiendo y también de lo que me vaya impresionando. La travesía por mar, luego la Argelia italiana y el Oued Rir, será un viaje interesante, pintoresco -primera cosa a redactar en cuanto llegue-.
Una vez allí, en los oasís, tomar nota de todo; empezar por visitarlo todo y hacer un plano detallado con las anotaciones más completas posibles. Después, abrir un diario literario del tiempo que esté allí. Entre medias, conseguir que Rakhil sea el libro que tiene que ser: una obra de arte.

Los diarios de una nómada apasionada
Isabelle Eberhardt