Mostrando entradas con la etiqueta Julia Otxoa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Julia Otxoa. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Maletas

Ricardo Renedo. Maletas.

En mi caso hacer el equipaje es toda una batalla, tengo pocas cosas pero mal definidas, hasta el punto que desconozco qué poseo en realidad, tan solo sé que algunas pertenencias son ligeras y ovaladas pero éstas a veces se alargan inesperadamente hasta romperse y vaciarse por completo. Otras en cambio son pesadas y con solo pensar en ellas modifican su forma, estorban por todas partes, me tropiezo con ellas, tengo las piernas llenas de hematomas, algún día van a lograr que me caiga y me dé un mal golpe.
Hay incluso algunas cuya existencia es dudosa, a menudo ignoro si pertenecen al pasado, al presente o tan solo al universo de mis sueños. Así que no es extraño que a la hora de hacer las maletas nunca sepa si voy a tardar mucho o poco, son tantas las conjeturas, las hipótesis... La sucesión de enigmas me rompe los nervios, me fatiga en extremo, me deja sin fuerzas para nada. Y claro, en esas circunstancias siempre acabo anulando mis viajes. 

Un extraño envío (2006)
Julia Otxoa

Maletas

Ricardo Renedo. Maletas.

En mi caso hacer el equipaje es toda una batalla, tengo pocas cosas pero mal definidas, hasta el punto que desconozco qué poseo en realidad, tan solo sé que algunas pertenencias son ligeras y ovaladas pero éstas a veces se alargan inesperadamente hasta romperse y vaciarse por completo. Otras en cambio son pesadas y con solo pensar en ellas modifican su forma, estorban por todas partes, me tropiezo con ellas, tengo las piernas llenas de hematomas, algún día van a lograr que me caiga y me dé un mal golpe.
Hay incluso algunas cuya existencia es dudosa, a menudo ignoro si pertenecen al pasado, al presente o tan solo al universo de mis sueños. Así que no es extraño que a la hora de hacer las maletas nunca sepa si voy a tardar mucho o poco, son tantas las conjeturas, las hipótesis... La sucesión de enigmas me rompe los nervios, me fatiga en extremo, me deja sin fuerzas para nada. Y claro, en esas circunstancias siempre acabo anulando mis viajes. 

Un extraño envío (2006)
Julia Otxoa

domingo, 13 de diciembre de 2009

Otto de Aquisgrán

Otto IV, (1176-1218). Pintura de Johann Christian Ludwig Tunica
Cuentan que el emperador Otto de Aquisgrán era tan sumamente perfeccionista que, acometiéndole una vez un agudo ataque de melancolía profundísima, y decidiendo en medio de tristes delirios acabar con su vida, tuvo tan extremado cuidado en dejar bien acabados y atados los asuntos de la corte, que antes de pasar a mejor vida, pasó años y años, despachando con sus consejeros, firmando tratados y recibiendo en mil audiencias. Hasta el punto de que al fin todo en orden, el pobre emperador Otto, ya muy anciano y enfermo desde su lecho de muerte, no recordaba realmente el extraño motivo que le había tenido toda su vida sumido en aquel delirante y frenético ritmo de trabajo, no conocido jamás en ninguna corte imperial.

Un león en la cocina
Julia Otxoa

viernes, 25 de septiembre de 2009

Teléfono

Emily Adans. Teléfono
Todo el mundo se queja de que nunca cojo el teléfono, ¡si ellos supieran! Pero claro, no saben, ignoran por completo las dimensiones de mi casa, la distancia que he de recorrer, los peligros que he de sortear por lograr descolgar el teléfono antes de que la llamada termine.
En primer lugar, debido al clima de la isla, las baldosas del largo corredor están siempre húmedas, más de una vez he resbalado sobre ellas y he quedado con el cuerpo magullado durante semanas. Luego está el tema de la luz cegadora que atraviesa los altísimos ventanales dejándome totalmente ciega corriendo desesperadamente cual posesa para capturar a tiempo la llamada, y para colmo los perros, esos extraños perros que siempre andan nerviosos, excitados con esa blanquecina mancha en la mirada, como de otro mundo, que de pronto se cruzan ante mí y aullán, aullán lastimeramente y todo el corredor es un eco multiplicado de sombras frías envolviéndome cual tela de araña, para que no llegue, para que nunca llegue, pero todo eso la gente lo ignora y llama y llama y cuanto más llama más peligra mi vida.

Variaciones sobre un cuadro de Paul Klee
Julia Otxoa

domingo, 5 de julio de 2009

Fábulas

Juan Medina. Después de lady Jane Grey.
Siguiendo el ejemplo de los cuentos de las Mil y una noches, el reo comienza a relatar fábula tras fábula a su verdugo, con el fin de entretenerle y retrasar al máximo el momento de su muerte. Pero ocurre que en mitad de la noche se le acaban de pronto las historias y ya no puede encontrar ni una sola en su cansada memoria.
Aterrado y creyendo próximo su fin, mira al verdugo, aliviado comprueba que éste se ha quedado profundamente dormido con la afilada hacha entre sus manos. Así que ahora ya más tranquilo, piensa que en realidad, él nunca fue un buen narrador de historias, y que sin duda alguna, ha dormido de aburrimiento a su verdugo. Aprovechando esta circunstancia le quita con suavidad el hacha, y en el preciso momento en que la levanta para descargarla sobre la nuca del durmiente, éste, sonámbulo, se incorpora, comenzando a relatar de modo tan magistral los maravillosos sueños por los que en esos instantes viaja, que al punto queda el reo totalmente embelesado.

Un león en la cocina
Julia Otxoa