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miércoles, 29 de noviembre de 2023

Diccionario de símbolos y mitos


 José Antonio Pérez-Rioja. Diccionario de símbolos y mitos.


Bartolo. En la significación popular es el símbolo del hombre rústico, romo de ingenio que, por rara casualidad, acierta alguna vez. Son conocidísimas las expresiones «a lo tío Bartolo», «acertóla Bartolo» o «como la flauta de Bartolo, que tenía un agujero solo».


Desnudez. Como observa Ferguson, durante el Renacimiento se distinguían en las artes plásticas cuatro tipos de desnudez simbólica: la nuditas naturalis (el estado natural, al nacer); la nuditas temporalis (la carencia de bienes); la nuditas virtualis (la desnudez como símbolo de pureza e inocencia) y la nuditas criminalis (la desnudez como símbolo de vanidad y de lujuria). En «El amor sagrado y el amor profano», de Tiziano, se representa plásticamente este contraste entre la nuditas virtualis y la nuditas criminalis.


Flérida. En las «Églogas» de Garcilaso de la Vega, Flérida es la amada de Tirreno, el enamoradizo pastor. Flérida, mujer de otro, consentidora y propicia al deseo amoroso, es un símbolo femenino del capricho momentáneo, de la aventura ligera, del goce fugitivo acrecentado por su misma inquietud. Es, en suma, la fruta, dulce y sabrosa, del cercado ajeno.

Diccionario de símbolos y mitos (1962)
José Antonio Pérez-Rioja

lunes, 28 de febrero de 2022

Diccionario de símbolos y mitos

José Antonio Pérez-Rioja. Diccionario de símbolos y mitos.

Humo: Evoca lo fugitivo, ya que el humo se disipa rápidamente. De aquí que simbolice la brevedad y la vanidad de las obras terrenas. Consecuencia, sin duda, de la consideración general de que lo obscuro y turbio es sinónimo de la maldad, es la idea arbitraria de que el soñar con humo simboliza descalabros y pésimos negocios.

Lágrimas de cocodrilo: Griegos y romanos tenían la creencia de que el cocodrilo llora y gime imitando la voz humana, oculto entre las altas hierbas de las orillas de los ríos o lagos donde habita para atraer a las personas que pasan y hacer presa de ellos. De aquí que la expresión "lágrima de cocodrilo" haya quedado como símbolo de falsedad e hipocresía.

Maestro Ciruela: Prototipo popular del ignorante que presume de sabio. "Como el Maestro Ciruela, que no sabía leer y puso escuela", dice una expresión corriente en el lenguaje familiar.

Diccionario de símbolos y mitos (1962)
José Antonio Pérez-Rioja

Diccionario de símbolos y mitos

José Antonio Pérez-Rioja. Diccionario de símbolos y mitos.

Humo: Evoca lo fugitivo, ya que el humo se disipa rápidamente. De aquí que simbolice la brevedad y la vanidad de las obras terrenas. Consecuencia, sin duda, de la consideración general de que lo obscuro y turbio es sinónimo de la maldad, es la idea arbitraria de que el soñar con humo simboliza descalabros y pésimos negocios.

Lágrimas de cocodrilo: Griegos y romanos tenían la creencia de que el cocodrilo llora y gime imitando la voz humana, oculto entre las altas hierbas de las orillas de los ríos o lagos donde habita para atraer a las personas que pasan y hacer presa de ellos. De aquí que la expresión "lágrima de cocodrilo" haya quedado como símbolo de falsedad e hipocresía.

Maestro Ciruela: Prototipo popular del ignorante que presume de sabio. "Como el Maestro Ciruela, que no sabía leer y puso escuela", dice una expresión corriente en el lenguaje familiar.

Diccionario de símbolos y mitos (1962)
José Antonio Pérez-Rioja

viernes, 13 de mayo de 2016

Elogio del libro

Matthias Stom. Joven leyendo a la luz de una vela.

El acto de leer, en efecto, es todavía hoy, y lo seguirá sindo en adelante, el medio más eficaz de adquirir conocimientos, el mayor y mejor instrumento de la cultura, porque en los libros está todo: las grandes ideas de la humanidad, los hechos relevantes, los sentimientos más profundos, las más nobles empresas humanas. 

Sin libros no habría dioses ni mitos, ni arte, ni poesía, ni ciencia, ni la posibilidad del progreso constante de la tecnología.

Porque no hay soporte como el papel —acariciable casi como la piel humana— que permita simultanear breves reposos de la lectura con la reflexión, la cual es chispa o destello, siempre, de nuevas ideas recreadas, o fijación definitiva de saberes, gustosa y voluntariamente buscados y aprendidos.

Elogio del libro
José Antonio Pérez-Rioja

miércoles, 28 de mayo de 2014

El gusto, el placer de leer

Georgy Kurasov. La lectora.

El gusto, el placer de la lectura se viene sintiendo desde la Antigüedad a nuestros días:
Plinio el Joven, en una de sus Cartas, escribe: "Considero dichosos a los que ha sido dado ya el obrar cosas dignas de escribirse, o el escribir cosas dignas de leerse: mas, reputo dichosísimos a quienes pueden permitirse ambas cosas".
El chino Liu Tang afirma: "La lectura, o el goce de los libros, ha sido considerada siempre entre los encantos de una vida culta y es envidiada por quienes le confieren rara vez ese privilegio". 
Harum-al-Raschid pronuncia estas palabras que podemos leer en Las mil y una noches: "Cuando nuestra alma no puede gozar de la belleza del cielo, ni del perfume de los jardines, ni de la vista de las flores no queda más que un remedio: leer, porque el jardín más hermoso es un armario de libros. ¡Un paseo a través de sus estantes es la distracción más dulce y encantadora!".
Bastante más cerca en el tiempo, Baltasar Gracián, en El criticón, exclama: "¡Oh, gran gusto el leer!".
El barón de Montesquieu afirmará en sus Pensamientos: "Amar la lectura es trocar horas de hastío por horas deliciosas".
En una de sus Cartas asegura Robert Lowe: "No existe placer tan barato, tan puro y tan remunerador como el goce positivo y cordial que procura el leer".
Y Anthony Trollope escribe en una de sus novelas: "El placer de la lectura es el único que no muere; dura todavía cuando los otros han terminado".

La necesidad y el placer de leer
José Antonio Pérez-Rioja

sábado, 16 de noviembre de 2013

El gusto, el placer de leer

Eddie Woods. Muchacha leyendo (1980).

El gusto, el placer de la lectura se viene sintiendo desde la Antigüedad a nuestros días:
Plinio el Joven, en una de sus Cartas, escribe: "Considero dichosos a los que ha sido dado ya el  obrar cosas dignas de escribirse, o el escribir cosas dignas de leerse: mas, reputo dichosísimos a quienes pueden permitirse ambas cosas."
El chino Liu Tang afirma: "La lectura, o el goce de los libros, ha sido considerado siempre entre los encantos de una vida culta y es envidiada por los que le conceden rara vez ese privilegio."
Harum-al-Raschid pronuncia estas palabras que podemos leer en Las mil y una noches: "Cuando nuestra alma no puede gozar de la belleza del  cielo, ni del perfume de los jardines, ni de la vista de las flores no queda más que un remedio: leer, porque el jardín más hermoso es un armario de libros. ¡Un paseo a través de sus estantes es la distracción más dulce y encantadora!
Bastante más cerca en el tiempo, Baltasar Gracián, en El criticón, exclama: "¡Oh, gran gusto el leer!"
El barón de Montesquieu afirmará en sus Pensamientos: "Amar la lectura es trocar horas de hastío por horas deliciosas."
En una de sus Cartas asegura Robert Lowe: "No existe placer tan barato, tan puro y tan remunerador como el goce positivo y cordial que procura el leer."
Y Anthony Trollope escribe en una de sus novelas: "El placer de la lectura es el único que no muere; dura todavía cuando los otros han terminado."

La necesidad y el placer de leer
José Antonio Pérez-Rioja

viernes, 16 de diciembre de 2011

Elogio del libro

Dino Valls. Mutus Liber. Silenciosos, mudos libros.

Es bien notorio que libro tiene su origen en la palabra latina "liber, libri", que significa el tejido libérico de los árboles, esto es, la membrana o película situada debajo de la corteza. Como esa membrana interior -según refieren Virgilio y Cicerón- sirvió durante mucho tiempo de materia escriptoria, de ahí el haber pasado "liber" a su actual acepción figurada, libro, ya que en el aspecto exterior, éste consistía en reunir varias hojas de tejido libérico.

Se echa de menos, hoy más que nunca, el rincón apartado -"cum libro in angulo"-, que recomendaba Tomás de Kempis.
Emerson afirma en sus Ensayos: " Un vinculo se establece entre los hombres que han leído el mismo libro".
"Los libros -observa Nuria Amat, en El ladrón de libros-, como las personas, tienen sus momentos de encuentro, que uno puede posponer para fecha más oportuna o incluso para siempre".

Así, sólo un libro amenizó las largas y preocupantes horas de soledad de Cristóbal Colón mientras sus tres carabelas navegaban hacia lo desconocido en el otoño de 1492: ese Libro lo había escrito otro hombre de mar y de aventura, el veneciano Marco Polo, quien reunió en sus páginas las experiencias de sus veintidós años de azarosos trabajos en la China del siglo XIII, tras de sus interminables viajes por el mundo hasta entonces conocido.
Borges, dice: "Un libro perfecto, y por ello improbable, sería aquel que de la primera a la última de sus páginas, contuviese únicamente citas de autores, lo que haría de él una obra infinita".

¡Un libro puede ir tan lejos! Victor Hugo

Elogio del libro
José Antonio Pérez-Rioja