sábado, 7 de marzo de 2009

Viaje Alrededor Del Mundo

Hevelius. La Cruz del Sur a los pies de la constelación del Centauro.
Al doblar el Cabo de Hornos y en la línea meridiana tuvimos las mismas tormentas del SO que ya habíamos sufrido; pero esta vez durante varios días y con las olas más grandes que jamás hubiéramos visto. El mar había renunciado a su fosforescencia, las últimas ballenas habían desertado y las auroras australes brillaban por su ausencia.
En el hemisferio austral los viajeros suelen saludar a la Cruz del Sur con los versos I.22 y siguientes del Purgatorio de dante, (1) aunque la pertinencia de su empleo al efecto, dado su sentido más místico que profano, resulte a todas luces cuestionable. El caso es que por su fulgor y magnificencia, las constelaciones australes parecen gozar de mayor predicamento y son más ensalzadas que sus homólogas boreales. El haberlas contemplado es ciertamente una ventaja que no alcanza al sedentario.
La Cruz del Sur sólo puede apreciarse en toda su magnificencia en las latitudes australes. Es ciertamente una constelación hermosa, e indicador fiel del horario austral. Sin embargo, no acierto a convenir con tanta loa desmesurada por el firmamento del Sur y acepto sin reserva la ventaja presunta del autóctono, pero ¿será que experimento por la Osa mayor y por Casiopea el mismo cariño que guardan las gentes de los Alpes por las nevadas cumbres que limitan su propio radio de visión?
(1)
Me volví a la derecha y me hallé enfrente
del otro polo, y vi en él cuatro estrellas
que sólo ha visto la primera gente.

Viaje Alrededor Del Mundo
Adelbert Von Chamisso