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martes, 19 de febrero de 2019

Empédocles

René Boyvin. Empédocles. (Wikimedia Commons).

Tú buscas la vida, la buscas y del fondo
de la tierra brota y flamea un fuego divino,
y tú, estremecido de deseos,
te arrojas en la hoguera del Etna.

Así el orgullo de una reina derretía
perlas en el vino; ¡no tiene importancia!
Mas, ¿por qué, oh poeta, sacrificaste
tu riqueza en el cráter bullente?

¡Sin embargo te venero, víctima intrépida,
como al poder de la Tierra que te arrebatara!
Y si no fuese porque el amor me retiene
al héroe seguiría en el abismo.

Traducción de Federico Gorbea

Poesía Completa
Friedrich Hölderlin

Empédocles

René Boyvin. Empédocles. (Wikimedia Commons).

Tú buscas la vida, la buscas y del fondo
de la tierra brota y flamea un fuego divino,
y tú, estremecido de deseos,
te arrojas en la hoguera del Etna.

Así el orgullo de una reina derretía
perlas en el vino; ¡no tiene importancia!
Mas, ¿por qué, oh poeta, sacrificaste
tu riqueza en el cráter bullente?

¡Sin embargo te venero, víctima intrépida,
como al poder de la Tierra que te arrebatara!
Y si no fuese porque el amor me retiene
al héroe seguiría en el abismo.

Traducción de Federico Gorbea

Poesía Completa
Friedrich Hölderlin

viernes, 18 de junio de 2010

Yo crecí en brazos de los dioses

 Hölderlin. Fuente de la imagen: Wikipedia

Cuando yo era niño
un dios solía salvarme
del griterío y la cólera de los hombres;
entonces jugaba , tranquilo y bueno,
con las flores del bosquecillo
y las brisas del cielo
jugaban conmigo.

Y así como regocijas
el corazón de las plantas
cuando ante ti
extienden sus dulces brazos,
así alegrabas mi corazón,
¡padre Helios!, y, como Endimión,
era tu amado,
sagrada Luna.

¡Oh vosotros todos, leales,
amigos Dioses,
si supiéseis
cómo mi alma os ha querido!

En verdad, no os llamaba entonces
con nombres, y vosotros
nunca me nombrábais, igual que los hombres se llaman
como si se conocieran.

Y no obstante os conocía mejor
que nunca he conocido a los hombres;
comprendía el silencio del Éter;
jamás comprendí las humanas palabras.

Me educó lo armonioso
de la arboleda susurrante
y fui aprendiendo a amar entre las flores.

Yo crecí en brazos de los dioses.
Poemas
(Traducción: José María Valverde)

Friedrich Hölderlin