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miércoles, 2 de noviembre de 2022

Cuando escuché al sabio astrónomo

Steve Jurvetson. La Vía Láctea.

Cuando escuché al sabio astrónomo,
Cuando las demostraciones y números fueron puestos en columnas ante mis ojos,
Cuando me fueron mostrados las cartas celestes y diagramas, para que sumara, dividiera y midiera,
Cuando escuchaba al astrónomo dar su aplaudida lección en el aula,
Qué pronto — inexplicablemente — me sentí fatigado y enfermo,
Hasta que, levantándome y deslizándome afuera, salí a vagar solo,
En la mística atmósfera nocturna y, de cuando en cuando, 
Alzaba mi vista a las estrellas en perfecto silencio.

De A la vera del camino

Traducción de Francisco Alexander

Hojas de Hierba
Walt Whitman  

lunes, 23 de enero de 2017

Canto a mí mismo

Walt Whitman. Canto a mí mismo.

46

Lo mejor del tiempo y del espacio es mío,
del tiempo y del espacio que nunca se han medido,
del tiempo y del espacio que nadie medirá.

Marcho por un camino perpetuo (Escuchadme todos).
Mis señas son un capote de lluvia,
zapatos regios y un báculo que he cortado en el bosque.
Ningún amigo mío se sentará en mi silla.
Yo no tengo silla, ni iglesia, ni filosofía; 
yo no conduzco a los hombres
ni al casino
ni a la biblioteca
ni a la Bolsa...
Los llevo hacia aquellas cumbres altas.
Mi mano izquierda te tomará por la cintura,
con la derecha te mostraré paisajes del continente y del camino abierto.
Nadie, ni yo, ni nadie, puede andar este camino por ti,
tú mismo has de recorrerlo.
No está lejos, está a tu alcance.
Tal vez estás en él sin saberlo, desde que naciste,
acaso lo encuentres de improviso en la tierra o en el mar.

Traducción de León Felipe

Canto a mí mismo
Walt Whitman

sábado, 5 de septiembre de 2015

Días ejemplares de América

Walt Whitman en Canden, N. J., 1891, retratado por Thomas Eakins.

8 de noviembre de 1876

La mañana plomiza y nublada, no fría y húmeda, pero presagiando las dos cosas. Mientras llego hasta allí, y me instalo junto al silencioso estanque, qué distinto me parece esto de la excitación de las ciudades, donde millones de gentes esperan noticias de la elección presidencial de ayer, o acogen y discuten los resultados.
He aquí un retiro desconocido y abandonado.

Traducción de Francisco J. Herranz

Días ejemplares de América
Walt Whitman

lunes, 29 de septiembre de 2014

Encuentro con un ermitaño

Walt Whitman. Foto: Archivo Walt Whitman.

1879
En una de mis excursiones por las colinas, encontré a un ermitaño de verdad, que vivía en un lugar solitario, rocoso y prácticamente inaccesible.
Un hombre joven todavía nacido y criado en la ciudad, y que había estado en Europa y California. Le encontré una o dos veces por el camino y conversé un poco con él. La tercera vez, me pidió que le acompañara y descansara en su choza. Creo que era cuáquero; hablaba con facilidad y soltura, moderadamente, pero no confesó ni su vida, ni su tragedia o lo que fuere.

Traducción de Francisco J. Herranz

Días ejemplares de América
Walt Whitman

sábado, 23 de febrero de 2013

¿Me contradigo?

Walt Whitman, en 1872. Imagen de Wikimedia Commons.

51

¿Me contradigo?
Pues bien, me contradigo
(Soy inmenso, contengo multitudes).

Traducción de Francisco Alexander

Hojas de hierba. Canto de mí mismo.
Walt Whitman

miércoles, 21 de marzo de 2012

Cabos Eternity y Trinity

Walt Whitman. Días ejemplares de América.

¡Pero los grandes, altivos y silenciosos cabos! Dudo que haya algún otro lugar en la tierra que los supere. Mientras escribo, los contemplo de frente. Son muy sencillos, no asombran -por lo menos a mí-, pero ya no se borran jamás de la memoria. Están situados muy cerca uno del otro, cada montaña reflejándose en el Saguenay. Sus formas son tan diferentes como lo son un hombre y una mujer. El cabo Eternity, desnudo, elevándose escarpadamente sobre el agua, áspero y sombrío (y sin embargo, de una belleza increíble) a cerca de dos mil pies de altura. La roca Trinity, aun cuando un poco más alta, también se levanta coronada por una verde cabellera cortada al ras. Encuentro compensado mi esfuerzo de un viaje de mil millas ante el espectáculo del sin rival dúo. Nada de lo que he visto me ha impresionado tan profundamente como estos cabos. Si Asia o Europa los tuvieran, seguramente oiríamos hablar de ellos en toda clase de poemas, por lo menos una docena de veces al año en nuestros periódicos y revistas.

Traducción de Francisco J. Herranz

Días ejemplares de América
Walt Whitman

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Cuando escuché al docto astrónomo

Steve Jurvetson. La Vía Láctea.

Cuando escuché al docto astrónomo,
cuando me presentaron en columnas
las pruebas y guarismos,
cuando me mostraron las tablas y diagramas
para medir, sumar y dividir,
cuando escuché al astrónomo discurrir
con gran aplauso de la sala,
qué pronto me sentí inexplicablemente
hastiado,
hasta que me escabullí de mi asiento y
me fui a caminar solo,
en el húmedo y místico aire nocturno,
mirando de rato en rato,
en silencio perfecto a las estrellas.

Versión de Leandro Wolfson

Cuando escuché al docto astrónomo
Walt Whitman

miércoles, 10 de agosto de 2011

Una de las rarezas humanas

Walt Whitman, en 1869. Fuente: Wikimedia Commons.

¿Cómo es que en medio de la serenidad y aislamiento de la soledad, en medio del sosiego de la floresta -o como lo observé en las praderas salvajes o en la quietud de las montañas- uno nunca se libra totalmente del impulso que le lleva a mirar a su alrededor (yo nunca lo consigo y otros me confiesan lo mismo) en espera de que alguien aparezca, surja de la tierra, detrás de algún árbol o roca? ¿Es un resabio de la actitud alerta del hombre primitivo, de los animales salvajes o de sus remotos antecesores salvajes?. No es nada nerviosidad o miedo. Parecería como si algo desconocido pudiera ocultarse en esos bosques o lugares solitarios. ¡Oh!, hay casi la incertidumbre de que en ellos se encuentra alguna presencia invisible.

Traducción de Francisco J. Herranz.

Días ejemplares de América
Walt Whitman

lunes, 8 de noviembre de 2010

¿Para qué creéis que tomo la pluma?

Walt Whitman. Fotografiado por Napoleon Sarony.

¿Para qué creéis que tomo la pluma?
¿Para celebrar qué?
¿El buque de guerra de forma perfecta, majestuoso, que vi
pasar mar afuera a toda vela?
¿Los esplendores del día que se acaba? ¿O el esplendor de la
noche que me envuelve?
¿O la alardeada gloria y crecimiento de la gran ciudad
extendida a mi alrededor? -No;
Sino para celebrar a dos hombres humildes a quienes vi hoy
día en el muelle en medio de la multitud: se dieron
la tierna despedida de los amigos,
Uno colgaba del cuello de otro y lo besaba apasionadamente,
Y el que debía partir estrechaba al otro entre sus brazos.

Traducción de Francisco Alexander.

Hojas de hierba
Walt Whitman

viernes, 24 de septiembre de 2010

No labor

Walt Whitman. Retrato: Thomas Wilmer Dewing.

Ni una máquina para ahorrar el trabajo,
Ni un descubrimiento he dejado,
Ni podré legar una suma para fundar un hospital o una biblioteca,
Ni la memoria de una hazaña por América,
Ni un éxito literario o intelectual, ni un libro para los anaqueles,
Sólo unas pocas melodías quedarán vibrando en el aire,
Para camaradas y amantes.

Traducción de Jorge Luis Borges.

Hojas de hierba
Walt Whitman

martes, 17 de febrero de 2009

Yo me celebro y yo me canto

Leaves of Grass
Song of Myself
1

I celebrate myself, and sing myself,
And what I assume you shall assume,
For every atom belonging to me as good belongs to you.

I loafe and invite my soul,
I lean and loafe at my ease observing a spear of summer grass.

My tongue, every atom of my blood, form'd from this soil, this air,
Born here of parents born here from parents the same, and their parents the same,
I, now thirty-seven years old in perfect health begin,
Hoping to cease not till death.

Creeds and schools in abeyance,
Retiring back a while sufficed at what they are, but never forgotten,
I harbor for good or bad, I permit to speak at every hazard,
Nature without check with original energy.


Hojas de hierba

Canto de mí mísmo
1

Yo me celebro y yo me canto,
Y todo cuanto es mío también es tuyo,
Porque no hay un átomo de mi cuerpo que no te
pertenezca.

Indolente y ocioso convido a mi alma,
Me dejo estar y miro un tallo de hierba de verano.

Mi lengua, cada átomo de mi sangre, hechos con esta
tierra, con este aire,
Nacido aquí, de padres cuyos padres nacieron aquí, lo
mismo que sus padres,
Yo ahora, a los treinta y siete años de mi edad y con
salud perfecta, comienzo,
Y espero no cesar hasta mi muerte.

Me aparto de las escuelas y de las sectas, las dejo atrás ;
me sirvieron, no las olvido;
Soy puerto para el bien y para el mal, hablo sin
cuidarme de riesgos,
Naturaleza sin freno con elemental energía.
Hojas de hierba
(Prólogo, traducción y notas de Jorge Luis Borges)
Walt Whitman

miércoles, 30 de enero de 2008

Hojas de hierba

George C. Cox:Walt Whitman
DE "CANTO A MÍ MISMO":

1. Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.

Vago... e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
para ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí,
de esta tierra y de estos vientos.
Me engendraron padres que nacieron aquí,
de padres que engendraron otros padres que nacieron aquí,
de padres hijos de esta tierra y de estos vientos también.

Tengo treinta y siete años. Mi salud es perfecta.
Y con mi aliento puro
comienzo a cantar hoy
y no terminaré mi canto hasta que muera.
Que se callen ahora las escuelas y los credos.
Atrás. A su sitio.
Sé cuál es su misión y no la olvidaré;
que nadie la olvide.
Pero ahora yo ofrezco mi pecho lo mismo al bien que al mal,
dejo hablar a todos sin restricción,
y abro de para en par las puertas a la energía original de la naturaleza
desenfrenada.

Hojas de yerba
(Versión de León Felipe)
Walt Whitman