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miércoles, 22 de marzo de 2023

Preámbulos

Gabriel Insausti. Preámbulos.

Lo más fascinante de la nada es lo mucho que sobre ella se ha escrito, lo fecunda que ha resultado.

Si yo soy yo y mi circunstancia, entonces ¿por qué creo que lo único que debo cambiar para ser feliz es mi circunstancia?

A veces, no hay fe peor que la buena fe.

Nada une tanto como una buena enemistad.

El poeta no sabe dónde, pero oye campanas.

Preámbulos (2015)
Gabriel Insausti 

martes, 15 de diciembre de 2020

Destiempo

Gabriel Insausti. Destiempo.

Ventana
(con estorninos)

El modo de no estar en otro sitio
una tarde cualquiera
exige una ventana y una calle
vacía con castaños. Aburrido,
miro cómo esos pájaros ocultan
el cielo en su inconcreta maniobra,
se cruzan, se reagrupan, se dispersan,
hacen temblar el aire como un plasma
de cientos de moléculas que el viento
llevara a ebullición extrañamente.
Quizá esa sola escena no me baste.
Suponer en su vuelo una conciencia
no acalla mi pregunta: quién los guía,
qué misteriosos azar nos ha reunido
una tarde cualquiera en esta calle.

Destiempo (2004)
Gabriel Insausti

Destiempo

Gabriel Insausti. Destiempo.

Ventana
(con estorninos)

El modo de no estar en otro sitio
una tarde cualquiera
exige una ventana y una calle
vacía con castaños. Aburrido,
miro cómo esos pájaros ocultan
el cielo en su inconcreta maniobra,
se cruzan, se reagrupan, se dispersan,
hacen temblar el aire como un plasma
de cientos de moléculas que el viento
llevara a ebullición extrañamente.
Quizá esa sola escena no me baste.
Suponer en su vuelo una conciencia
no acalla mi pregunta: quién los guía,
qué misteriosos azar nos ha reunido
una tarde cualquiera en esta calle.

Destiempo (2004)
Gabriel Insausti

viernes, 11 de septiembre de 2020

La cuenta

Ilustración de Andrés Castellanos.

Como todas las tardes,
asomado al balcón, hago la cuenta
de todo lo que pasa por mi calle.
Hacia las diez hubo un anciano
por la esquina de arriba, luego el aire
dormido en las veletas y un vencejo
y un corro de ruidosos colegiales;
abrieron El Alivio, llovió un poco
y ahora se refleja en los cristales
un cielo tan exacto
que yo casi prefiero equivocarme:
por cada hoja perdida pongo un ramo
de más, por cada instante
invento los minutos, meses, años
que son, en mi balcón, eternidades
cuando recuerdo. Y siento,
como todas las tardes,
lo mucho que se ha ido en este día,
lo poco que ha quedado y que es mi parte.

Destiempo (2004)
Gabriel Insausti 

La cuenta

Ilustración de Andrés Castellanos.

Como todas las tardes,
asomado al balcón, hago la cuenta
de todo lo que pasa por mi calle.
Hacia las diez hubo un anciano
por la esquina de arriba, luego el aire
dormido en las veletas y un vencejo
y un corro de ruidosos colegiales;
abrieron El Alivio, llovió un poco
y ahora se refleja en los cristales
un cielo tan exacto
que yo casi prefiero equivocarme:
por cada hoja perdida pongo un ramo
de más, por cada instante
invento los minutos, meses, años
que son, en mi balcón, eternidades
cuando recuerdo. Y siento,
como todas las tardes,
lo mucho que se ha ido en este día,
lo poco que ha quedado y que es mi parte.

Destiempo (2004)
Gabriel Insausti 

viernes, 24 de julio de 2020

Nihil humanum

Leonid Afrémov. Lluvia.

La vida que ellos viven.
                                          La que a veces
adivinas, furtivo,
en los rostros que pasan por tu calle.
La que sólo conoces por palabras
oídas por azar junto a tu mesa,
a la hora del café.
                                La que te incita
a pensar en ciudades,
malecones, juzgados, factorías.
La que hace que ahora escribas, distraído,
unos versos sin fe.
                                 La que tú nunca
cambiarías, lo sabes, por la tuya.

Vida y milagros (2007)
Gabriel Insausti

Nihil humanum

Leonid Afrémov. Lluvia.

La vida que ellos viven.
                                          La que a veces
adivinas, furtivo,
en los rostros que pasan por tu calle.
La que sólo conoces por palabras
oídas por azar junto a tu mesa,
a la hora del café.
                                La que te incita
a pensar en ciudades,
malecones, juzgados, factorías.
La que hace que ahora escribas, distraído,
unos versos sin fe.
                                 La que tú nunca
cambiarías, lo sabes, por la tuya.

Vida y milagros (2007)
Gabriel Insausti