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jueves, 12 de febrero de 2015

Fábulas chinas. Antología

Ilustración de Huang Youwei.

El muro desmoronado

Había una vez un hombre rico en el reino de Sung.
Después de un aguacero, el muro de su casa comenzó a desmoronarse.
-Si no repara ese muro -le dijo su hijo-, por ahí va a entrar un ladrón.
Un viejo vecino le hizo la misma advertencia.
Aquella misma noche le robaron una gran suma de dinero.
Entonces el hombre rico elogió la inteligencia de su hijo; pero desconfió de su viejo vecino.
Jan Fei Dsi

El vendedor de lanzas y escudos

En el reino de Chu vivía un hombre que vendía lanzas y escudos.
-Mis escudos son tan sólidos -se jactaba- que nada puede traspasarlos. Mis lanzas son tan agudas que nada hay que no puedan penetrar.
-¿Qué pasa si una de sus lanzas choca con uno de sus escudos? -preguntó alguien.
El hombre no replicó.
Jan Fei Dsi

Traducción: Retórica Ediciones, S.R.L.

Fábulas chinas. Antología
P. Wei Chin-Chi

domingo, 23 de septiembre de 2012

¿Quién era el más hermoso?

Tang Wei Min. (Sin título).

Dsou Chi, del Reino de Chi, tenía seis pies de altura y figura esbelta. Una mañana se vistió elegantemente, y se contempló en el espejo.
-¿Quién es más hermoso? -preguntó a su mujer-, ¿el señor Shui de la ciudad del Norte, o yo?
-Tú eres tan hermoso -contestó su mujer-, ¿cómo puedes compararte con el señor Shui?
Pero ya que el señor Shui de la ciudad del Norte es tan famoso en todo el país, por lo bien parecido, Dsou Chi no creyó del todo a su mujer. Repitió la pregunta a su concubina.
-¿Cómo se puede comparar el señor Shui contigo? -exclamó la concubina.
Más tarde, aquella mañana, llegó un visitante y Dsou Chi le hizo la pregunta.
-Usted es mucho más hermoso que él -replicó este hombre.
Al día siguiente, llegó el señor Shui en persona. Tras un análisis cuidadoso, Dsou Chi se convenció que el señor Shui era mucho mejor parecido que él. Se estudió frente al espejo y no dudó que él era de los dos el menos buen mozo.
Esa noche, en su lecho, llegó a la siguiente conclusión: mi mujer dice que soy el más hermoso, porque me lisonjea. Mi concubina lo dice por temor. Y mi huésped lo afirma porque necesita algo de mí.

Anécdotas de los Reinos Combatientes
Traducción: Retórica Ediciones

Fábulas chinas. Antología
P. Wei Chin-Chi. (Recopilador)