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sábado, 5 de agosto de 2017

Lais

Serge Masrhennikov. Belleza griega.

Lais la Corintia, cuya elegancia y belleza eran famosas, obtenía mucho provecho del comercio de sus perfecciones: los hombres más opulentos acudían a su casa desde todos los puntos de Grecia; pero no se les admitía hasta después de haber pagado el precio que ella misma fijaba, siendo muy exigente en estas peticiones.,. Un día fue secretamente Demóstenes a su casa y solicitó sus favores, Lais pidió diez mil dracmas, o un talento, lo que hace diez mil denarios de nuestra moneda. Confundido Demóstenes por el descaro de aquella mujer, asustado por la magnitud de la cantidad, se retiró en seguida, y dijo al marchar: "No quiero comprar tan caro el arrepentimiento".

Tomado de El libro de la imaginación, de Edmundo Valadés.

Noches áticas
Aulo Gelio

Lais

Serge Masrhennikov. Belleza griega.

Lais la Corintia, cuya elegancia y belleza eran famosas, obtenía mucho provecho del comercio de sus perfecciones: los hombres más opulentos acudían a su casa desde todos los puntos de Grecia; pero no se les admitía hasta después de haber pagado el precio que ella misma fijaba, siendo muy exigente en estas peticiones.,. Un día fue secretamente Demóstenes a su casa y solicitó sus favores, Lais pidió diez mil dracmas, o un talento, lo que hace diez mil denarios de nuestra moneda. Confundido Demóstenes por el descaro de aquella mujer, asustado por la magnitud de la cantidad, se retiró en seguida, y dijo al marchar: "No quiero comprar tan caro el arrepentimiento".

Tomado de El libro de la imaginación, de Edmundo Valadés.

Noches áticas
Aulo Gelio

miércoles, 16 de abril de 2014

Noches Áticas

Herber James Draper. Cálido verano, 1912.

Noches Áticas 15, 10

En el primero de los libros que Plutarco tituló Sobre el alma, al disertar acerca de las enfermedades que afectan al ánimo de las personas, dice que las vírgenes de la nación milesia, casi todas las que había en aquella población, de repente y sin causa evidente tomaron la decisión de darse muerte, y que muchas perdieron después la vida ahorcándose. Al darse esto cada día con más frecuencia, y como no era posible encontrar un remedio que impidiera a éstas continuar en su empeño de quitarse la vida, decretaron los milesios, respecto a aquellas vírgenes cuyos cuerpos se encontraran colgados, que con el mismo lazo con el  que se hubieran ahorcado todas estas se llevasen a enterrar desnudas. Después de este decreto, las vírgenes no se suicidaron ya, temerosas únicamente de la verguenza de un entierro tan deshonroso.

Traducción de Francisco García Jurado

Noches Áticas
Aulo Gelio

viernes, 3 de diciembre de 2010

Vírgenes de Mileto

Bañistas. Fotografía de Alexei Galushkov.

Sobre el extraño suicidio de las vírgenes milesias.
1. Plutarco en el libro primero de los que escribió Sobre el alma, al hablar de las enfermedades que afectan al alma de los hombres, dijo que las muchachas vírgenes de Mileto, casi todas las que estaban entonces en la ciudad, de repente, sin causa evidente, decidieron suicidarse y a continuación muchas de ellas se ahorcaron. 2. Como los suicidios fuesen en aumento y no encontraran un remedio que aplicar al alma de las que perseveraban en su determinación de morir, los milesios decretaron que las milesias que se ahorcaran , todas sin excepción, fueran enterradas desnudas con el mismo lazo con que se ahorcaran. Tras aquel decreto, las vírgenes muchachas no se suicidaron por el simple pudor de tan deshonroso funeral.

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