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viernes, 4 de junio de 2010

Las armas de la mujer

Imagen: Wikipedia
LAS ARMAS DE LA MUJER
Al toro agudos cuernos
le dió naturaleza,
los cascos al caballo,
los dientes á la fiera,
veloz curso á la liebre,
al pez las nadaderas,
el vuelo al pajarillo
y al hombre la firmeza.
¿Qué, pues, á las mujeres
quedaba de la herencia?...
En vez de escudo y lanza,
dotólas de belleza:
el hierro y fuego ceden
á la mujer, si es bella.
Odas
(Trad. Manuel Corchado)
Anacreonte en la prensa del siglo XIX
Ramiro González delgado

Anacreonte

jueves, 11 de junio de 2009

Jugar con una muchachita de hermoso calzado

Fragmento 5
Otra vez una pelota purpúrea
me lanza Eros de dorada cabellera
y me invita a jugar
con una muchachita de hermoso calzado.
Ella – es de la esplendente
Lesbos – ella mis cabellos –
blancos ya – desprecia
y prefiere el pelo de otro .

Fragmento 5
(Entre Afrodita y Eros
Sel. Trad. y notas Wenceslao Maldonado)
Anacreonte

miércoles, 4 de marzo de 2009

¿Qué me importa á mí que Giges el rey de los sardos sea?

Norbert Schrödl: The Poet Anacreon with his Muses, 1890 (Fuente:Wikipedia)
IV
¿Qué me importa á mí que Giges
El rey de los sardos sea?
No envidio yo á los tiranos,
Ni, avaro, el oro me ciega.
Para ser dichoso tengo
Flores que me dan su esencia,
Amores que son mi alma
Y la copa en mis tristezas.
Gozar hoy sin esperar
A mañana, eso desea
Mi corazon, y eso estimo
Mucho más que las riquezas.
Así, miéntras tengas vida
Y la salud te concedan
Los dioses, haz libaciones,
Y goza, y ríe... No sea
Que cuando ménos lo esperes
Alguna enfermedad venga,
Y cortesmente te diga:
«No te conviene que bebas».
«Odas de Anacreonte»
(Versión de Vicente Colorado y Martínez)
Anacreonte

sábado, 27 de diciembre de 2008

Cupido y la abeja

William-Adolphe Bouguereau:Elegy (1899)
CUPIDO Y LA ABEJA
Una abeja escondida
Tras una flor se hallaba,
Acercóse Cupido
Y le picó con rábia.
De la diosa de Chipre
El niño-díos se ampara:
–¡Yo muero, madre, dice,
Yo muero, madre amada,
Que me picó una sierpe
Que los aires cruzaba,
Si una sierpe de esas
A quien abeja llaman...
Entre risueña y triste
Venus, así le habla:
–Si el picar de la abeja
Tales dolores causa
¿Cuál será el de los dardos
Que guardas en tu aljaba!...
Cupido y la abeja
(La Abeja, Revista científica y literaria ilustrada,
Barcelona, tomo VI, pág. 72, 1870

Traducción:Aurelio Querol)
(Fuente:Ramiro GONZÁLEZ DELGADO:Anacreonte en la prensa del siglo XIX)

Anacreonte

martes, 2 de diciembre de 2008

Yegua tracia

Anacreonte
Fragmento 88
Yegua tracia, ¿por qué huyes de mí sin piedad
mirándome de costado? ¿Crees que ya no sirvo para nada?
Sabe que podría colocarte el bocado con facilidad
y, sosteniendo las riendas, hacerte girar en el mojón de la carrera.
Ahora, en cambio, pastas en el prado saltando, retozando,
porque no tienes jinete experto que te monte .
Fragmento 88
(Entre Afrodita y Eros
Sel. Trad. y notas Wenceslao Maldonado)

Anacreonte