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martes, 1 de diciembre de 2009

De libros y de lectura

Dong Yuan. Montañas
El hombre que sabe leer bien, advierte que todo se convierte en un libro, por doquiera que vaya: montañas y arroyos son libros también, igual que el ajedrez y el vino, igual que la luna y las flores. Un buen viajero advierte que todo se convierte en panorama por doquiera que vaya: los libros y la historia son panoramas, y también lo son el vino y la poesía, igual que la luna y las flores.
Un escritor antiguo dijo que le gustaría dedicar diez años a la lectura, diez años a los viajes y diez años a la conversación y arreglo de lo que hubiese obtenido. Creo que esa conversación no debe llevar diez años, que dos o tres serían bastantes. En cuanto a la lectura y los viajes, no creo que ni siquiera el doble, o aún el quíntuplo del periodo sugerido, fuera suficiente para satisfacer mis deseos. Para esto habría que vivir trescientos años, como dice Huang Chiuyen.

De libros y de lectura
Chang Chao

miércoles, 28 de octubre de 2009

De las colinas y el agua

Chang Jeng Yu. Viviendo entre montañas.
La nieve nos recuerda un estudioso muy inteligente; la flor nos recuerda damas hermosas; el vino nos recuerda buenos espadachines; la luna nos recuerda buenos amigos, y las colinas y el agua nos recuerdan buena poesía y buena prosa que complacen al mismo autor.
Hay panoramas en la tierra, panoramas en la pintura, panoramas en los sueños y panoramas en el pecho. La belleza de los panoramas en la tierra reside en la profundidad y en la irregularidad de sus contornos; la belleza de los panoramas en la pintura reside en la libertad y el lujo de acción del pincel y la tinta; la belleza de los panoramas en los sueños reside en sus vistas, que cambian extrañamente, y la belleza de los panoramas en el corazón reside en que todo está en su debido lugar.
Para los lugares que pasamos durante nuestros viajes, no tenemos que ser exagerados en nustras exigencias artísticas; pero debemos serlo para los lugares en que vamos a instalarnos.

De las colinas y el agua
Chang Chao