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jueves, 29 de abril de 2010

Un canario para regalar

Imagen: fuente propia
El tren pasó a gran velocidad junto a una larga casa de piedra rojiza que tenía un jardín y cuatro gruesas palmeras con mesas a la sombra. Al otro lado estaba el mar. Luego cruzó una hendidura en una montaña de piedra rojiza y arcilla, y el mar sólo se veía esporádicamente y de lejos.

"Un canario para regalar"
Ernest Hemingway

domingo, 11 de abril de 2010

El viejo y el mar

Hemingway. The old man and the sea.

Un pajarito vino volando hacia el bote, procedente del norte. Era una especie de curruca que volaba muy bajo sobre el agua. El viejo se dio cuenta de que estaba muy cansado.
El pájaro llegó hasta la popa del bote y descansó allí. Luego voló en torno a la cabeza del viejo y fue a posarse en el sedal, donde estaba más cómodo.
-¿Qué edad tienes? -preguntó el viejo al pájaro-, ¿Es éste tu primer viaje?
El pájaro lo miró al oirlo hablar. Estaba demasiado cansado siquiera para examinar el sedal y se balanceó asiéndose fuertemente a él con sus delicadas patas.
-Estás firme -le dijo el viejo-. Demasiado firme. Después de una noche sin viento no debieras estar tan cansado. ¿A qué vienen los pájaros?
"Los gavilanes -pensó- salen al mar a esperarlos". Pero no le dijo nada de esto al pajarito que de todos modos no podía entenderlo y que ya tendría tiempo de conocer a los gavilanes.
-Descansa, pajarito, descansa -dijo-. Luego ve a correr fortuna como cualquier hombre o pájaro o pez.

El viejo y el mar
Ernest Hemingway

jueves, 5 de noviembre de 2009

Una historia natural de los muertos


Ernest Hemingway. Fotografía de Lloyd Arnold.
Siempre me pareció que se ha omitido la guerra como campo de observación para el naturalista. Tenemos encantadores y exactos relatos y descripciones de la flora y la fauna de la Patagonia, escritos por el extinto W. H. Hudson; el reverendo Gilbert White ha relatado cosas interesantes de las abubillas, en sus ocasionales y poco comunes visitas a Selbourne, y el obispo Stanley nos ha dejado una valiosa, aunque popular Historia de los Pájaros. ¿No podemos acaso ofrecer al lector algunos hechos nuevos y racionales acerca de los muertos? Así lo espero.
Cuando el perseverante viajero Mungo Park se hallaba desfalleciente en la vasta aridez de un desierto africano, desnudo y solo, considerando contados los minutos de su vida; cuando no parecía tener otro recurso que dejarse caer y morir, sus ojos se posaron sobre una flor de extraordinaria belleza. "Aunque la planta entera -dijo- no era más grande que uno de mis dedos, no pude completar la delicada conformación de sus raíces, sus hojas y sus flores sin sentir admiración, en esa oscura parte del globo, algo que parecía de tan pequeña importancia, ¿podría contemplar con indiferencia el sufrimiento de las criaturas creadas a su imagen y semejanza? Seguramente, no. Reflexiones como ésta, me impidieron entregarme a la desesperación. Olvidando el hambre y la fatiga, seguí adelante, seguro de que el socorro se hallaba cerca, y no quedé decepcionado".

Relatos
Ernest Hemingway

domingo, 28 de junio de 2009

Las nieves del Kilimanjaro

Loomis Dean. Hemingway, escribiendo en la casa de un amigo en Málaga, España.
No, nunca escribió nada sobre París. Nada del París que le interesaba. Pero ¿y todo lo demás que tampoco había escrito?
¿Y lo del rancho y el gris plateado de los arbustos de aquella región, el agua rápida y clara de los embalses de riego, y el verde oscuro de la alfalfa? El sendero subía hasta las colinas. En el verano, el ganado era tan asustadizo como los ciervos. En otoño, entre gritos y rugidos estrepitosos, lo llevaban lentamente hacia el valle, levantando una polvareda con sus cascos. Detrás de las montañas se dibujaba el limpio perfil del pico a la luz del atardecer, y también cuando cabalgaba por el sendero bajo la luz de la luna. Ahora recordaba la vez que bajó atravesando el monte, en plena oscuridad, y tuvo que llevar al caballo por las riendas, pues no se veía nada... Y todos los cuentos y anécdotas, en fin, que había pensado escribir.

Las nieves del Kilimanjaro
Ernest Hemingway

martes, 14 de octubre de 2008

El epígrafe de Las nieves del Kilimanjaro

Cover of The Snows of Kilimanjaro
The Snows of Kilimanjaro
(epigraph)
"Kilimanjaro is a snow-covered mountain 19,710 feet high, and is said to be the highest mountain in Africa. Its western summit is called the Masai 'Ngaje Ngai', the House of God. Close to the western summit there is a dried and frozen carcass of a leopard. No one has explained what the leopard was seeking at that altitude."

Las nieves del kilimanjaro
(epígrafe)
"El Kilimanjaro es una montaña cubierta de nieve de 5895 metros de altura, y dicen que es la más alta de África. Su nombre es, en masai, «Ngáje Ngái», «la Casa de Dios». Cerca de la cima se encuentra el esqueleto seco y helado de un leopardo, y nadie ha podido explicarse nunca qué estaba buscando el leopardo por aquellas alturas."

Las nieves del kilimanjaro
Ernest Hemingway

martes, 1 de abril de 2008

Las Nieves Del Kilimanjaro

El Kilimanjaro es una montaña cubierta de nieve de 5895 m. de altura, y dicen que es la más alta de África. Su nombre es, en masai, "Ngáje Ngái", "la Casa de Dios". Cerca de la cima se encuentra el esqueleto seco y helado de un leopardo, y nadie ha podido explicarse nunca qué estaba buscando el leopardo por aquellas alturas.
Las Nieves Del Kilimanjaro
Ernest Hemingway

miércoles, 13 de febrero de 2008

El Viejo y el Mar



"...Se quedó dormido en seguida y soñó con Africa,en la época en que era muchacho y con las largas playas doradas y las playas blancas,tan blancas que lastimaban los ojos,y los altos promontorios y las grandes montañas pardas...


"...No soñaba ya con tormentas ni con mujeres ni con grandes acontecimientos ni con grandes peces ni con peleas ni con competencias de fuerza ni con su esposa.Sólo soñaba ya con lugares y con los leones en la playa.Jugaban como gatitos a la luz del crepúsculo y él les tenía cariño lo mismo que al muchacho..."


El Viejo y el Mar
Ernest Hemingway

sábado, 9 de febrero de 2008

El microcuento mas breve del mundo




For sale: baby shoes, never worn.

Vendo zapatos de bebé, sin usar.
(Versión: Eduardo Berti)

Vendo patucos, sin usar.
(Propia)
Ernest Hemingway

jueves, 10 de enero de 2008

"Entonces supo que era allí adonde iba."

Las nieves del kilimanjaro
"Por último, en vez de dirigirse a Arusha, dieron la vuelta hacia la izquierda. Supuso, sin ninguna duda, que al piloto le alcanzaba el combustible. Al mirar hacia abajo, vio una nube rosada que se movía sobre el terreno, y en el aire algo semejante a las primeras nieves de unas ventiscas que aparecen de improviso, y entonces supo que eran las langostas que venían del Sur. Luego empezaron a subir. Parecían dirigirse hacia el Este. Después se oscureció todo y se encontraron en medio de una tormenta en la que la lluvia torrencial daba la impresión de estar volando a través de una cascada, hasta que salieron de ella. Compie volvió la cabeza y sonriendo señaló algo. Harry miró, y todo lo que pudo ver fue la cima cuadrada del Kilimanjaro, ancha como el mundo entero, gigantesca, alta e increíblemente blanca bajo el sol. Entonces supo que era allí adonde iba."
Las nieves del Kilimanjaro
Ernest Hemingway