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miércoles, 1 de diciembre de 2010

Mi peregrinación a La Meca

La Kaaba, en la ciudad de La Meca. Fuente de la imagen: LIFE.

Nos encontramos por fin ante la meta de mi largo y penoso peregrinaje, cumpliéndose así los planes y esperanzas de muchos años. La imaginación otorgaba una cualidad de espejismo al inmenso catafalco y su sombrío palio, dotándolo de un encanto especial. No nos hallábamos ante enormes fragmentos de venerable antigüedad como en Egipto, restos de una elegante y armoniosa belleza como en Grecia o Italia, o el bárbaro barroquismo de los monumentos de la India; y, sin embargo, el panorama del célebre santuario era insólito, único: algo que muy pocos no-musulmanes habían podido contemplar. Puedo decir sin faltar a la verdad que, entre todos los adoradores asidos en medio de llantos a la cortina, o apretando su acelerado corazón contra la piedra, no había nadie que experimentara una emoción mayor que la que sentía yo, el haji venido del extremo norte. Parecía que las poéticas leyendas árabes se hicieran realidad y que fuera el aleteo de los ángeles, en vez de la fresca brisa de la mañana, lo que inflaba y hacía mover el negro manto que cubría el templete. Aunque, a reconocer verdad, sus sentimientos eran de religioso entusiasmo mientras que en mí había el éxtasis del esfuerzo premiado.

Mi peregrinación a La Meca
Richard F. Burton

martes, 18 de mayo de 2010

La Zona Sotádica

    La Zona Sotádica
    (Pederastia)
    Epílogo a las Mil y una noches
    Ulteriores investigaciones en muchos y diferentes países me han llevado a establecer las siguientes conclusiones:

    1. Existe lo que llamaré una "Zona Sotádica", limitada hacia el Oeste por las riberas septentrionales (43º Lat. N.) y meridionales (30º Lat. N.) del Mediterráneo. Su profundidad es pues de unas 780 a 800 millas, incluyendo en ella la Francia meridional, la Península Ibérica, Italia, Grecia, junto con las regiones costeras de África, desde Marruecos a Egipto.

    2. Hacia el Este, la Zona Sotádica se estrecha, abarcando Asia Menor, Mesopotamia, Caldea, Afganistán, Sind, el Panyab y Cachemira.

    3. En el área Indo-china, el cinturón se ensancha de nuevo, abarcando China, Japón y el Turquestán.

    4. Incluye luego las islas de los Mares de Sur y el Nuevo Mundo, donde, por las fechas del descubrimiento, el amor sotádico, con algunas excepciones, era una institución racial establecida.

    5. Dentro de la Zona Sotádica, el Vicio es popular y endémico, siendo en el peor de los casos considerado un mero "pecadillo", mientras que las razas al Norte y al Sur de los límites aquí definidos lo practican sólo esporádicamente, en medio del general oprobio, siendo la generalidad de los habitantes físicamente incapaces de practicarlo o mirarlo sin fuerte disgusto.

    Antes de entrar en detalles topográficos respecto de la democracia, que yo sostengo ser geográficos y climáticos, y no raciales, debo ofrecer unas pocas consideraciones sobre su causa y origen.
    No debemos olvidar que el amor a los muchachos tiene un lado noble y sentimental. Los platónicos y seguidores de la Academia, y luego de ellos los sufís o gnósticos musulmanes, sostenían que tal afecto, tan puro como ardiente, era un "beau idéal" que unía en el alma del hombre, a la criatura con el Creador. Al profesar que miraban a los jóvenes como los más límpidos y hermosos objetos de este mundo fenoménico, declaraban que mediante su entrega amorosa al "chef d'oeuvre", corporal e intelectual, del Demiurgo, desinteresadamente y sin la menor mezcla de sensualidad carnal, prestaban la más ferviente adoración a la "Causa causans". Añadían que tal afecto, que sobrepasa al amor por las mujeres, es mucho menos egoísta que la afición y admiración por el sexo opuesto, que, por inocente que sea, sugiere siempre sexualidad; y los orientales añaden que la devoción de la polilla por la bujía es más pura y ferviente que el amor de Bulbul por la Rosa.

Epílogo a las Mil y una noches 
(Prólogo, traducción y notas de Alberto Cardín)
La zona sotádica
Richard F. Burton