Mostrando entradas con la etiqueta Letras Calientes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Letras Calientes. Mostrar todas las entradas

sábado, 31 de enero de 2009

La paga adelantada

Martin Van Maele. Illustration de L'Histoire comique de Francion
Jardín de Venus
Cuentos burlescos de don Félix María Samaniego
Escriviólos en el Seminario de Vergara de Álava
por los años de 1780 y tienen burlas de frayles y
monjas y mucho chiste y regocijo. Este autor lo es
las Fábulas literarias, natural de la villa de La
Guardia en Guipúzcoa y señor de las cinco villas
del valle de Arraya.
(Es propiedad de José de Bulnes, vecino de Potes,
año 1792)

La paga adelantada

Una soltera muy escrupulosa
casarse rehusaba,
y decía a su madre que pensaba
que hacer la mala cosa
aun después de casada era pecado.
Un bigardón del caso fue informado,
y, habiéndose en la casa introducido
y hallándose querido,
pidió a la niña luego en casamiento.
Ella el consentimiento
dio con la condición de que tres veces
en la primera noche se lo haría
por ponerla corriente, y seguiría
luego una sola vez todos los meses.
Hízose al fin la boda
y, de la noche ya llegado el plazo,
la muchacha tres veces, brazo a brazo,
sufrió, sin menearse, la acción toda.
Concluyó el fuerte mozo su trabajo
y durmióse cansado; ella, impaciente,
andaba impertinente
volviéndose de arriba para abajo,
hasta que él acabó por despertarse
y huraño dijo: -¡ Hay tal cosquillería,
que por dos veces ya me has despertado!
Y ella exclamó, acabando de arrimarse:
-¿Me quieres dar un mes adelantado?
Jardín de Venus
(Edición Joaquín López Barbadillo)
Félix María Samaniego

sábado, 10 de enero de 2009

Las once mil vergas

Johann Nepomuk Geiger, watercolor, 1840
Les Onze Mille Verges ou les Amours d’un Hospodar
Chapitre II
— Mets le lui, dit-elle, tu me le feras après.
Le prince approcha son membre du con entrouvert d’Alexine qui tressaillit à cette approche :
— Tu me tues ! cria-t-elle. Mais le vit pénétra jusqu’aux couilles et ressortit pour rentrer comme un piston. Culculine monta sur le lit et posa son chat noir sur la bouche d’Alexine, tandis que Mony lui léchait le troufignon. Alexine remuait son cul comme une enragée, elle mit un doigt dans le trou du cul de Mony qui banda plus fort sous cette caresse. Il ramena ses mains sous les fesses d’Alexine qui crispaient avec une force incroyable, serrant dans le con enflammé l’énorme vit qui pouvait à peine y remuer.
Bientôt l’agitation des trois personnages fut extrême, leur respiration devint haletante. Alexine déchargea trois fois, puis ce fut le tour de Culculine qui descendit aussitôt pour venir mordiller les couilles de Mony. Alexine se mit à crier comme une damnée et elle se tordit comme un serpent lorsque Mony lui lâcha dans le ventre son foutre roumain. Culculine l’arracha aussitôt du trou et sa bouche vint prendre la place du vit pour laper le sperme qui en coulait à gros bouillons. Alexine, pendant ce temps, avait pris en bouche le vit de Mony, qu’elle nettoya proprement en le faisant de nouveau bander.
Une minute après le prince se précipita sur Culculine, mais son vit resta à la porte chatouillant le clitoris. Il tenait dans sa bouche un des tétons de la jeune femme. Alexine les caressait tous les deux.

Las once mil vergas
Capítulo II
–Méteselo –dijo–, después me lo harás a mí.
El príncipe aproximó su miembro al coño entreabierto de Alexine que se estremeció ante esta proximidad:
–¡Me matas! –gritó.
Pero el miembro penetró hasta los testículos y volvió a salir para volver a entrar como un pistón. Culculine se metió en la cama y puso su gato negro encima de la boca de Alexine, mientras que Mony le lamía la puerta falsa. Alexine movía el culo como una endemoniada; puso un dedo en el agujero del culo de Mony, cuya erección aumentó bajo esta caricia. El puso sus manos debajo de las nalgas de Alexine que se crispaban con una fuerza increíble, apretando en el inflamado coño al enorme miembro que apenas podía menearse allí dentro.
Pronto la agitación de los tres personajes fue extrema, su respiración se hizo jadeante. Alexine descargó tres veces, luego fue el turno de Culculine que desmontó inmediatamente para ir a mordisquear los testículos de Mony. Alexine se puso a gritar como una condenada y se retorció como una serpiente cuando Mony le soltó dentro del vientre su semen rumano. Culculine le arrancó inmediatamente del orificio y su boca fue a tomar el lugar del miembro para beber, a lengüetadas, el esperma que se derramaba en grandes borbotones. Alexine, entretanto, había tomado en la boca el miembro de Mony, que limpió cuidadosamente provocándole una nueva erección.
Un instante después, el príncipe se precipitó sobre Culculine, pero su miembro permaneció en el umbral, cosquilleando el clítoris. Tenía en su boca uno de los pechos de la muchacha. Alexine acariciaba los dos.
Las once mil vergas
Guillaume Apollinaire

domingo, 31 de agosto de 2008

Jardín de Venus

Giulio Romano: Dibujo
Jardín de Venus
Cuentos burlescos de don Félix María Samaniego
Escriviólos en el Seminario de Vergara de Álava
por los años de 1780 y tienen burlas de frayles y
monjas y mucho chiste y regocijo. Este autor lo es
las Fábulas literarias, natural de la villa de La
Guardia en Guipúzcoa y señor de las cinco villas
del valle de Arraya.
(Es propiedad de José de Bulnes, vecino de Potes,
año 1792)
El cañamón
Cierta viuda, joven y devota,
cuyo nombre se sabe y no se anota,
padecía de escrúpulos, de suerte
que a veces la ponía a la muerte.
Un día que se hallaba acometida
de este mal que acababa con su vida,
confesarse dispuso,
y dixo al confesor: -Padre, me acuso
de que ayer, porque soy muy guluzmera,
sin acordarme de que viernes era,
quité del pico a un tordo que mantengo,
jugando, un cañamón que le había dado
y me lo comí yo. Por tal pecado
sobresaltada la conciencia tengo
y no hallo a mi dolor consuelo alguno,
al recordar que quebranté el ayuno.-
Díxola el padre: -Hija,
no con melindres venga,
ni por vanos escrúpulos se aflixa,
cuando tal vez otros pecados tenga.-
Entonces, la devota de mi historia,
después de haber revuelto su memoria,
dixo: -Pues es verdad; la otra mañana
me gozó un frayle de tan buena gana
que, en un momento, con las bragas caídas,
once descargas me tiró seguidas
y, porque está algo gordo el pobrecillo,
se fatigó un poquillo
y se fue con la pena
de no haber completado la docena.
Oyendo semejante desparpaxo,
el cura un brinco dió, soltó dos coces,
y salió por la iglesia dando voces
y diciendo: -¡Caraxo!
¡Echarla once y no seguir por gordo!
¡Ese sí es cañamón, y no el del tordo!


Jardín de Venus
(Edición Joaquín López Barbadillo)
Félix María Samaniego