Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Rivas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Rivas. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de marzo de 2014

El pueblo de la noche

Manuel Rivas. El pueblo de la noche.

LELY, LELY, PAR DEUS, LELY

I
El escritor es escritor en tanto que escribe. Si no escribe, no es un escritor. Un labrador es labrador en tanto que cultiva la tierra. Sin tierra, el labrador no es labrador. Esto es una evidencia. Pero, en el simulacro social, un ingeniero es ingeniero aunque no ingenie nada. Se graduó como ingeniero y morirá como ingeniero. El escritor, como el labrador, es un superviviente. El escritor y el labrador comparten algunos secretos. Por ejemplo, el silencio de la tierra, el papel en blanco, demuestran quien vale y quien no vale. El escritor y el labrador saben que en el paraíso tendrán que trabajar. Para el escritor y el labrador la vida consiste, al fin y al cabo, en tener un pedazo de tierra en el que cavar por lo menos dos metros de melancolía. Hay otra cosa que asemeja al escritor y al labrador. Ambos son amigos del carpintero. Y el carpintero conoce el secreto de la sección aúrea, la proporción entre los segmentos.

Traducción de Dolores Vilavedra

El pueblo de la noche (1996)
Manuel Rivas

miércoles, 7 de marzo de 2012

Una nación

Alexei Golovin. (Sin título).

Mujer lejana
como nombre tatuado en el antebrazo
de un jugador de billar.
Mujer tan misteriosa
como corazón de navaja
en la alameda.
Mujer tan linda
como foto de princesa
en la hoguera de un vagabundo.
Mujer tan hechicera
como pétalo
de un libro de Emily Brontë.
Mujer tan solitaria,
nación inaccesible
entre mis brazos.

Traducción de Dolores Vilavedra

El pueblo de la noche (1997)
Manuel Rivas

martes, 5 de octubre de 2010

Mujer en el baño

Roy Lichtenstein. Mujer en el baño.

Un elemento clave son los llamados puntos Benday, esa manera de tramar, de sombrear y crear espacios. Estos puntos hicieron su aparición a finales del siglo XIX y se extendieron a principios del XX en todas las técnicas de impresión, con el auge de las revistas ilustradas. El nombre hace referencia a su inventor Benday, un creador muy técnico que trabajó en el mundo de la comunicación visual, con una imaginación práctica que aprovecharon sobre todo los publicistas. Y luego está la economía de líneas que aporta el cómic y la psicología del color.
Se cuenta una anécdota muy pavera de Lichtenstein. Le preguntaron cómo se había inspirado para ese tratamiento tan revolucionario del color. Y él respondió: Por un lado, Cézanne, y por otro... ¡los envoltorios de los chicles que compraban sus hijos! Henri Cartier-Bresson hablaba del "momento decisivo", cuando algo especial se manifiesta, se deja ver, en el continuo ir y venir de la búsqueda artística, y hay que atraparlo antes de que vuelva a desaparecer. Hay un "momento decisivo", una epifanía en la obra de Lichtenstein, en alguien que en sus comienzos de los años cincuenta también se servía del expresionismo abstracto para volar alto. Fue el día en que sus hijos le pidieron por favor que pintase a Mickey Mouse y al pato Donald. Él es un padre complaciente. Hace esas reproducciones para divertirlos. Hasta que llega el momento en que se da cuenta de que esas presencias, esas figuras populares, tienen también para él un significado y las introduce en ese fondo de expresionismo abstracto. El juego crea una nueva realidad. La casualidad resulta causal. Es una mezcla reactiva. Quizás pasó algo parecido cuando el hombre de las cavernas pintó la "mano vacía" y nació el arte otra. Quizás hubo un niño que pidió algo diferente. Las convulsiones en el arte se dan cuando un ojo mira lo que ocurre en la calle, también en el callejón interior y el otro en la historia del arte. Cuando se produce esa intersección, ese súbito cruce de miradas con trayectorias a priori tan distintas, incluso contrapuestas, el ojo que mira a la calle y el ojo que mira a la memoria artística, el ojo de Roy que prende en los dibujos animados que les gustan a sus hijos y el ojo de Lichtenstein que estudia a Picasso, ése es su particular "momento decisivo".
La Mujer en el baño es, en su técnica actual, un modelo ejemplar de arte pop. Ahí están los puntos Benday. El tratamiento simple del color. La economía de las líneas. Y la innegable génesis publicitaria. Y, no obstante, ¡Virgen Santa!, ¿por qué eres tan real, nena?

Mujer en el baño
Manuel Rivas