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lunes, 30 de septiembre de 2024

Diarios de viaje

H. Pohl. El mar.

En el mar

Maravillosa noche en el Atlántico. Esa hora que va del sol que desaparece a la luna apenas naciente, del oeste aún luminoso al este ya oscuro. Sí, he amado mucho al mar... esa inmensidad tranquila... esos surcos recubiertos... esos caminos líquidos. Por primera vez, un horizonte a la medida del aliento del hombre, un espacio tan grande como su audacia. Siempre me he visto desgarrado entre mi apetito de los seres, la vanidad de la agitación y el deseo de hacerme igual a esos mares de olvido, a esos silencios desorbitados que son como el encanto de la muerte. Siento inclinación por las vanidades del mundo, por mis semejantes, por los semblantes, pero, al lado del siglo, tengo una regla mía que es el mar y todo lo que en este mundo se le parece. ¡Oh, dulzura de las noches! Cuando todas las estrellas oscilan y se deslizan por encima de los mástiles, y ese silencio en mí, ese silencio por fin que me libera de todo...

Traducción de Emma Calatayud

Diarios de viaje
Albert Camus

domingo, 7 de junio de 2020

El mito de Sísifo

Pietro della Vecchia. Sísifo.

Se ha comprendido ya que Sísifo es el héroe absurdo. Lo es tanto por sus pasiones como por su tormento. Su desprecio de los dioses, su odio a la muerte y su apasionamiento por la vida le valieron ese suplicio indecible en el que todo el ser se dedica a no acabar nada. Es el precio que hay que pagar por las pasiones de esta tierra. No se nos dice nada sobre Sísifo en los infiernos. Los mitos están hechos para que la imaginación los anime. Con respecto a éste, lo único que se ve es todo el esfuerzo de un cuerpo tenso para levantar la enorme piedra, hacerla rodar y ayudarla a subir una pendiente cien veces recorrida; se ve el rostro crispado, la mejilla pegada a la piedra, la ayuda de un hombro que recibe la masa cubierta de arcilla, de un pie que la calza, la tensión de los brazos, la seguridad enteramente humana de dos manos llenas de tierra. Al final de ese largo esfuerzo, medido por el espacio sin cielo y el tiempo sin profundidad, se alcanza la meta. Sísifo ve entonces cómo la piedra desciende en algunos instantes haciea ese mundo inferior desde el que habrá de volverla a subir hasta las cimas, y baja de nuevo a la llanura.
Sísifo me interesa durante ese regreso, esa pausa. Un rostro que sufre tan cerca de las piedras es ya él mismo piedra. Veo a ese hombre volver a bajar con paso lento pero igual hacia el tormento cuyo fin no conocerá. Esta hora que es como una respiración y que vuelve tan seguramente como su desdicha, es la hora de la conciencia. En cada uno de los instantes en que abandona las cimas y se hunde poco a poco en las guaridas de los dioses, es superior a su destino. Es más fuerte que su roca.

Traducción de Luis Echávarri

El mito de Sísifo (1942)
Albert Camus

El mito de Sísifo

Pietro della Vecchia. Sísifo.

Se ha comprendido ya que Sísifo es el héroe absurdo. Lo es tanto por sus pasiones como por su tormento. Su desprecio de los dioses, su odio a la muerte y su apasionamiento por la vida le valieron ese suplicio indecible en el que todo el ser se dedica a no acabar nada. Es el precio que hay que pagar por las pasiones de esta tierra. No se nos dice nada sobre Sísifo en los infiernos. Los mitos están hechos para que la imaginación los anime. Con respecto a éste, lo único que se ve es todo el esfuerzo de un cuerpo tenso para levantar la enorme piedra, hacerla rodar y ayudarla a subir una pendiente cien veces recorrida; se ve el rostro crispado, la mejilla pegada a la piedra, la ayuda de un hombro que recibe la masa cubierta de arcilla, de un pie que la calza, la tensión de los brazos, la seguridad enteramente humana de dos manos llenas de tierra. Al final de ese largo esfuerzo, medido por el espacio sin cielo y el tiempo sin profundidad, se alcanza la meta. Sísifo ve entonces cómo la piedra desciende en algunos instantes haciea ese mundo inferior desde el que habrá de volverla a subir hasta las cimas, y baja de nuevo a la llanura.
Sísifo me interesa durante ese regreso, esa pausa. Un rostro que sufre tan cerca de las piedras es ya él mismo piedra. Veo a ese hombre volver a bajar con paso lento pero igual hacia el tormento cuyo fin no conocerá. Esta hora que es como una respiración y que vuelve tan seguramente como su desdicha, es la hora de la conciencia. En cada uno de los instantes en que abandona las cimas y se hunde poco a poco en las guaridas de los dioses, es superior a su destino. Es más fuerte que su roca.

Traducción de Luis Echávarri

El mito de Sísifo (1942)
Albert Camus

jueves, 26 de diciembre de 2013

El mito de Sísifo

Franz Stuck. Sísifo.

Dejo a Sísifo al pie de la montaña. Se vuelve a encontrar siempre su carga. Pero Sísifo enseña la fidelidad superior que niega a los dioses y levanta las rocas. Él también juzga que todo está bien. Este universo en adelante sin amo no le parece estéril  ni fútil. Cada uno de los granos de esta piedra, cada trozo mineral de esta montaña llena de oscuridad, forma por sí solo un mundo. El esfuerzo mismo para llegar a las cimas basta para llenar un corazón de hombre. Hay que imaginarse a Sísifo dichoso.

Traducción de Luis Echávarri

El mito de Sísifo
Albert Camus (1913-1960)

martes, 29 de noviembre de 2011

Carnets

Albert Camus. Fotografía de Loomis Dean.

La hija del alfarero Dibutades, que amaba a un joven, siguió con un estilete la sombra de su perfil sobre la pared. Su padre, viendo el dibujo, descubrió el estilo de ornamentación de los vasos griegos. El amor está al comienzo de todas las cosas.

Soñé que, victoriosos, entrábamos en Roma. Y pensaba en la entrada de los bárbaros en la Ciudad Eterna. Pero yo estaba entre los bárbaros.

Traducción de Eduardo Paz Leston

Carnets (1935-1942)
Albert Camus

lunes, 30 de noviembre de 2009

Carnets

Albert Camus con Jean y Catherine. Fotografía de Loomis Dean.

En un país extranjero, sol que dora las casas sobre la colina. Sentimiento más poderoso ante el mismo hecho en su propio país. No es el mismo sol. Lo sé, yo, que no es el mismo sol.

Dulzura del mundo sobre la bahía, al atardecer. Hay días en que el mundo miente, hay días en que dice la verdad. Esta tarde dice la verdad, y con qué insistencia y triste belleza.

Durante el sitio de Sebastopol, Tolstóy salta las trincheras y huye hacia el bastión bajo el fuego cerrado del enemigo: Tenía un miedo horrible de las ratas y había visto una.

"Habré dicho una estupidez", dijo Foción (1) un día que el pueblo lo aplaudía.

(1) Foción, general, orador y hombre de Estado ateniense del siglo IV. Jefe del partido aristocrático, cultivaba la impopularidad.

Traducción de Eduardo Paz Leston

Carnets (1935-1942)
Albert Camus

domingo, 7 de junio de 2009

Carnets

Albert Camus. Fotografiado por Loomis Dean.

En Las Baleares, 1935
Lo que hace el precio de un viaje es el temor. Es que en cierto momento, tan lejos de nuestro país, de nuestra lengua, un periódico francés adquiere un precio inestimable. Y aquellas horas de la tarde, en los cafés, en que buscamos tocar con el codo a otros hombres, un miedo vago se apodera de nosotros y un deseo instintivo de recobrar el amparo de los viejos hábitos. En la más clara contribución del viaje. En ese momento somos febriles pero porosos. El menor choque nos conmueve hasta el fondo del ser. Encontrar una cascada de luz, y ahí está la eternidad. Por eso no hay que decir que se viaje por placer. Veo más bien una ascesis. Uno viaja por su cultura, si por cultura se entiende el ejercicio de nuestro sentido más íntimo, que es el de la eternidad. El placer nos aparta de nosotros mismos, como la diversión de Pascal aleja de Dios. El viaje, viaje que es como una ciencia más vasta y más grave, nos devuelve a nosotros mismos.

Traducción de Eduardo Paz Leston

Carnets
Albert Camus

jueves, 4 de diciembre de 2008

Hoy ha muerto mamá

Albert Camus
L’étranger
Première partie
1
Aujourd’hui, maman est morte. Ou peut-être hier, je ne sais pas. J’ai reçu un télégramme de l’asile : "Mère décédée. Enterrement demain. Sentiments distingués." Cela ne veut rien dire. C’était peut-être hier.
L’asile de vieillards est à Marengo, à quatre-vingts kilomètres d’ Alger. Je prendrai l’autobus à deux heures et j’arriverai dans l’après-midi. Ainsi, je pourrai veiller et je rentrerai demain soir. J’ai demandé deux jours de congé à mon patron et il ne pouvait pas me les refuser avec une excuse pareille. Mais il n’avait pas l’air content. Je lui ai même dit : "Ce n’est pas de ma faute." Il n’a pas répondu. J’ai pensé alors que je n’aurais pas dû lui dire cela. En somme, je n’avais pas à m’excuser. C’était plutôt à lui de me présenter ses condoléances. Mais il le fera sans doute après-demain, quand il me verra en deuil. Pour le moment, c’est un peu comme si maman n’était pas morte. Après l’enterrement, au contraire, ce sera une affaire classée et tout aura revêtu une allure plus officielle.

El extranjero
Primera parte
I
Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: «Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias.» Pero no quiere decir nada. Quizá haya sido ayer.
El asilo de ancianos está en Marengo, a ochenta kilómetros de Argel. Tomaré el autobús a las dos y llegaré por la tarde. De esa manera podré velarla, y regresaré mañana por la noche. Pedí dos días de licencia a mi patrón y no pudo negármelos ante una excusa semejante. Pero no parecía satisfecho. Llegué a decirle: «No es culpa mía.» No me respondió. Pensé entonces que no debía haberle dicho esto. Al fin y al cabo, no tenía por qué excusarme. Más bien le correspondía a él presentarme las condolencias. Pero lo hará sin duda pasado mañana, cuando me vea de luto. Por ahora, es un poco como si mamá no estuviera muerta. Después del entierro, por el contrario, será un asunto archivado y todo habrá adquirido aspecto más oficial.
El extranjero
Albert Camus

martes, 3 de junio de 2008

El extranjero

Para que todo sea consumado, para que me sienta menos solo, no me queda más que desear en el día de mi ejecución la presencia de muchos espectadores que me acojan con gritos de odio.
"El extranjero"
Albert Camus

martes, 19 de febrero de 2008

Ensayos

Castidad en el pensamiento -impedir a los deseos que se extravíen, al pensamiento que se disperse-. Un solo tema -constante- de meditación. rechazar el resto. Un trabajo a hora fija, continuo, sin desfallecer, etc, etc. (Ascetismo también). Un único desfallecimiento, y todo se derrumba: práctica y teoría.

"Ensayos"
Albert Camus