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sábado, 3 de abril de 2010

El ajedrez de estrellas

Lily Litvak. El ajedrez de estrellas, 1987. Editorial Laia. Cubierta de Raúl O. Pane.

Nuestro tema es el estudio de las crónicas de viajeros españoles por países exóticos. Por ello debemos establecer primeramente que por países exóticos entendemos no sólo países lejanos, sino extraeuropeos, con características naturales y culturales diferentes de Europa. Para expresar la idea de un país exótico, lejano y totalmente ajeno, podemos emplear una curiosa imagen de la Odisea. Es Tiresias quien dirigiéndose a Ulises le dice: "Deberás partir con tu remo al hombro, y marchar hasta que encuentres gente que no conoce ni el mar ni los bellos remos, alas de los navíos. Te daré una señal bien segura; cuando suceda que te cruzas con otro viajero y éste te pregunte porqué llevas una pala para el trigo sobre tu hombro, allí deberás plantar tu remo en tierra". Esta imagen contiene la definición más simple, rigurosa y completa de lo extranjero. Ni la lengua, ni la distancia geográfica, ni la apariencia física, ni la manera de reaccionar ante los problemas morales bastan. El criterio de Tiresias es del todo diferente, el extranjero es aquel que, para interpretar una misma realidad, posee otra llave que le proporciona la experiencia de otro grupo social. Es así como el mismo objeto que se interpreta para el hombre de la ciudad marina como un remo, puede ser una pala de trigo para el de la ciudad agrícola, dos sistemas diferentes de referencias inadecuadas para el uno y para el otro.

El ajedrez de estrellas
Lily Litvak

sábado, 12 de diciembre de 2009

El viajero y su crónica


Eugéne Alexis Girardet. Caravana de sal atravesando el desierto.
A pesar de la diversidad de autores y estilos de las crónicas de viaje, hay rasgos psicológicos que estampan al viajero y ayudan a determinar su percepción del universo. Es casi común su individualismo aun cuando formen parte de un grupo. Todos los cronistas que acometen su empresa perciben su avance en la región como un escape a la libertad, un encuentro solidario con una plétora de experiencias. Muchos de ellos tienen deseos de romper con los confines limitados de su mundo. Tienen una idea personal de su propia libertad, patente por ejemplo en Badía Leblich, en Murga, en Ciro Bayo. El viajero no solo está de camino a algún lugar, sino también, en gran parte, huyendo de algún otro.
Otro importante rasgo es la originalidad. El viajero va más allá de las fronteras. Hace descubrimientos y agranda los horizontes, descubre las cosas a medida que las va encontrando. No es por ello sorprendente el encontrar a menudo ratificaciones de originalidad en esta literatura. Espada intenta corregir a Humboldt, Rajal y Larré constata que es el primero que pone el pie en la cumbre del Mandarangang. Benitez acepta emocionado la idea del recorrido que le propone Lenz, porque es inédito en el europeo el atravesar el Sahara en esa dirección.

El ajedrez de estrellas
Lily Litvak