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jueves, 28 de mayo de 2020

Al cuco

El cuco. Ilustración de Friedrich Specht. (Wikipedia).

¡Oh alegre recién llegado!, te he oído,
te oigo, y me alegro.
¡Oh cuco! ¿Te llamaré ave,
o voz errante.

Mientras estoy tendido en la hierba
escucho tu grito de dos notas,
de colina a colina parece que pasa,
a la vez lejano, y cerca.

Aunque murmurando sólo al valle,
de luz y de sol y de flores
me traes una historia
de horas de visionario.

¡Sé tres veces bienvenido, amor de Primavera!
Incluso, tú, para mí eres
no un ave, sino algo invisible,
una voz, un misterio;

el mismo a quien en mis días de escuela
escuché; ese canto
que me hizo buscar de mil maneras
en arbustos, en árboles y en cielo.

Para buscarte, a menudo vagabundeaba
por los bosques y praderas;
y tú aún eras una esperanza, un amor
aún anhelado, nunca visto.

Puedo escucharte aún;
puedo yacer en la llanura
y escuchar, hasta que recuerdo
aquella edad dorada, nuevamente.

¡Oh ave bendita!, la tierra que pisamos
otra parece ser,
insubstancial, tierra de hadas,
¡y ese es tu hogar más apropiado!

Traducción de Santiago González Corugedo

Al cuco 
William Wordsworth

Al cuco

El cuco. Ilustración de Friedrich Specht. (Wikipedia).

¡Oh alegre recién llegado!, te he oído,
te oigo, y me alegro.
¡Oh cuco! ¿Te llamaré ave,
o voz errante.

Mientras estoy tendido en la hierba
escucho tu grito de dos notas,
de colina a colina parece que pasa,
a la vez lejano, y cerca.

Aunque murmurando sólo al valle,
de luz y de sol y de flores
me traes una historia
de horas de visionario.

¡Sé tres veces bienvenido, amor de Primavera!
Incluso, tú, para mí eres
no un ave, sino algo invisible,
una voz, un misterio;

el mismo a quien en mis días de escuela
escuché; ese canto
que me hizo buscar de mil maneras
en arbustos, en árboles y en cielo.

Para buscarte, a menudo vagabundeaba
por los bosques y praderas;
y tú aún eras una esperanza, un amor
aún anhelado, nunca visto.

Puedo escucharte aún;
puedo yacer en la llanura
y escuchar, hasta que recuerdo
aquella edad dorada, nuevamente.

¡Oh ave bendita!, la tierra que pisamos
otra parece ser,
insubstancial, tierra de hadas,
¡y ese es tu hogar más apropiado!

Traducción de Santiago González Corugedo

Al cuco 
William Wordsworth

sábado, 9 de enero de 2010

Aunque nada pueda hacer volver la hora del esplendor en la hierba


     Ode
    Intimations of Immortality from Recollections of Early Childhood
    X
    What though the radiance which was once so bright
    Be now for ever taken from my sight,
    Though nothing can bring back the hour
    Of splendour in the grass, of glory in the flower;
    We will grieve not, rather find
    Strength in what remains behind;
    In the primal sympathy
    Which having been must ever be;
    In the soothing thoughts that spring
    Out of human suffering;
    In the faith that looks through death,
    In years that bring the philosophic mind.


    Oda
    Atisbos de inmortalidad en los recuerdos de la primera  infancia
   
    X
    Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello
    que en mi juventud me deslumbraba,
    aunque nada pueda hacer volver la hora
    del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores,
    no debemos afligirnos,
    pues hallaremos ánimo en el recuerdo:
    en aquella primera amistad,
    que habiendo sido una vez, será por siempre;
    en los condolientes sentimientos que brotaron
    de los pesares humanos;
    en la fe que traspasa la muerte;
    en los años, que dan la serenidad.

Atisbos de inmortalidad...
(Versión libre)

William Wordsworth

jueves, 2 de octubre de 2008

Atisbos de inmortalidad


Ode
Intimations of Immortality from Recollections of Early Childhood

X
What though the radiance which was once so bright
Be now for ever taken from my sight,
Though nothing can bring back the hour
Of splendour in the grass, of glory in the flower;
We will grieve not, rather find
Strength in what remains behind;
In the primal sympathy
Which having been must ever be;
In the soothing thoughts that spring
Out of human suffering;
In the faith that looks through death,
In years that bring the philosophic mind.
Oda
X

Atisbos de inmortalidad en los recuerdos de la primera infancia
Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello
que en mi juventud me deslumbraba,
aunque nada pueda hacer volver la hora
del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores,
no debemos afligirnos,
pues hallaremos ánimo en el recuerdo:
en aquella primera amistad,
que habiendo sido una vez, será por siempre;
en los condolientes sentimientos que brotaron
de los pesares humanos;
en la fe que traspasa la muerte;
en los años, que dan la serenidad.

(Versión libre)