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sábado, 17 de mayo de 2014

Sun Bi Zhen

Pu Songling. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Sun Bi Zhen estaba cruzando en barco el río Yant-tsé cuando se desató una gran tormenta. El barco cabeceaba peligrosamente y el pánico cundió entre los pasajeros. En esos instantes apareció entre las nubes un espíritu. Iba guarnecido de armaduras de oro y sujetaba en la mano un gran pliego extendido en el que habían escrito, en letra de oro, tres caracteres:

SUN BI ZHEN

Los pasajeros del barco, después de interpretar el mensaje, se acercaron en actitud amenazadora a Sun Bi Zhen.
-¡Desgraciado! -le dijeron-, ¡Has incurrido en la cólera del cielo! ¡Vete ahora mismo, para que tu castigo no recaiga también sobre nosostros!
Sin darle tiempo a hablar lo metieron en un bote, lo echaron al agua y lo obligaron a alejarse del barco con gritos y amenazas.
Cuando Sun Bi Zhen se volvió a mirar, el barco se había hundido.

Traducción de Laura A. Rovetta y Laureano Ramírez

Cuentos de Liao Zhai
Pu Songling (1640-1715)

sábado, 6 de agosto de 2011

El letrado de Yishui

Li Lu. Muchachas de la Dinastía Ching.

Un letrado de Yishui tenía su estudio en la montaña. Una noche dos bellas muchachas entraron en su cuarto; sonrientes, quitaron el polvo de la cama y se sentaron en silencio una junto a la otra. La tela de sus vestidos era tan suave que apenas se oía sonido alguno.
Al rato una de las muchachas se levantó, abrió un pañuelo de seda blanco y lo extendió sobre la mesa de estudio. En el pañuelo habían escritas tres o cuatro líneas de caracteres, pero el letrado ni siquiera se molestó en leerlos.
La otra muchacha colocó sobre la mesa una barra de plata de tres o cuatro onzas de peso. El letrado entonces sí prestó atención: cogió de inmediato la plata y se la guardó en la manga. Las dos muchachas recogieron el pañuelo, se miraron sonriendo, enlazaron sus manos y se dirigieron a la puerta.
-¡Qué vulgar! -exclamaron antes de salir.
Cuando el letrado buscó en la manga, la plata había desaparecido.

Traducción de Laura A. Rovetta y Laureano Ramírez

Cuentos de Liao Zhai
Pu Songling

domingo, 29 de marzo de 2009

Los extranjeros

Hong Leung. El río Yang-tse-Kiang.

En el otoño de 1689 llegó a las costas de Guangdong un gran bajel con once personas a bordo. Las velas del barco y las vestiduras de los tripulantes estaban hechas con plumas de pájaro y despedían un brillo lustroso como el jade. He aquí lo que dijeron al desembarcar:
"Venimos de Luzón. Fuimos sorprendidos por una tempestad en alta mar y el barco en que navegábamos se fue a pique. De los veintiuno que éramos, diez murieron ahogados y once nos pudimos salvar agarrándonos a un gran madero flotante. Llegamos a una isla. Allí estuvimos cinco años alimentándonos de pájaros e insectos y durmiendo al abrigo de una cueva. Un día, el mar depositó en la playa un barco al que le faltaban los remos y la velas. Alguna tempestad lo habría dejado en aquel estado. Fabricamos velas con plumas de pájaros entretejidas y nos embarcamos en él para volver a puerto, pero el viento nos ha traído hasta aquí".
El gobernador dio instrucciones para que se los enviara de vuelta a su país. (1)

(1). Por las circunstancias de tiempo y lugar, es posible que los náufragos fueran españoles.

Traducción de Laura A. Rovetta y Laureano Ramírez

Cuentos de Liao Zhai
Pu Songling