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viernes, 25 de junio de 2010

Cuentos

Leonardo da Vinci. Autorretrato (1512-1515).
Los franciscanos acostumbran a guardar algunos tiempos de ayuno. No comen carne en el monasterio, pero cuando están de viaje, como viven de la caridad de los demás, pueden comer todo lo que les pongan. Dos de estos frailes, viajando en estas condiciones, entraron en una posada en compañía de un mercader y se sentaron con él a la misma mesa. Como la posada era pobre, no se les sirvió nada más que un pequeño pollo asado. Viendo el mercader que aquello sería demasiado poco para él, dijo a los frailes: "Si mal no recuerdo, ustedes no comen carne en el monasterio durante este tiempo". Los frailes se vieron obligados a decirle que en realidad tenía razón. El mercader se comió el pollo y los frailes aguantaron como mejor pudieron. Después de la comida, los tres comensales siguieron juntos su camino. Anduvieron un buen trecho y llegaron a un río de considerable anchura y profundidad. Como los tres iban a pie -los frailes por su pobreza y el otro por su avaricia-, fue necesario, según la regla, que, al ir descalzos, uno de los monjes cargara con el mercader a sus espaldas. Y así lo hizo. Pero cuando se vio en mitad del río recordó otra de sus reglas y parándose, como San Cristóbal, levantó sus ojos al que llevaba encima y le dijo: "Dime, ¿llevas dinero contigo? "Tú sabes que lo tengo", dijo el mercader. ¿Cómo se te ocurre pensar que un mercader como yo vaya sin dinero? "Pues bien -dijo el fraile-: nuestra regla nos prohibe terminantemente llevar dinero con nosotros". Y le tiró al agua. El mercader, dándose cuenta de que había sido una broma en revancha de lo que él les había hecho en la posada, con el rostro sonriente y un poco ruborizado, soportó la venganza pacíficamente.

Cuaderno de notas
Leonardo da Vinci

lunes, 15 de febrero de 2010

«Las mujeres se representarán siempre con actitudes vergonzosas»

 
El Tratado de la Pintura
§ LXIV.
Cómo se dibujarán las mujeres.

Las mujeres se representarán siempre con actitudes vergonzosas, juntas las piernas, recogidos los brazos, la cabeza baja, y vuelta hacia un lado.

sábado, 11 de julio de 2009

La isla de Chipre

Leonardo da Vinci. Por Raffaelle Morghen.
De las costas meridionales de la Cilicia se ve, hacia el sur, la bella isla de Chipre, que fue el reino de la diosa Venus. Muchos, atraídos por su belleza, han destrozado los cascos y obenques de sus naves, contra los escollos que la rodean y en medio de las olas vertiginosas. La hermosura del suave collado invita a los navegantes vagabundos a recrearse entre sus floridas verduras que, agitadas por los vientos juguetones llenan de suaves olores la isla y el mar que la circunda... ¡Oh, cuántos barcos naufragados en sus costas! ¡Cuántos despedazados en sus escollos! Aquí podrían verse innumerables navíos deshechos y medio cubiertos de arena, unos mostrando sólo la popa fuera del agua, otros la proa, o la carena, o las cuadernas: espectáculo que hace soñar con un juicio final de buques muertos, prontos a resucitar.

Aforismos
Leonardo da Vinci

lunes, 16 de marzo de 2009

Cuadernos de notas

Nicolás de Larmessin. Leonardo da Vinci.
De los barcos que surcan los mares.
¡Cuántos lamentos, cuántas muertes, cuántas separaciones entre amigos y familiares! ¡Cuántos no volverán a ver más el cielo que los vio nacer y morirán sin recibir sepultura, dispersándose sus huesos por los diversos confines del mundo!

Los halagos.
La sirena canta con tanta dulzura, que invita a los marineros al sueño. Después se sube por los barcos y mata a los marineros dormidos.

Cuadernos de notas
Leonardo da Vinci

miércoles, 30 de enero de 2008

El Hombre de Vitruvio

Leonardo da Vinci:Hombre de Vitruvio (Homo cuadratus)
El Hombre de Vitruvio
“Vitrubio el arquitecto, dice en su obra sobre arquitectura que la naturaleza distribuye las medidas del cuerpo humano como sigue: que 4 dedos hacen 1 palma, y 4 palmas hacen 1 pie, 6 palmas hacen 1 codo, 4 codos hacen la altura del hombre. Y 4 codos hacen 1 paso, y que 24 palmas hacen un hombre; y estas medidas son las que él usaba en sus edificios. Si separas las piernas lo suficiente como para que tu altura disminuya 1/14 y estiras y subes los hombros hasta que los dedos estén al nivel del borde superior de tu cabeza, has de saber que el centro geométrico de tus extremidades separadas estará situado en tu ombligo y que el espacio entre las piernas será un triángulo equilátero. La longitud de los brazos extendidos de un hombre es igual a su altura. Desde el nacimiento del pelo hasta la punta de la barbilla es la décima parte de la altura de un hombre; desde la punta de la barbilla a la parte superior de la cabeza es un octavo de su estatura; desde la parte superior del pecho al extremo de su cabeza será un sexto de un hombre. Desde la parte superior del pecho al nacimiento del pelo será la séptima parte del hombre completo. Desde los pezones a la parte de arriba de la cabeza será la cuarta parte del hombre. La anchura mayor de los hombros contiene en sí misma la cuarta parte de un hombre. Desde el codo a la punta de la mano será la quinta parte del hombre; y desde el codo al ángulo de la axila será la octava parte del hombre. La mano completa será la décima parte del hombre; el comienzo de los genitales marca la mitad del hombre. El pie es la séptima parte del hombre. Desde la planta del pie hasta debajo de la rodilla será la cuarta parte del hombre. Desde debajo de la rodilla al comienzo de los genitales será la cuarta parte del hombre. La distancia desde la parte inferior de la barbilla a la nariz y desde el nacimiento del pelo a las cejas es, en cada caso, la misma, y, como la oreja, una tercera parte del rostro».

El Hombre de Vitruvio
Leonardo da Vinci