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sábado, 25 de octubre de 2014

Leer

Ilustración de Milo Manara.

Con frecuencia es beneficioso leer un libro de manera distinta a la intención original del autor, pero (una vez pasada la infancia) únicamente si tenemos conciencia de nuestra actitud. 
En cuanto lectores muchos de nosotros somos, en parte, como esos granujas que dibujan bigotes sobre los rostros de las muchachas que aparecen en los avisos.
Una señal de que un libro tiene valor literario es su capacidad de ser leído de varias maneras distintas. Viceversa la prueba de que la pornografía no tiene valor literario es que si intentamos leerla de cualquier forma que no sea la de estímulo sexual, digamos como la historia clínica psicológica de las fantasías sexuales del autor, llegamos a aburrirnos como ostras. 
A pesar de que una obra literaria consiente varias lecturas, el número de éstas es finito y puede ser ordenado jerárquicamente; obviamente algunas lecturas serán "más ciertas" que otras, algunas serán dudosas, algunas obviamente falsas y otras, como la lectura de una novela de atrás hacia adelante, absurdas. Es por esto que para una isla desierta uno elegiría un buen diccionario antes que la mejor obra maestra de la literatura, pues la pasividad del diccionario frente a los lectores lo convierte en legítimo tema de infinitas lecturas.

Traducción de Mirko Lauer y Abelardo Oquendo

La mano del teñidor
W. H. Auden

sábado, 11 de enero de 2014

Leer

Ferdinand Heilbuth. El lector.

Con frecuencia es beneficioso leer un libro de manera distinta a la intención original del autor, pero (una vez pasada la infancia) únicamente si tenemos conciencia de nuestra actitud.
En cuanto lectores muchos de nosotros somos, en parte, como esos granujas que dibujan bigotes sobre los rostros de las muchachas que aparecen en los avisos.

A pesar de que una obra literaria consiente varias lecturas, el número de éstas es finito y puede ser ordenado jerárquicamente; obviamente algunas lecturas serán "más ciertas" que otras, algunas serán dudosas, algunas obviamente falsas y otras, como la lectura de una novela de atrás hacia adelante, absurdas. Es por eso que para una isla desierta uno eligiría un buen diccionario antes que la mejor obra maestra de la literatura, pues la pasividad del diccionario frente a los lectores lo convierte en legítimo tema de infinitas lecturas.

Traducción de Mirko Lauer y Abelardo Oquendo

La mano del teñidor
W. H. Auden (1907-1973)

viernes, 31 de mayo de 2013

Leer

Edouard Manet. El lector, 1861.

En relación con un escritor, la mayoría de los lectores creen en una suerte de Doble Moral: ellos pueden serle infieles tan a menudo como quieran, pero él nunca debe serles infieles a ellos.

Aunque una obra literaria se puede leer de varias maneras, este número es finito y admite un orden jerárquico; algunas lecturas son obviamente más "verdaderas" que otras, algunas son dudosas, otras obviamente falsas y otras, al fin, como leer una novela comenzando por el final, absurdas. Ésta es la razón por la que, en una isla desierta, es preferible tener un diccionario a la mayor obra maestra imaginable, pues, en relación con sus lectores, un diccionario es absolutamente pasivo y puede leerse legítimamente de infinitas maneras.

El placer no es ni mucho menos un guía crítico infalible, pero sí el menos falible.

Traducción de Jordi Doce

Los señores del límite
W. H. Auden

domingo, 3 de junio de 2012

Leer

Francine Van Hove. El prado florido.

Los intereses del escritor y los de sus lectores nunca coinciden, y la ocasión en que lo hacen no es sino un afortunado accidente.

De ninguna manera puede decirse que el placer sea una guía crítica infalible, pero sí que es la menos falible.

Hay libros que han sido injustamente olvidados; ninguno es injustamente recordado.

Traducción de Mirko Lauer y Abelardo Oquendo

La mano del teñidor
W. H. Auden