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miércoles, 3 de agosto de 2022

Palabras sin canción

Roberto Fernández Retamar. Buena suerte viviendo.

¿Adónde han ido, me pregunto a ratos,
Esas palabras con que se hacen los versos
Memorizados con más tenacidad
Que la siesta de un fauno?
Palabras como
Marfileño, opalescente, doquiera,
Horrísono fragor, corcel, doncella.
Tan orondas, parecían por lo menos
Los guardianes mismos de la poesía.
Y ya ven: ahora, olvidadas en libros de gruesa pasta,
Apenas se estremecen cuando alguien, como nosotros hoy,
Las acaricia de lejos, para recordar y sonreír
Un poco.

Buena suerte viviendo (1962-1965)
Roberto Fernández Retamar 

jueves, 25 de febrero de 2021

Mientras despeina suave

Belarmino Miranda. Madre e hija.

Escucha por el radio, inesperados,
Los versos que encendió el amor por ella,
y mientras va llegándole la voz
Donde viven ahora esos poemas
Que ella escuchara antes que nadie, cuando
Eran tan sólo unas palabras tiernas,
Piensa en esos papeles escondidos
Que hace años guardó en una gaveta,
Piensa en la tinta que se fue borrando,
En las guardias que hacían, en las estrellas
Que miraban los dos: pero no puede
Seguir pensando, porque se le acercan,
Con nuevas músicas en la garganta,
Los hijos de sus pechos, y la pena
De algo perdido se deshace en risa
Mientras despeina suave las cabezas
De los hijos que tuvo con el otro.

Cuaderno paralelo (1970)
Roberto Fernández retamar

Mientras despeina suave

Belarmino Miranda. Madre e hija.

Escucha por el radio, inesperados,
Los versos que encendió el amor por ella,
y mientras va llegándole la voz
Donde viven ahora esos poemas
Que ella escuchara antes que nadie, cuando
Eran tan sólo unas palabras tiernas,
Piensa en esos papeles escondidos
Que hace años guardó en una gaveta,
Piensa en la tinta que se fue borrando,
En las guardias que hacían, en las estrellas
Que miraban los dos: pero no puede
Seguir pensando, porque se le acercan,
Con nuevas músicas en la garganta,
Los hijos de sus pechos, y la pena
De algo perdido se deshace en risa
Mientras despeina suave las cabezas
De los hijos que tuvo con el otro.

Cuaderno paralelo (1970)
Roberto Fernández retamar

domingo, 25 de agosto de 2019

Buena suerte viviendo

Ilustración de Rob Milliken.

Habla la piedra

¿Cuál de ustedes va a decidirse al fin y recogerme?
No le hagan caso a ese arameo: ¡Arrojadme ya, miserables!

Por un instante

Esa luz en la noche,
¿Será un reflector nuestro?
¿Será un arma de ellos?

(Por un instante
Había olvidado
Que hay en el cielo luna, que hay estrellas).

Buena suerte viviendo (1962-1965)
Roberto Fernández Retamar

Buena suerte viviendo

Ilustración de Rob Milliken.

Habla la piedra

¿Cuál de ustedes va a decidirse al fin y recogerme?
No le hagan caso a ese arameo: ¡Arrojadme ya, miserables!

Por un instante

Esa luz en la noche,
¿Será un reflector nuestro?
¿Será un arma de ellos?

(Por un instante
Había olvidado
Que hay en el cielo luna, que hay estrellas).

Buena suerte viviendo (1962-1965)
Roberto Fernández Retamar

jueves, 30 de mayo de 2019

El tiempo

Leon Bazile Perrault. El viejo y los jóvenes (1881).

Cuando pongo mi mano joven,
Condescendiente,
Sobre el hombro tormentoso del anciano,
Es sólo una ilusión, sólo un instante,
El tiempo
De mirar a las nubes, a los astros,
Antes de que otra mano,
Generosa,
Se pose sobre mi hombro
Llamándome ¡oh anciano!

Buena suerte viviendo (1965)
Roberto Fernández Retamar

El tiempo

Leon Bazile Perrault. El viejo y los jóvenes (1881).

Cuando pongo mi mano joven,
Condescendiente,
Sobre el hombro tormentoso del anciano,
Es sólo una ilusión, sólo un instante,
El tiempo
De mirar a las nubes, a los astros,
Antes de que otra mano,
Generosa,
Se pose sobre mi hombro
Llamándome ¡oh anciano!

Buena suerte viviendo (1965)
Roberto Fernández Retamar

miércoles, 22 de mayo de 2019

¿Por qué?

Eduardo Morales. Carretas, 1912.

¿Por qué ésta no es Suecia? ¿Por qué ésta no es Austria?
¿Por qué trabajar el campo en vez de leer a Hopkins?
¿Por qué si tengo que ensuciarme las manos
No es recogiendo mis pelotas de golf?
¿Por qué me usan el tiempo que yo necesito emplear
En decir que no tengo nada que hacer en el tiempo que me usan?

Y le respondemos: ¿por qué ésta no es Grecia?
¿Por qué ésta no es Babilonia la de las tablillas inmortales,
Donde hay un mapa y una epopeya y la forma del sueño?
¿Por qué ésta no es la India del tiempo en que la India era la India?
Pero déjanos pasar, que vamos a cortar la caña
Para que luego no puedan decir que todos fuimos como tú,
Y en vez de eso, se añada el nombre de esta tierra a esos suspiros.

Que veremos arder (1970)
Roberto Fernández Retamar

¿Por qué?

Eduardo Morales. Carretas, 1912.

¿Por qué ésta no es Suecia? ¿Por qué ésta no es Austria?
¿Por qué trabajar el campo en vez de leer a Hopkins?
¿Por qué si tengo que ensuciarme las manos
No es recogiendo mis pelotas de golf?
¿Por qué me usan el tiempo que yo necesito emplear
En decir que no tengo nada que hacer en el tiempo que me usan?

Y le respondemos: ¿por qué ésta no es Grecia?
¿Por qué ésta no es Babilonia la de las tablillas inmortales,
Donde hay un mapa y una epopeya y la forma del sueño?
¿Por qué ésta no es la India del tiempo en que la India era la India?
Pero déjanos pasar, que vamos a cortar la caña
Para que luego no puedan decir que todos fuimos como tú,
Y en vez de eso, se añada el nombre de esta tierra a esos suspiros.

Que veremos arder (1970)
Roberto Fernández Retamar

viernes, 15 de marzo de 2019

Buena suerte viviendo

Roberto Fernández Retamar. Buena suerte viviendo.

Niñas y niños, muchachas y muchachos

Niñas y niños, muchachas y muchachos,
Seres prácticamente humanos y decentes:
Agradezco de corazón la fineza
Que los ha traído hasta aquí
Con las uñas limpias, bien vestidos y peinados,
Mirando de reojo mis libros
Y mi calva indetenible.
Pero
No tengo nada que decirles:
Soy lo mismo que ustedes, sólo que
Han pasado los años, me han pasado los años,
Y hay quien cree que así
Uno está en mejor disposición
Para decir algo.
Tengo malas noticias.
Yo también (hace quizá mucho tiempo)
Me limpié las uñas, me peiné al lado, me vestí de limpio
Y me senté frente a un calvo.
En vano.
Sépase pues:
No tengo nada que decirles.

Antes de separarnos:
Buena suerte viviendo.

Buena suerte viviendo (1962-1965)
Roberto Fernández Retamar

Buena suerte viviendo

Roberto Fernández Retamar. Buena suerte viviendo.

Niñas y niños, muchachas y muchachos

Niñas y niños, muchachas y muchachos,
Seres prácticamente humanos y decentes:
Agradezco de corazón la fineza
Que los ha traído hasta aquí
Con las uñas limpias, bien vestidos y peinados,
Mirando de reojo mis libros
Y mi calva indetenible.
Pero
No tengo nada que decirles:
Soy lo mismo que ustedes, sólo que
Han pasado los años, me han pasado los años,
Y hay quien cree que así
Uno está en mejor disposición
Para decir algo.
Tengo malas noticias.
Yo también (hace quizá mucho tiempo)
Me limpié las uñas, me peiné al lado, me vestí de limpio
Y me senté frente a un calvo.
En vano.
Sépase pues:
No tengo nada que decirles.

Antes de separarnos:
Buena suerte viviendo.

Buena suerte viviendo (1962-1965)
Roberto Fernández Retamar

jueves, 7 de febrero de 2019

El nieto

Ilustración de Slava Groshev.

Mañana
Construirá una nave para visitar cada domingo los anillos de Saturno;
Mañana
Descubrirá la línea que une a la roca y el algarrobo y el cóndor;
Mañana
Escribirá ese texto tan relampagueante que pulverizará la escritura;
Mañana
Conducirá un pueblo a la felicidad, a la belleza;
Mañana
Enseñará a los hombres y a las mujeres el tesoro de amor escondido en el puño;
Mañana
Hará ver que mañana vive en los intersticios de hoy:
Pero nunca será más genial
que al recitar las treintidós banderas y los diez matices
Y el cielo del renacuajo saltarín
Y el nombre personal del diplodoco
Ahora.

Juana, y otros poemas personales (1980)
Roberto Fernández Retamar

El nieto

Ilustración de Slava Groshev.

Mañana
Construirá una nave para visitar cada domingo los anillos de Saturno;
Mañana
Descubrirá la línea que une a la roca y el algarrobo y el cóndor;
Mañana
Escribirá ese texto tan relampagueante que pulverizará la escritura;
Mañana
Conducirá un pueblo a la felicidad, a la belleza;
Mañana
Enseñará a los hombres y a las mujeres el tesoro de amor escondido en el puño;
Mañana
Hará ver que mañana vive en los intersticios de hoy:
Pero nunca será más genial
que al recitar las treintidós banderas y los diez matices
Y el cielo del renacuajo saltarín
Y el nombre personal del diplodoco
Ahora.

Juana, y otros poemas personales (1980)
Roberto Fernández Retamar

miércoles, 12 de diciembre de 2018

A un poeta de antes

El Poeta. Ilustración del libro «Los Españoles pintados por sí mismos».

Vivió. Sufrió. Murió. ¿Monotonía?
¿Deslumbramiento? Júzguelo quien pueda.
En su tiempo amó al tiempo y al espacio.
Hoy su espacio no es casi nada, y nada
Aquel tiempo, que el nuestro ha devorado,
Y quizás a él también, bajo la forma
De aves, de caracoles o legumbres.
Tuvo una historia que se nos escapa.
Algo ha llegado, sin embargo, de él:
Lo festejaron por lo que no era,
Y lo atacaron por lo que no fue.
¡Ah, poeta de antes!
                                 ¡Ah, poeta!

Algo semejante a los monstruos antediluvianos (1970)
Roberto Fernández Retamar

A un poeta de antes

El Poeta. Ilustración del libro «Los Españoles pintados por sí mismos».

Vivió. Sufrió. Murió. ¿Monotonía?
¿Deslumbramiento? Júzguelo quien pueda.
En su tiempo amó al tiempo y al espacio.
Hoy su espacio no es casi nada, y nada
Aquel tiempo, que el nuestro ha devorado,
Y quizás a él también, bajo la forma
De aves, de caracoles o legumbres.
Tuvo una historia que se nos escapa.
Algo ha llegado, sin embargo, de él:
Lo festejaron por lo que no era,
Y lo atacaron por lo que no fue.
¡Ah, poeta de antes!
                                 ¡Ah, poeta!

Algo semejante a los monstruos antediluvianos (1970)
Roberto Fernández Retamar

miércoles, 14 de marzo de 2018

El zapatero

Gianni Strino. El zapatero.

Grueso, seguramente vivo,
Con paso de señor severo,
Va por el parque, ondula
Como un barco grave. Le decimos
Algo de la piel, del color,
Del tacón, de que mañana
Recoja o devuelva los zapatos.
Atento asiente, con su gran saco
Al lado jadeante, como un niño;
Luego lo carga otra vez, paternal,
Hace señas de saberlo quizá todo,
Y respirándose el aire entero
Hacia el cielo de oro camina,
Tan verdadero y tan cabal
Que el pecho se le llena a uno
De algo como orgullo o deleite
Al saber que un emperador secreto
Se desvela por nuestros zapatos.

Con las mismas manos. Ensayo y Poesía.
Roberto Fernández Retamar

El zapatero

Gianni Strino. El zapatero.

Grueso, seguramente vivo,
Con paso de señor severo,
Va por el parque, ondula
Como un barco grave. Le decimos
Algo de la piel, del color,
Del tacón, de que mañana
Recoja o devuelva los zapatos.
Atento asiente, con su gran saco
Al lado jadeante, como un niño;
Luego lo carga otra vez, paternal,
Hace señas de saberlo quizá todo,
Y respirándose el aire entero
Hacia el cielo de oro camina,
Tan verdadero y tan cabal
Que el pecho se le llena a uno
De algo como orgullo o deleite
Al saber que un emperador secreto
Se desvela por nuestros zapatos.

Con las mismas manos. Ensayo y Poesía.
Roberto Fernández Retamar

jueves, 29 de diciembre de 2016

Por otro rey

Roberto Fernández retamar. A quien pueda interesar.

Largos, infinitos poemas vienen: yo los rechazo;
Vuelven como en oleadas insistentes, en paños,
En aguas vastas y golpeantes: yo los empujo
Contra su propio fragor, yo los hundo
Unos en otros; regresan otra vez, van a los ojos,
Van al rostro, buscan la boca, el cuerpo:
Yo los resisto, los alejo, vuelven, siempre vuelven.
Multitud espesa de letras
Está ya en marcha, y es inútil el rechazo.

A quien pueda interesar. Poesía (1958-1970)
Roberto Fernández Retamar

sábado, 21 de noviembre de 2015

Deber y derecho de escribir sobre todo

Roberto Fernández Retamar. Algo semejante a los monstruos antediluvianos.

Absurda la idea de que sólo puedes escribir sobre lo que te ha ocurrido.
(Lo pequeño, lo ínfimo que le ha ocurrido a ese cuerpo, a esa vida entre sus fechas),
Como si todo no te hubiera ocurrido, como si
Hubiera una tarde que no cayera para ti,
Como si todos los imperios destruidos, aventados por los desiertos, devorados
           por las selvas,
No hubieran conducido hasta ti;
Como si el más lejano astro, extraviado al borde del universo,
Y también los astros que hoy ya no existen,
Y las nebulosas pensativas,
No hubieran trabajado, sabiéndolo o sin saberlo,
Para ti, para este instante, para este poema
Que se escribe gracias al aliento exhalado por Miranda o por Jenofonte,
Con un trozo sobrante de Casiopea.

Algo semejante a los monstruos antediluvianos (1970)
Roberto Fernández Retamar