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miércoles, 13 de julio de 2022

Las vírgenes prudentes

Ilustración de Santiago Carbonell.

Requerida de amores por un pastor y por el rey Salomón, la Sulamita no duda. Alguna boba, borracha de romanticismo, habría elegido al pastor y, transcurrida la luna de miel, hubiese empezado a soñar con el rey Salomón. Ese sueño dorado terminaría por estropearle la vida junto al pastor. En cambio la Sulamita opta por el rey Salomón y después, cuando sueña con el pastor, ese sueño de contigo pan y cebolla la enaltece ante sus propios ojos.

Falsificaciones (1966)
Marco Denevi 

jueves, 7 de octubre de 2021

Falsificaciones

Marco Denevi. Obras completas. Falsificaciones.

Traducción femenina de Homero

Toda la Odisea, con sus viajes, sus naufragios, sus sirenas, sus hierbas mágicas, sus animales míticos, sus palacios misteriosos, sus aventuras y sus desastres es, para Penélope, una inútil y tediosa demora en sus amores con Ulises. Mientras tanto Andrómaca refunfuña: «Que el viejo Homero cuente la historia a su manera. Yo daré mi versión. Yo, que la he vivido. Yo, una pobre mujer desdichada. Primero, recuerdo, fue la prohibición de salir de la ciudad. Después tuve que pulir escudos, coser sandalias, fabricar flechas hasta que las manos se me llagaron. Después, vendar heridas que sangraban y supuraban y enterrar a los muertos. Después escaseaban los víveres y nos alimentábamos de ratas y de raíces. Después perdí a mi marido y a mis hijos. Después el ejército invadió la ciudad y abusó de mí y de mis hijas. Por fin el vencedor me hizo su esclava.»

Obras completas. Falsificaciones
Marco Denevi

Falsificaciones

Marco Denevi. Obras completas. Falsificaciones.

Traducción femenina de Homero

Toda la Odisea, con sus viajes, sus naufragios, sus sirenas, sus hierbas mágicas, sus animales míticos, sus palacios misteriosos, sus aventuras y sus desastres es, para Penélope, una inútil y tediosa demora en sus amores con Ulises. Mientras tanto Andrómaca refunfuña: «Que el viejo Homero cuente la historia a su manera. Yo daré mi versión. Yo, que la he vivido. Yo, una pobre mujer desdichada. Primero, recuerdo, fue la prohibición de salir de la ciudad. Después tuve que pulir escudos, coser sandalias, fabricar flechas hasta que las manos se me llagaron. Después, vendar heridas que sangraban y supuraban y enterrar a los muertos. Después escaseaban los víveres y nos alimentábamos de ratas y de raíces. Después perdí a mi marido y a mis hijos. Después el ejército invadió la ciudad y abusó de mí y de mis hijas. Por fin el vencedor me hizo su esclava.»

Obras completas. Falsificaciones
Marco Denevi

sábado, 20 de febrero de 2021

Falsificaciones

Marco Denevi. Falsificaciones.

Post coitum non omnia animal triste

—El padre de Melibea: ¡Desdichada, te dejaste seducir por Calixto! ¿No pensaste que después sentirías rabia, vergüenza y hastío?
—Melibea: nosotras las mujeres sentimos la rabia, la vergüenza y el hastío no después sino antes.

El banquete platónico

A cierta hora de la noche o al amanecer los invitados, borrachos, se dejarán caer al suelo o se derrumbarán sobre los triclinios. Se habrán terminado las historias obscenas, las escandalosas risotadas, las disputas sin motivo, las súbitas reconciliaciones, los lloriqueos, la lascivia, la euforia y el rencor. Todos duermen. Alguno quizá ronque, otro tal vez murmure en sueños. Parecerán las víctimas de una repentina peste. Pero tú te mantendrás en vela. Uno de los borrachos finge. Y cuando crea que nadie puede oírlo se incorporará y dirá la palabra que estás esperando.

Escenarios para el crimen

Algo espantoso puede suceder en un museo de paleontología durante los carnavales, en un negocio de artículos ortopédicos en Nochebuena, dentro de la Bolsa de Comercio a la medianoche de un día de fiesta. Hay sitios que, en determinados momentos, parecen no pertenecer a la realidad y allí un hombre podría engañarse y cometer infamias y perversidades, convencido de que disfruta de la misma impunidad que la vigilia promete a los sueños más atroces.

Amor angélico

Aún sabiendo que vencerá, el ángel consiente en luchar con Jacob hasta el alba porque los ángeles ignoran el desprecio.

Falsificaciones (1966)
Marco Denevi 

Falsificaciones

Marco Denevi. Falsificaciones.

Post coitum non omnia animal triste

—El padre de Melibea: ¡Desdichada, te dejaste seducir por Calixto! ¿No pensaste que después sentirías rabia, vergüenza y hastío?
—Melibea: nosotras las mujeres sentimos la rabia, la vergüenza y el hastío no después sino antes.

El banquete platónico

A cierta hora de la noche o al amanecer los invitados, borrachos, se dejarán caer al suelo o se derrumbarán sobre los triclinios. Se habrán terminado las historias obscenas, las escandalosas risotadas, las disputas sin motivo, las súbitas reconciliaciones, los lloriqueos, la lascivia, la euforia y el rencor. Todos duermen. Alguno quizá ronque, otro tal vez murmure en sueños. Parecerán las víctimas de una repentina peste. Pero tú te mantendrás en vela. Uno de los borrachos finge. Y cuando crea que nadie puede oírlo se incorporará y dirá la palabra que estás esperando.

Escenarios para el crimen

Algo espantoso puede suceder en un museo de paleontología durante los carnavales, en un negocio de artículos ortopédicos en Nochebuena, dentro de la Bolsa de Comercio a la medianoche de un día de fiesta. Hay sitios que, en determinados momentos, parecen no pertenecer a la realidad y allí un hombre podría engañarse y cometer infamias y perversidades, convencido de que disfruta de la misma impunidad que la vigilia promete a los sueños más atroces.

Amor angélico

Aún sabiendo que vencerá, el ángel consiente en luchar con Jacob hasta el alba porque los ángeles ignoran el desprecio.

Falsificaciones (1966)
Marco Denevi 

martes, 29 de enero de 2019

Rosaura a las diez

Marco Denevi. Rosaura a las diez.

Capítulo III

—Pero a mí me interesa Rosaura. Hábleme de Rosaura.
—Sí, Rosaura, Rosaura.
—Sí, a Rosaura la soñé de día. Rosaura fue uno de esos devaneos, una de esas fantasías ociosas... A usted le costará creerlo. Usted es hombre de acción. Yo soy un hombre sin carácter, como dice la señora Milagros. A usted le costará creer que haya gente que pierda el tiempo imaginando cosas. Son pobres, se imaginan que son ricos, que poseen millones, que tienen aquí un palacio, allá una estancia. Dibujan el plano del palacio, el casco de la estancia. Se hacen una lista de todos los trajes, los sobretodos, las camisas, los sombreros que tienen en el guardarropa del palacio. Otra lista de los autos, y otra con los nombres de las amantes. O no han escrito jamás una línea, pero dicen: «Tengo aquí», y se señalan la sien, «tengo aquí una novela que hará época, una novela que, en cuanto salga publicada, me hará famosísimo. Me darán el premio Nobel. Cincuenta ediciones. Una edición especial, en papel biblia, con mi firma. Y luego escribiré un drama. Tres años en cartel. Mil representaciones». Y esto lo dicen sentados en un café, mirando pasar la gente. Y de la novela, del drama, ni una línea.
—¿Rosaura fue un sueño de esa especie?
—Exactamente. El sueño de un imposible. Otros sueñan que son millonarios. Yo soñé que una mujer me amaba.

Rosaura a las diez (1955)
Marco Denevi

Rosaura a las diez

Marco Denevi. Rosaura a las diez.

Capítulo III

—Pero a mí me interesa Rosaura. Hábleme de Rosaura.
—Sí, Rosaura, Rosaura.
—Sí, a Rosaura la soñé de día. Rosaura fue uno de esos devaneos, una de esas fantasías ociosas... A usted le costará creerlo. Usted es hombre de acción. Yo soy un hombre sin carácter, como dice la señora Milagros. A usted le costará creer que haya gente que pierda el tiempo imaginando cosas. Son pobres, se imaginan que son ricos, que poseen millones, que tienen aquí un palacio, allá una estancia. Dibujan el plano del palacio, el casco de la estancia. Se hacen una lista de todos los trajes, los sobretodos, las camisas, los sombreros que tienen en el guardarropa del palacio. Otra lista de los autos, y otra con los nombres de las amantes. O no han escrito jamás una línea, pero dicen: «Tengo aquí», y se señalan la sien, «tengo aquí una novela que hará época, una novela que, en cuanto salga publicada, me hará famosísimo. Me darán el premio Nobel. Cincuenta ediciones. Una edición especial, en papel biblia, con mi firma. Y luego escribiré un drama. Tres años en cartel. Mil representaciones». Y esto lo dicen sentados en un café, mirando pasar la gente. Y de la novela, del drama, ni una línea.
—¿Rosaura fue un sueño de esa especie?
—Exactamente. El sueño de un imposible. Otros sueñan que son millonarios. Yo soñé que una mujer me amaba.

Rosaura a las diez (1955)
Marco Denevi

sábado, 16 de septiembre de 2017

El jardín de las delicias

Marco Denevi. El jardín de las delicias.

Mote justo

A cierta Herminia la apodaban Democracia porque, según decían los vecinos, en su vientre se juntaba todo el pueblo.

Llanto y luto

La diosa Ceres descendió rauda a la Tierra y entró como una tromba en la casa de su hija Proserpina:
¡Descocada! ¡Ayer enterraste a tu marido y hoy recibes la visita de otro hombre! 
—Hoy. Pero ayer le prohibí la entrada.

Consejo de Medea a una muchacha

Si no quieres que tu amante te abandone, cámbialo por otro.

El jardín de las delicias (1992)
Marco Denevi

El jardín de las delicias

Marco Denevi. El jardín de las delicias.

Mote justo

A cierta Herminia la apodaban Democracia porque, según decían los vecinos, en su vientre se juntaba todo el pueblo.

Llanto y luto

La diosa Ceres descendió rauda a la Tierra y entró como una tromba en la casa de su hija Proserpina:
¡Descocada! ¡Ayer enterraste a tu marido y hoy recibes la visita de otro hombre! 
—Hoy. Pero ayer le prohibí la entrada.

Consejo de Medea a una muchacha

Si no quieres que tu amante te abandone, cámbialo por otro.

El jardín de las delicias (1992)
Marco Denevi

sábado, 13 de mayo de 2017

Apostillas a los clásicos

Isidre Monés. El caballo de  Troya.

En la corte de Alcinoo, rey de los feacios, un aedo de nombre Demódoco canta las hazañas de los griegos de Troya.
Los jóvenes escuchan. Cuando Demódoco termina su relato, comentan en voz alta.
—Los versos, bien medidos.
—Las metáforas, brillantes y vigorosas.
—El lenguaje, adecuado a las situaciones.
—Esto, en cuanto a la forma. Analicemos ahora el fondo.
—Sobresaliente, a mi juicio, el retrato de Agamenón.
—Gracioso el episodio de Tersites.
—Inverosímil, en cambio, el ardid del caballo de madera.
—La muerte de Patroclo me hizo llorar.
—La sobrepasa en patetismo la de Héctor.
—Pues, ¿y la lamentación final de Príamo?
Entre los oyentes hay un extranjero que permanece silencioso. Nadie sabe quién es. Es Ulises.
Y Ulises piensa: «¿Qué es lo que ha cantado Demódoco? ¿A qué Troya se ha referido, a qué griegos? No he reconocido a nadie. Aquellos sudores, aquellas lágrimas, aquellos olores, aquellas voces, aquel fuego, aquel dolor, aquel miedo, ¿dónde están? Ha balbuceado una estúpida parodia. Ahora sabrán estos jóvenes lo que fue Troya».
Ulises comienza a hablar. Pero enseguida el auditorio lo interrumpe de mal talante:
—Cállate, extranjero. Y cesa de farfullar ese galimatías. Tu guerra de Troya se parece más a una riña de gallos que a una contienda entre héroes. Luego del divino canto de Demódoco, ¿pretendes tú emularlo con semejante ristra de disparates?

Obras completas
Marco Denevi

Apostillas a los clásicos

Isidre Monés. El caballo de  Troya.

En la corte de Alcinoo, rey de los feacios, un aedo de nombre Demódoco canta las hazañas de los griegos de Troya.
Los jóvenes escuchan. Cuando Demódoco termina su relato, comentan en voz alta.
—Los versos, bien medidos.
—Las metáforas, brillantes y vigorosas.
—El lenguaje, adecuado a las situaciones.
—Esto, en cuanto a la forma. Analicemos ahora el fondo.
—Sobresaliente, a mi juicio, el retrato de Agamenón.
—Gracioso el episodio de Tersites.
—Inverosímil, en cambio, el ardid del caballo de madera.
—La muerte de Patroclo me hizo llorar.
—La sobrepasa en patetismo la de Héctor.
—Pues, ¿y la lamentación final de Príamo?
Entre los oyentes hay un extranjero que permanece silencioso. Nadie sabe quién es. Es Ulises.
Y Ulises piensa: «¿Qué es lo que ha cantado Demódoco? ¿A qué Troya se ha referido, a qué griegos? No he reconocido a nadie. Aquellos sudores, aquellas lágrimas, aquellos olores, aquellas voces, aquel fuego, aquel dolor, aquel miedo, ¿dónde están? Ha balbuceado una estúpida parodia. Ahora sabrán estos jóvenes lo que fue Troya».
Ulises comienza a hablar. Pero enseguida el auditorio lo interrumpe de mal talante:
—Cállate, extranjero. Y cesa de farfullar ese galimatías. Tu guerra de Troya se parece más a una riña de gallos que a una contienda entre héroes. Luego del divino canto de Demódoco, ¿pretendes tú emularlo con semejante ristra de disparates?

Obras completas
Marco Denevi

lunes, 27 de febrero de 2017

Grandezas de la burocracia

Dionisio Baxeiras. Abderramán III recibe a Juan de Gorce.

Cuentan que Abderrahmán decidió fundar la ciudad más hermosa del mundo, para lo cual mandó llamar a una multitud de ingenieros, de arquitectos y de artistas a cuya cabeza estaba Kamaru-I-Akmar, el primero y el más sabio de los ingenieros árabes.
Kamaru-I-Akmar prometió que en un año la ciudad estaría edificada, con sus alcázares, sus mezquitas y jardines más bellos que los de Lusa y Ecbatana y aún que los de Bagdad. Pero solicitó al califa que le permitiera construirla con entera libertad y fantasía y según sus propias ideas, y que no se dignase a verla sino una vez que estuviese concluida. Abderrahmán, sonriendo, accedió.
Al cabo del primer año Kamaru-I-Akmar pidió otro año de prórroga, que el califa gustosamente le concedió. Esto se repitió varias veces. Así transcurrieron no menos de diez años. Hasta que Abderrahmán, encolerizado, decidió ir a investigar. Cuando llegó, una sonrisa le borró el ceño adusto.
—¡Es la más hermosa ciudad que han contemplado ojos mortales! —le dijo a Kamaru-I-Akmar—. ¿Por qué no me avisaste que estaba construida?
Kamaru-I-Akmar inclinó la frente y no se atrevió a confesar al califa que lo que estaba viendo eran los palacios y jardines que los ingenieros, arquitectos y demás artistas habían levantado para sí mismos mientras estudiaban los planes de la futura ciudad.
Así fue construida Zahara, a orillas del Guadalquivir.

Falsificaciones (1966)
Marco Denevi

martes, 8 de noviembre de 2016

Las mujeres sabias

Fotograma de Cyrano de Bergerac, 1950. Dirigida por Michael Gordon.

Los hombres la creen tonta. Creen que no se da cuenta de nada, que lo único que sabe hacer es maquillarse, sonreír, manejar con gracia el abanico y tocar el clavicordio. Roxana no mata una mosca, dicen. Está siempre en las nubes, dicen. En fin, la tienen por una perfecta babieca a la que se la puede engañar como a un niño. Pero es ella quien engaña a todos. Ha comprendido desde el primer momento que las cartas de Cristian las escribe Cyrano. Y que el famoso discurso debajo de su balcón lo pronunció Cyrano (reconoció su horrible voz gascona) y no Cristian. Sabe que Cyrano es una lumbrera y que Cristian un burro. Pero ama a Cristian y no ama a Cyrano. De modo que sigue la comedia. ¿O qué pretendemos? ¿Que admita, delante de todos nosotros, no ignorar las pocas luces de Cristian y, sin embargo, estar enamorada de ese borrico? Entonces sí que la pondríamos en la picota. Sus amigas, sobre todo, se burlarían de ella. En cambio nos convence de que está convencida de la inteligencia de Cristian gracias a los trucos de Cyrano. Después que se case con Cristian todo el gasto de cerebro lo hará ella, aunque atribuyéndoselo a su marido.

Falsificaciones (1966)
Marco Denevi

lunes, 31 de agosto de 2015

Falsificaciones

Marco Denevi. Falsificaciones.

Ética de la Celestina

—Melibea: No debo, señora.
—Celestina: Di «no quiero». Eso es respetable y yo me marcho.
Pero no digas «no debo» porque entonces me encarnizo.

Un altruista

Shylock practica la usura para que sus clientes no añadan , a la deuda en dinero, la otra deuda, la más pesada de todas: la gratitud.

Falsificaciones (1966)
Marco Denevi 

lunes, 4 de mayo de 2015

Falsificaciones

Marco Denevi. Falsificaciones.

La mujer ideal no existe

Sancho Panza repitió, palabra por palabra, la descripción que el difunto don Quijote le había hecho de Dulcinea.
Verde de envidia, Dulcinea masculló:
-Conozco a todas las mujeres del Toboso. Y le puedo asegurar que no hay ninguna que se parezca ni remotamente a esa que usted dice.

In Paradisum

Dios debe disponer que periódicamente los santos y los bienaventurados abandonen por una temporada el Paraíso, pues de lo contrario no saben u olvidan que viven en el Paraíso, empiezan a imaginar otro Paraíso por su cuenta, en comparación el Paraíso les parece muy inferior, una especie de caricatura, eso los pone melancólicos o coléricos y terminan por creerse los condenados del Infierno.

Falsificaciones (1966)
Marco Denevi

martes, 14 de octubre de 2014

Silencio de sirenas

Paul Thumann. Las sirenas.

Cuando las Sirenas vieron pasar el barco de Ulises y advirtieron que aquellos hombres se habían tapado las orejas para no oírlas cantar (¡a ellas, las mujeres más hermosas y seductoras!) sonrieron desdeñosamante y se dijeron. ¿Qué clase de hombres son éstos que se resisten voluntariamente a las Sirenas? Permanecieron, pues, calladas, y los dejaron ir en medio de un silencio que era el peor de los insultos.

Falsificaciones (1966)
Marco Denevi

viernes, 25 de octubre de 2013

Falsificaciones

Marco Denevi. Falsificaciones.

Así habla el nuevo Zaratustra

Que nuestras técnicas para la toma del poder sean la calumnia, la extorsión el robo y el asesinato. Una vez en el poder, nuestra moral quedará automáticamente restaurada.

Los animales del Génesis

Recién expulsado del Paraíso, Adán hizo una aparición expectacular entre los animales. Todos reconocieron en él a una criatura más poderosa que los demás habitantes del agua, del aire y de la tierra. Pero mientras algunos corrieron a someterse, otros, orgullosos de su libertad, prefirieron mantenerse apartados. A estos últimos Adán los llamó fieras salvajes.

Falsificaciones (1966)
Marco Denevi

domingo, 13 de enero de 2013

Parque de diversiones

Marco Denevi. Parque de diversiones.

Tú y yo
Leímos todo cuanto había sido escrito sobre el amor. Pero cuando nos amamos descubrimos que nada había sido escrito sobre nuestro amor.

El Cid y Jimena
Se amaron después de tantas dificultades que en el lecho nupcial les pareció que amarse no valía gran cosa.

Don Juan y las mujeres
A ninguna le disgusta tener antecesoras a condición de no tener sucesoras.

De Catalina de Rusia
Si no hubiese sido por mi cuerpo, habría sido casta.

Parque de diversiones (1970)
Marco Denevi

jueves, 24 de mayo de 2012

La verdad sobre el canario

Alan Albegov. Gato

En estado salvaje era verde y no cantaba. Domesticado, preso en una jaula, se ha vuelto amarillo y gorjea como una soprano.
Que alguien atribuya esos cambios a la melancolía del encierro y a la nostalgia de la libertad. ¡Mentira!
Yo sé que el muy cobarde antes era verde y mudo para que no lo descubrieran entre el follaje, y ahora es amarillo para confundirse con las paredes y los barrotes de oro de la jaula. Y canta porque así se conquista la simpatía cómplice del patrón.
Lo sé yo, el Gato.

El emperador de la China y otros cuentos (1970)
Marco Denevi

martes, 20 de marzo de 2012

Don Quijote cuerdo

Jules David. Don Quijote y Sancho.

El único momento en que Sancho Panza no dudó de la cordura de Don Quijote fue cuando lo nombraron (a él, a Sancho) gobernador de la ínsula Barataria.

Parque de diversiones (1970)
Marco Denevi