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lunes, 9 de septiembre de 2019

Elogio de la locura

L. Pardo Figueroa. El sabio.

XXXVII. Volvamos a la felicidad de los locos, los cuales pasan la vida muy alegremente, y después, sin haber tenido miedo ni noción de la muerte, emigran directamente hacia los Campos Elíseos, y allí deleitan con sus gracias a las almas piadosas y desocupadas. Comparemos ahora a cualquier sabio con un loco de esta clase. Tomemos para ello un verdadero modelo de sabiduría, el que ha consumido en el estudio de las ciencias toda la infancia y la juventud, y perdido lo mejor de su vida en vigilias, cuidados y fatigas, y que en todo el resto de su vida no ha saboreado el menor placer; siempre sobrio, pobre, triste, sombrío, severo y duro para sí mismo, grave e insoportable para los demás; muy pálido, delgado, enfermizo, legañoso, con aspecto de viejo, calvo mucho antes de tiempo y que abandona la vida prematuramente. ¿Qué importa, por lo demás, que muera así quien nunca ha vivido? Ahí tenéis la egregia imagen de un sabio.

Elogio de la locura (1511)
Erasmo de Rotterdam

Elogio de la locura

L. Pardo Figueroa. El sabio.

XXXVII. Volvamos a la felicidad de los locos, los cuales pasan la vida muy alegremente, y después, sin haber tenido miedo ni noción de la muerte, emigran directamente hacia los Campos Elíseos, y allí deleitan con sus gracias a las almas piadosas y desocupadas. Comparemos ahora a cualquier sabio con un loco de esta clase. Tomemos para ello un verdadero modelo de sabiduría, el que ha consumido en el estudio de las ciencias toda la infancia y la juventud, y perdido lo mejor de su vida en vigilias, cuidados y fatigas, y que en todo el resto de su vida no ha saboreado el menor placer; siempre sobrio, pobre, triste, sombrío, severo y duro para sí mismo, grave e insoportable para los demás; muy pálido, delgado, enfermizo, legañoso, con aspecto de viejo, calvo mucho antes de tiempo y que abandona la vida prematuramente. ¿Qué importa, por lo demás, que muera así quien nunca ha vivido? Ahí tenéis la egregia imagen de un sabio.

Elogio de la locura (1511)
Erasmo de Rotterdam

viernes, 20 de agosto de 2010

La libertad de chancearse sin recelo de las cosas humanas

Holbein: Erasmo de Rotterdam (detalle). Fuente: Wikipedia
ELOGIO DE LA NECEDAD
Dedicatoria
Erasmo de Rotterdam, a su amigo Tomás Moro: SALUD
Por lo que respecta al reproche de mordacidad, responderé que siempre se ha concedido al ingenio la libertad de chancearse sin recelo de las cosas humanas, con tal que esa licencia no degenere en frenesí. Por lo cual, me admira grandemente la delicadeza de los oídos de nuestros días; casi no pueden escuchar sino los títulos aduladores, y por eso verás gentes que entienden tan al revés la religión, que antes tolerarán los más graves ultrajes contra Cristo, que una ligera broma acerca de un Papa o de un rey, sobre todo si en ello les va el pan.
Elogio de la locura
(Traducción del latín y prólogo de A. Rodríguez Bachiller)

Erasmo de Rotterdam

lunes, 11 de enero de 2010

«Entre los deliciosos transportes del amor»


Elogio de la locura
La locura habla
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Mi padre no me ha concebido en su cerebro como Júpiter concibió en el suyo a la mezquina y brusca Minerva; pero me ha dado por madre a Neotete, la Juventud, la más bonita, la más alegre, la más vivaracha de todas las ninfas. No soy el fruto de los deberes de un triste matrimonio como el del cojitranco Vulcano; he nacido, como dijo el gran Homero “entre los deliciosos transportes del amor”. Y para que no os engañéis no fue cuando era ya viejo y casi ciego, según lo describe Aristófanes, cuando me engendró Pluto, sino mucho antes, cuando se hallaba en la plenitud de su vida y el fuego de la juventud hervía en sus venas en uno de aquellos agradables instantes en que el néctar que había bebido en la mesa de los dioses, le puso de buen humor.
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