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martes, 30 de marzo de 2021

Escriba sentado

Ilustración de Ernest Meissonier.

No sabe el corazón
qué palabras se ocultan
tras la emoción que puja
por soltarlas,
por hacerlas vivir
aquí, en los versos.
No sabe qué camino
tomarán; va la mano
deslizándose sola 
sobre el papel,
dejando negros signos
que quisieran fijar
en este instante
la plenitud que rige,
la armonía,
la música secreta
de la vida y las cosas:
esta luz sobre el mar,
esas nubes viajeras,
aquel barco a lo lejos...
y aquí mi alma,
el alma del escriba feliz
bajo la sombra
azul de la palmera.

Pasiones y penumbras (2014)
José Lupiáñez

Escriba sentado

Ilustración de Ernest Meissonier.

No sabe el corazón
qué palabras se ocultan
tras la emoción que puja
por soltarlas,
por hacerlas vivir
aquí, en los versos.
No sabe qué camino
tomarán; va la mano
deslizándose sola 
sobre el papel,
dejando negros signos
que quisieran fijar
en este instante
la plenitud que rige,
la armonía,
la música secreta
de la vida y las cosas:
esta luz sobre el mar,
esas nubes viajeras,
aquel barco a lo lejos...
y aquí mi alma,
el alma del escriba feliz
bajo la sombra
azul de la palmera.

Pasiones y penumbras (2014)
José Lupiáñez

jueves, 20 de agosto de 2009

El país de las cumbres (fragmento)

Luis Romero. Almendros.
He descubierto la paz en el sur,
en un pequeño pueblo del sur
donde los hechos tienen la dimensión del hombre
y vivir no levanta sospechas.
Sus casas guardan cálido el temblor del abrazo
y hay en ellas rescoldos de los fuegos
de muchos inviernos sucediéndose.
No sé por qué mi alma
sobrevuela sus tierras ondulantes
como un águila más,
ni por qué mi deseo es seguir aquí,
entre estas gentes que esconden
una augusta verdad en sus corazones.

Ah el brillo en los ojos,
la piel curtida,
el halago de un predio que saluda al viajero
con los penachos brumosos de sus almendros.

Al atardecer, firmemente, me digo:
viejos lares cuidad de esta patria.

He descubierto la paz en el sur,
en un pequeño pueblo del sur
donde los hechos tienen la dimensión del hombre
y vivir no levanta sospechas.

La luna hiena
José Lupiáñez