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sábado, 24 de septiembre de 2022

Breviario de la aurora

Rafael Argullol. Breviario de la aurora.

Carcoma: El otro protagonista de la historia.

Combate: El duelo con la propia sombra.

Espejismo: La patria de la maravilla.

Extravío: Ya sólo escuchas tu voz.

Ignorancia: Estar siempre al día.

Leyenda: Aunque te parezca imposible, lo imposible sucedió.

Memoria: El tribunal más arbitrario.

No: Sílaba que cultiva quien preserva su libertad.

Silencio: El auténtico idioma.

Breviario de la aurora (2006)
Rafael Argullol 

domingo, 29 de abril de 2018

Breviario de la aurora

Rafael Argullol. Breviario de la aurora.

NOTA PREVIA

El Breviario de la aurora, nacido con voluntad de concisión, es un texto paralelo a mi Enciclopedia del crepúsculo. Está formado por 360 voces o definiciones, organizadas alfabéticamente, en las cuales me he exigido el reto de la brevedad: ninguna de ellas podía superar las tres líneas, siendo preferible, en las más, un laconismo todavía mayor. Aunque escritas en cualquier momento del día, la gran mayoría de estas definiciones o voces surgieron neblinosamente tras el sueño (y demasiado a menudo tras el insomnio).

absoluto: El bloque de mármol antes de esculpir la figura.

alegría: Ver el mar siempre por primera vez.

alud: Inesperadamente los acontecimientos se precipitan sobre nuestras cabezas.

añoranza: El presente en manos del pasado.

arcadia: El tiempo sin tiempo.

armonía: Nuestra vida desde el punto de vista de las estrellas.

aurora: El regalo cotidiano que no hemos hecho nada por merecer.

avatar: Vivir una vida nueva cada día.

Azar: Lo que está escrito en el libro que nunca leeremos.

Breviario de la aurora (2006)
Rafael Argullol 

Breviario de la aurora

Rafael Argullol. Breviario de la aurora.

NOTA PREVIA

El Breviario de la aurora, nacido con voluntad de concisión, es un texto paralelo a mi Enciclopedia del crepúsculo. Está formado por 360 voces o definiciones, organizadas alfabéticamente, en las cuales me he exigido el reto de la brevedad: ninguna de ellas podía superar las tres líneas, siendo preferible, en las más, un laconismo todavía mayor. Aunque escritas en cualquier momento del día, la gran mayoría de estas definiciones o voces surgieron neblinosamente tras el sueño (y demasiado a menudo tras el insomnio).

absoluto: El bloque de mármol antes de esculpir la figura.

alegría: Ver el mar siempre por primera vez.

alud: Inesperadamente los acontecimientos se precipitan sobre nuestras cabezas.

añoranza: El presente en manos del pasado.

arcadia: El tiempo sin tiempo.

armonía: Nuestra vida desde el punto de vista de las estrellas.

aurora: El regalo cotidiano que no hemos hecho nada por merecer.

avatar: Vivir una vida nueva cada día.

Azar: Lo que está escrito en el libro que nunca leeremos.

Breviario de la aurora (2006)
Rafael Argullol 

viernes, 6 de enero de 2012

Fuga sin fin

Caspar David Friedrich. El monte Watzmann (1825).

El viaje romántico es siempre búsqueda del Yo. El héroe romántico es, en el sueño o en la realidad, un obsesionado nómada. Necesita recorrer amplios espacios -los más amplios a ser posible- para liberar a su espíritu del asfisiante aire de la limitación. Necesita templar en el riesgo el hierro de su voluntad. Necesita calmar en geografías inhóspitas la herida que le produce el talante cobarde y acomodaticio de un tiempo y una sociedad marcados por la antiépica burguesa. El romántico viaja hacia fuera para viajar hacia dentro y, al final de la larga travesía, encontrarse a sí mismo. Por eso el Mediterráneo, Oriente, América, los Mares del Sur, lo mismo que los itinerarios cósmico-oníricos por el cielo y por el infierno o los trayectos "opiáceos", no son otra cosa que los distintos sueños de una noria que sólo se pone en movimiento para procurar alimento a una subjetividad excepcionalmente hambrienta e insatisfecha. De esta manera, el viaje romántico es, al mismo tiempo, y según dos impulsos sólo aparentemente antagónicos "viaje a la conquista de sí mismo" y "fuga sin fin".

La atracción del abismo (1983)
Rafael Argullol