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sábado, 24 de marzo de 2012

Pasear

Giampaolo Ghisetti. Paisaje primaveral.

¡Dadme el océano, el desierto o las extensiones salvajes! En el desierto, el aire puro y la soledad compensan la falta de humedad y fertilidad. El viajero Burton dice al respecto: "La moral mejora; uno se vuelve franco y cordial, hospitalario y decidido... En el desierto, los licores fuertes estimulan sólo la repugnancia. Hay un gozo intenso en la mera existencia animal". Quienes han viajado mucho por las estepas tártaras dicen: "Al regresar a las tierras cultivadas, la agitación, la perplejidad y el torbellino de la civilización nos oprimía y sofocaba, como si nos faltara el aire, y a cada momento pensábamos que íbamos a morir de asfixia". Cuando quiero recrearme, busco el bosque más profundo, el pantano más denso, más interminable, y, para el ciudadano, el más deprimente. Penetro en el pantano como en un lugar sagrado, un Sancta Sanctorum. Allí estará la fuerza, la médula, de la Naturaleza. El bosque virgen cubre el mantillo, y la misma tierra es buena para el hombre y para los árboles. La salud humana requiere tantos acres de pradera para contemplar como carretadas de estiércol su granja. Es la fuerte sustancia de la que se alimenta. A un pueblo lo salvan tanto los bosques y pantanos que lo rodean como los hombres de bien que lo habitan

Traducción de Silvia Komet

Pasear
Henry David Thoreau

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Pasear

Michael McCurdy. Thoreau leyendo.

Viva donde viva, de este lado está la ciudad, del otro la naturaleza, y cada vez me alejo más de la ciudad y me retiro a la naturaleza.

En el transcurso de mi vida he conocido sólo a una o dos personas que comprendieran el arte de Caminar, o sea, de dar paseos, que tuvieran, por así decirlo, el don de sauntering (Deambular, dar una vuelta o un paseo tranquilamente), palabra de origen admirable que deriva de " los holgazanes que vagabundeaban por el país en la Edad Media y pedían limosna con el pretexto de dirigirse á la Sainte Terre", a Tierra Santa, por lo que los niños exclamaban "Ahí va un Sainte-Terrer", el que se dirige a Tierra Santa. Los que nunca van a Tierra Santa, como pretenden, no son más que meros holgazanes o vagabundos; pero los que allí se dirigen son auténticos paseantes, en el buen sentido, como yo lo entiendo. Algunos, sin embargo, creen que la palabra deriva de los sans terre, o sea, sin tierra ni hogar, lo que, por consiguiente y también en el buen sentido, significa sin hogar fijo pero "como en casa" en todas partes. Puesto que éste es el secreto de un buen paseo. Puede que quien se queda sentado en una casa todo el tiempo sea el vagabundo más grande que exista...

Traducción de Silvia Komet

Pasear
Henry David Thoreau

viernes, 15 de abril de 2011

Leer

Henry David Thoreau. Dibujado por Samuel Worcester.

No es de extrañar que Alejandro llevara la Ilíada consigo en sus expediciones en un precioso cofre. Una palabra escrita es la más escogida de las reliquias. Es algo a la vez más íntimo para nosotros y más universal que ninguna otra obra de arte. Es la obra de arte más próxima a la vida. Puede ser traducida a todas las lenguas, y no sólo leída, sino, en realidad, respirada por todo labio humano; no sólo ser representada en el lienzo o en el mármol, sino tallada con el aliento de la vida misma.

Los libros son la riqueza atesorada del mundo y la herencia apropiada de las generaciones y naciones. Los libros, los más antiguos y mejores, perduran natural y legitímamente en los estantes de cualquier casa. No defienden una causa propia y, mientras ilustren y mantengan al lector, su sentido común no los rechazará.

Traducción de Javier Alcoriza y Antonio Lastra

Walden
Henry David Thoreau

sábado, 8 de enero de 2011

Walden

Henry David Thoreau, en 1856. Fuente de la imagen: Wikipedia.

Podríamos someter nuestra vida a mil sencillas pruebas, como, por ejemplo, que el mismo sol que madura mis judías ilumina a la vez un sistema de planetas como el nuestro. Si hubiera recordado esto, habría evitado ciertos errores. No las cultivé a esa luz. ¡De qué maravillosos triángulos son ápices las estrellas! ¡Qué seres distantes y diferentes en las varias mansiones del universo contemplan lo mismo a la vez! La naturaleza y la vida humana son tan variadas como nuestras diversas constituciones. ¿Quién dirá qué perspectiva ofrece la vida a otro? ¿Podría ocurrirnos un milagro mayor que mirar a través de los ojos ajenos por un instante? Deberíamos vivir en todas las épocas del mundo en una hora, ¡ay, en todos los mundos de cualquier época! ¡Historia, poesía, mitología! Ninguna lectura de la experiencia ajena sería tan asombrosa e informativa como ésta.

Walden
Henry David Thoreau

lunes, 22 de noviembre de 2010

Dónde vivía y para qué

Henry David Thoreau en 1861. Ambrotipo de F. S. Dunshee.

Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentarme sólo a los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que la vida tenía que enseñar, y para no descubrir, cuando tuviera que morir, que no había vivido. No quería vivir lo que no fuera la vida, pues vivir es caro, ni quería practicar la resignación a menos que fuera completamente necesario. Quería vivir con profundidad y absorber toda la médula de la vida, vivir de manera tan severa y espartana como para eliminar cuanto no fuera la vida, abrir un amplio surco y arrasarlo, arrinconar a la vida y reducirla a sus términos inferiores y, si resultaba mezquina, coger toda su genuina mezquindad y hacerla pública al mundo; o, si era sublime, saberlo por experiencia y ser capaz de dar cuenta de ello en mi próxima excursión.

Walden
Henry David Thoreau

jueves, 14 de octubre de 2010

¡Contacto!

Ronau Woiceske. El viejo sicomoro.

Piensa en tu vida en plena naturaleza: algo que contemplas a diario, con lo que te hallas en contacto... ¡Rocas, árboles, el viento en tus mejillas! ¡La sólida tierra! ¡El mundo real! ¡El sentido común! ¡Contacto! ¡Contacto!

Los bosques del Maine, 1864
Henry David Thoreau

domingo, 2 de noviembre de 2008

Pasear

Michael McCurdy.Thoreau y la Vía Láctea
Cuando andamos, nos dirigimos con naturalidad hacia los campos y los bosques. Durante mi paseo de la tarde, quisiera olvidar todas las ocupaciones matinales y las obligaciones con la sociedad. Pero a veces no me resulta fácil quitarme de encima la aldea. Alguna idea de trabajo me da vueltas por la cabeza y no estoy donde está mi cuerpo, estoy lejos de mis sentidos. Durante mis paseos, me gustaría volver a mis sentidos. ¿Para qué estoy en el bosque, si pienso en cosas que no tienen nada que ver con él? Dudo de mí y no puedo evitar un escalofrío cuando me sorprendo tan implicado incluso en lo que llaman buenas obras; porque es algo que a veces puede pasar.
Los alrededores me ofrecen infinidad de buenos paseos; y aunque hace muchos años que salgo a caminar casi todos los días, y a veces durante varios días, todavía no los he agotado. Un paisaje absolutamente nuevo es motivo de una enorme felicidad que aún puedo sentir cualquier tarde. Dos o tres horas de caminata pueden llevarme a una zona tan desconocida como jamás esperaba encontrar.

Pasear
Henry David Thoreau