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lunes, 24 de febrero de 2020

Ser escritor

Abelardo Castillo. Ser escritor.

Psicoanálisis poético

La literatura es, entre muchas otras cosas, una especie de autoanálisis inconsciente. Tal vez yo no pueda saber cómo soy ni pueda explicarlo, pero, en mis libros, mis personajes son quienes me dicen cómo soy. Sobre todo cuando actúan de una manera en que yo no actuaría, están, de algún modo, denunciándome.
Dicho sea de paso, Pablo Neruda lo expresó mucho mejor:"Si me preguntan qué es mi poesía debo decirles: no sé; pero si le preguntan a mi poesía, ella les dirá quién soy yo".

La historia subterránea

Ninguna historia cuenta una sola historia, ni en los libros ni en la vida. Pero, sobre todo en la literatura, si la historia subterránea no es en cierto modo la esencial no hay obra de ficción.

Opiniones personales

Lo que creemos una opinión personal, ya lo vio Nietzsche, no es generalmente más que una repetición, una idea adquirida cuyo origen olvidamos. En el peor de los casos, no pasa de ser un ignorado lugar común. En la adolescencia, sobre todo, nos ocurre eso, aunque en rigor no deja de ocurrirnos nunca. Pensar es un largo aprendizaje o una rareza. Dos o tres ideas propias que valgan la pena, debe ser todo lo que le está permitido a un hombre de genio. Lo demás son influencias, lecturas olvidadas, mala memoria.
En literatura, al menos, la mala memoria y cierta dosis de benéfica mala fe son el fundamento de lo que llamamos originalidad.

Ser escritor (1997)
Abelardo Castillo

Ser escritor

Abelardo Castillo. Ser escritor.

Psicoanálisis poético

La literatura es, entre muchas otras cosas, una especie de autoanálisis inconsciente. Tal vez yo no pueda saber cómo soy ni pueda explicarlo, pero, en mis libros, mis personajes son quienes me dicen cómo soy. Sobre todo cuando actúan de una manera en que yo no actuaría, están, de algún modo, denunciándome.
Dicho sea de paso, Pablo Neruda lo expresó mucho mejor:"Si me preguntan qué es mi poesía debo decirles: no sé; pero si le preguntan a mi poesía, ella les dirá quién soy yo".

La historia subterránea

Ninguna historia cuenta una sola historia, ni en los libros ni en la vida. Pero, sobre todo en la literatura, si la historia subterránea no es en cierto modo la esencial no hay obra de ficción.

Opiniones personales

Lo que creemos una opinión personal, ya lo vio Nietzsche, no es generalmente más que una repetición, una idea adquirida cuyo origen olvidamos. En el peor de los casos, no pasa de ser un ignorado lugar común. En la adolescencia, sobre todo, nos ocurre eso, aunque en rigor no deja de ocurrirnos nunca. Pensar es un largo aprendizaje o una rareza. Dos o tres ideas propias que valgan la pena, debe ser todo lo que le está permitido a un hombre de genio. Lo demás son influencias, lecturas olvidadas, mala memoria.
En literatura, al menos, la mala memoria y cierta dosis de benéfica mala fe son el fundamento de lo que llamamos originalidad.

Ser escritor (1997)
Abelardo Castillo

martes, 26 de julio de 2016

Ser escritor

Abelardo Castillo. Ser escritor.

Podrás corregir tus textos o no corregirlos. Tolstoi escribió siete veces Guerra y paz; Stendhal terminó La cartuja de Parma en cincuenta y dos días. El único problema es cómo se las arregla uno para ser Tolstoi o Stendhal.

Nadie escribió nunca un libro. Sólo se escriben borradores. Un gran escritor es el que escribe el borrador más hermoso.

Nunca escribas que alguien tomó algo con ambas manos. Basta con escribir las manos y a veces es suficiente una sola. La gente en general tiene cara, no rostro. No asciende las escaleras, sube por ellas. No penetra a las recámaras, entra en los dormitorios. Evitarás los ventanales y sobre todo los grandes ventanales. Dicho sea de paso, las ventanas no son de cristal, son de vidrio. Lo mismo los vasos. No digas que alguien empezó a cantar o a vestirse si no estás dispuesto a que termine de hacerlo. En los libros la gente empieza a reírse o a llorar en la página 3 y da la impresión de seguir así hasta que se muere. Sé ahorrativo: si lo que viene al galope es un jinete, no hace falta el caballo. La inversa no se cumple. La palabra caballo viene misteriosamente sin jinete.

Podrás escribir: “Volvió a verla tres días más tarde”, pero sólo a condición de saber perfectamente (aunque no lo digas) qué le pasó a tu personaje en esos tres días, y por qué fueron tres días y no una semana o un año.

No cualquier cosa, por el mero hecho de haberte sucedido, es interesante para otro. Esto vale tanto para escribir como para conversar.

Escribir como se quiere es destreza. Escribir lo que se debe, probidad. El más grande y el peor de los escritores se parecen en una sola cosa: únicamente escriben como y lo que pueden.

Ser escritor (1997)
Abelardo Castillo

sábado, 27 de junio de 2015

Ser escritor

Abelardo Castillo, fotografiado por Martín Felipe, (La Nación).

Arte poética
Uno teoriza como quiere pero escribe como puede.


Mínimas
Los novelistas y los editores creen que una novela es más importante que un cuento. No les creas. Sólo es más larga.

No intentes ser original ni llamar la atención. Para conseguir eso no hace falta escribir cuentos o novelas, basta con salir desnudo a la calle.

Tal vez seas envidioso, rencoroso, un poco estúpido, avaro, mal amigo. No te preocupes. Un buen libro siempre es mejor que la persona que lo escribe.

No cualquier cosa, por el mero hecho de haberte sucedido, es interesante para otro. Esto vale tanto para escribir como para conversar.

Se puede pensar con la cabeza o sobre un papel. Pero a pensar sobre un papel no lo llames escribir. Se llama primer borrador.

Ser escritor (1997)
Abelardo Castillo 

sábado, 29 de marzo de 2014

Ser escritor

Abelardo Castillo. Foto: Clarín. com.

En cuarenta años de literatura aprendí dos o tres cosas más, pero, por decirlo así, son de orden moral. Por ejemplo: corregir encarnizadamente un texto no es una tarea retórica o estilística, es un trabajo intelectual.

La poesía no es una manera de escribir, es más bien un modo de vivir, de percibir el mundo.

Estamos atravesando por lo que yo llamaría una crisis universal del sentido. La religión, la ciencia, el arte, ya no dan respuestas a nadie. El fin de la historia, el fin de las ideologías, la muerte de las utopías, quieren decir sencillamente que no le vemos un sentido al mundo. La pregunta, entonces, sería: ¿Qué sentido tiene la literatura en un mundo sin sentido? No hay más que dos respuestas. La primera: ningún sentido. La segunda es precisamente la que hoy no parece estar de moda: el sentido de la literatura es imaginarle un sentido al mundo y, por lo tanto, al escritor que la escribe.

Ser escritor (1997)
Abelardo Castillo

jueves, 7 de abril de 2011

Ser escritor

Abelardo Castillo. Foto tomada por Sylvia Iparraguirre.

Los novelistas y los editores creen que una novela es más importante que un cuento. No les creas. Sólo es más larga.

No publiques todas las estupideces que escribas. Tu viuda se encargará de eso.

Los sueños ajenos son invariablemente aburridos. Nunca olvides que tus propios sueños, para el otro, son ajenos.

Un albañil puede habitar la casa que construye, decía más o menos Sartre, un sastre usar el traje que ha hecho, un escritor no puede ser lector de su propio libro. Un libro es lo que los lectores ponen en él. Ningún escritor puede agregar un sentido nuevo a sus propias palabras. Si puede hacerlo, debería escribir el libro otra vez.

Ser escritor
Abelardo Castillo

jueves, 16 de diciembre de 2010

Ser escritor

Abelardo Castillo. Foto tomada por Sylvia Iparraguirre.

En general cuesta tanto trabajo ecribir una gran novela como una novela idiota. El esfuerzo, la pasión, el dolor, no grantizan nada. Es desagradable pero es así. No abandones la cama sin pensar en esto.

No te preocupes demasiado por las erratas. En el Ulises de Joyce hay cerca de trescientas y los profesores les siguen encontrando sentido.

No te dejes impresionar porque hayan existido Dante, Cervantes o Shakespeare. Todo ocurre siempre por primera vez: también tu libro.

Ser escritor
Abelardo Castillo

sábado, 27 de noviembre de 2010

Ser escritor

Abelardo Castillo. Foto tomada por Sylvia Iparraguirre.

Si la palabra mercado te hace pensar "persa", quizá no seas muy original pero todavía estás a tiempo. Si la palabra mercado te hace pensar en la venta de tu libro, no insistas con la literatura.

El decálogo de Horacio Quiroga está muy bien, siempre y cuando seas cuentista. Pero, por favor, no tomes en serio eso de querer a tu arte como a tu novia. Quiroga lo escribió para enamorar a una alumna suya del secundario.

Lo que llamamos estilo sucede más allá de la gramática. "No es lo mismo decir: ahí está la ventana" que "la ventana está ahí". En un caso se privilegia el espacio; en el otro, el objeto. Toda la sintaxis es una concepción del mundo.

En el origen del conocimiento y de la literatura está el acto de contar. La Crítica de la razón pura nos cuenta lo que Kant pensaba de los límites de la razón; los versos de la Eneida, la epopeya del Lacio; el teorema de Pitágoras, el cuadrado de la hipotenusa. El hombre es el único animal que cuenta.

Ser escritor
Abelardo Castillo

martes, 9 de noviembre de 2010

Ser escritor

Abelardo Castillo. Imagen tomada de Escritores org.

La realidad es más vasta y más cambiante, y más sorprendente, de lo que capta por lo general un profesor de estética. Vivir en Grecia, en tiempos de Homero y no hablar de dioses, coturnos alados y gigantes de un solo ojo, siendo poeta, hubiera sido una casi monstruosa mixtificación de la realidad. La objeción de que gigantes y dioses no existían es harto bárbara. En principio, porque si Homero no cabe en el realismo, peor para el realismo, y luego porque la realidad -la confusa y mítica y disparatada realidad humana- admite dragones y centauros, toneles donde encerrar los vientos, y violaciones de muchachas del tamaño de un clítoris, sobre todo si uno vive en la Hélade unos mil años antes de Cristo. Y digo "sobre todo" por una especie de cortesía.

Hay cierta clase de grandes escritores a los que uno después de leerlos, quisiera llamar por teléfono. Esto lo decía Salinger, y Salinger, justamente, es uno de esos escritores.

No intentes ser original ni llamar la atención. Para conseguir eso no hace falta escribir cuentos o novelas, basta con salir desnudo a la calle.

No es lo mismo ambigüedad que confusión. Una historia debe tener siempre un único final. Si quisiste dos o más desenlaces, esos desenlaces son un único final: se llama ambigüedad. Si nadie te entiende ni medio se llama confusión.

Ser escritor
Abelardo Castillo