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miércoles, 27 de julio de 2011

El Yo lírico

Gottfried Benn, sello conmemorativo, 1986. Imagen de Wikimedia Commons.

Era médico en un hospital de prostitutas, un puesto completamente aislado, vivía en una casa confiscada, once habitaciones, solo con mi asistente, tenía poco servicio, podía ir de paisano, no tenía ningún compromiso, no tenía apego a nadie, apenas comprendía el idioma; vagaba por las calles, pueblo extraño; primavera peculiar, tres meses incomparables, ¿qué era el cañoneo del Yser, sin el cual no transcurría ni un día?, la vida oscilaba en una esfera de silencio y estar perdido, vivía en el borde, donde cae la existencia y comienza el yo. Muchas veces me acuerdo de estas semanas; era la vida, no volverán, todo lo demás era una porquería.

Traducción de Ramón Strack

Doble vida y otros escritos autobiográficos
Gottfried Benn

viernes, 5 de febrero de 2010

Poemas


Echada sobre cojines de sangre
la rubia nuca de una mujer blanca.
El sol se enfurecía en su cabello
y lamía de arriba abajo sus muslos blancos,
y se arrodillaba en torno a sus senos parduscos,
aún no tocados por vicio y partos.
Un negro junto a ella: ojos y frente
destrozados por uña de caballo. Horadaba
con dos dedos de su sucio pie izquierdo
el interior de su pequeña oreja blanca
Pero ella estaba echada y dormía como una novia:
al borde de la felicidad de su primer amor
y como antes del despegue de muchas ascensiones
de la joven sangre cálida.
Hasta que le
hundieron el cuchillo en la blanca garganta
y le echaron un mandil purpúreo de sangre muerta
alrededor de las caderas.

Novia de negro
Gottfried Benn

martes, 2 de febrero de 2010

Poemas


En cada mesa dos. Hombres y mujeres
en cruz. Cercanos, desnudos y, con todo, sin dolor. El cráneo abierto. El pecho dividido. Los cuerpos paren por última vez.

Cada uno tres cazuelas llenas: de sesos a testículos. Y el templo de Dios y el establo del demonio pecho a pecho en el fondo de un cubo se burlan del gólgota y del pecado original.

El resto va en los féretros. Todos son nacimientos nuevos: piernas de hombre, pechos de niño y cabellos de hembra. He visto, de dos que fornicaron un día, que estaba allí, como surgido de un vientre materno.

Requiem
Gottfried Benn