Intentamos volver directamente a Lhasa. Así podríamos conocer el lago Yamdro Yumtso y el monasterio de Sámting. Pero no había autobuses que hicieran ese recorrido y un conductor de jeep nos pidió por el viaje una cantidad exorbitante. Así que vuelta a Shigatse. Durante el viaje se sienta a mi lado un tibetano joven. Va vestido con una chupa de ribetes dorados, y sombrero nuevo de fieltro. Lleva, a guisa de riñonera, un ha-u, cajita de plata o similar, con vistosas piedras engastadas, donde los tibetanos suelen guardar amuletos y reliquias. Hablamos durante un buen rato, y de pronto, abre el ha-u, saca una foto y me dice:
-Mira, ésta es mi novia.
Es la foto de una joven tibetana desnuda. Este Tíbet no para de darte sorpresas.
-Mira, ésta es mi novia.
Es la foto de una joven tibetana desnuda. Este Tíbet no para de darte sorpresas.
En el país de las nieves
Iñaki Preciado Idoeta

