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jueves, 8 de octubre de 2020

Facsímiles

Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares. El libro del cielo y del infierno.

La soberbia humana no tiene límites: nuestra pluma se rehusa a escribir ciertas impiedades. ¡Hubo temerarios que remedaron, siquiera de un modo imperfecto, esas admirables fundaciones de la Justicia, que son el Infierno y el Cielo!
De tan descaminadas tentativas, la más moderna corresponde al siglo XI. El heresiarca persa Hassan ibn Sabbah erigió en la cumbre de una montaña un paraíso artificial, dotado de quioscos, de músicos ocultos, de divanes y de doncellas; lo surcaban riachos de miel, de leche y vino. Oportunas dosis de hachís adormecían a los sectarios que, sin entender cómo, se encontraban de pronto en el paraíso o fuera de él. Estas falsas visiones de un mundo sobrenatural estimulaban y afianzaban su fe. Tal es el origen auténtico de la considerable secta de los Asesinos, cuyo nombre deriva del hachís; el curioso lector consultará el capítulo XXII del libro primero de Marco Polo, titulado: Del Viejo de la Montaña. De su palacio y jardines. De su captura y muerte.
¡Inescrutable azar de la Providencia! Un déspota maquinó un paraíso; un soberano, sabio y santo, cayó en la inversa tentación de urdir un infierno. Tres siglos antes de la era cristiana, Asoca, emperador de la India, ordenó a sus arquitectos y albañiles, la erección de un infierno terrenal, rico en montañas de cuchillos y piletas de aceite hirviendo. Un monje budista, que recorría la comarca, fue el penúltimo de sus huéspedes; los alguaciles lo arrojaron a una de las terribles piletas, cuyo aceite, al contacto del cuerpo venerable, se convirtió en agua tibia, florecida de lotos. Asoca no desoyó esta advertencia y ordenó la demolición del recinto, no sin antes agotar las torturas en la persona del administrador. El peregrino budista Sung Yun ha referido el caso.

P. Zaleski, Mémoires d'un bouquiniste de la Seine

Libro del cielo y del infierno (1960)
Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares 

Facsímiles

Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares. El libro del cielo y del infierno.

La soberbia humana no tiene límites: nuestra pluma se rehusa a escribir ciertas impiedades. ¡Hubo temerarios que remedaron, siquiera de un modo imperfecto, esas admirables fundaciones de la Justicia, que son el Infierno y el Cielo!
De tan descaminadas tentativas, la más moderna corresponde al siglo XI. El heresiarca persa Hassan ibn Sabbah erigió en la cumbre de una montaña un paraíso artificial, dotado de quioscos, de músicos ocultos, de divanes y de doncellas; lo surcaban riachos de miel, de leche y vino. Oportunas dosis de hachís adormecían a los sectarios que, sin entender cómo, se encontraban de pronto en el paraíso o fuera de él. Estas falsas visiones de un mundo sobrenatural estimulaban y afianzaban su fe. Tal es el origen auténtico de la considerable secta de los Asesinos, cuyo nombre deriva del hachís; el curioso lector consultará el capítulo XXII del libro primero de Marco Polo, titulado: Del Viejo de la Montaña. De su palacio y jardines. De su captura y muerte.
¡Inescrutable azar de la Providencia! Un déspota maquinó un paraíso; un soberano, sabio y santo, cayó en la inversa tentación de urdir un infierno. Tres siglos antes de la era cristiana, Asoca, emperador de la India, ordenó a sus arquitectos y albañiles, la erección de un infierno terrenal, rico en montañas de cuchillos y piletas de aceite hirviendo. Un monje budista, que recorría la comarca, fue el penúltimo de sus huéspedes; los alguaciles lo arrojaron a una de las terribles piletas, cuyo aceite, al contacto del cuerpo venerable, se convirtió en agua tibia, florecida de lotos. Asoca no desoyó esta advertencia y ordenó la demolición del recinto, no sin antes agotar las torturas en la persona del administrador. El peregrino budista Sung Yun ha referido el caso.

P. Zaleski, Mémoires d'un bouquiniste de la Seine

Libro del cielo y del infierno (1960)
Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares 

martes, 30 de junio de 2020

Guirnalda con amores

Adolfo Bioy Casares. Guirnalda con amores.

Gran final

El viejo literato dijo a la muchacha que en el momento de morir él quería tener un último recuerdo de lujuria.

Programa

Me dijo: «Anoche, antes de apagar la luz, mientras bebía un vaso de agua fresca, me prometí un porvenir atento a los escondidos placeres menores y a las continuas bellezas de la vida».

Promesa

Las mujeres deseadas y los ideales, ay, se alcanzan.

Guirnalda con amores (1959)
Adolfo Bioy Casares

Guirnalda con amores

Adolfo Bioy Casares. Guirnalda con amores.

Gran final

El viejo literato dijo a la muchacha que en el momento de morir él quería tener un último recuerdo de lujuria.

Programa

Me dijo: «Anoche, antes de apagar la luz, mientras bebía un vaso de agua fresca, me prometí un porvenir atento a los escondidos placeres menores y a las continuas bellezas de la vida».

Promesa

Las mujeres deseadas y los ideales, ay, se alcanzan.

Guirnalda con amores (1959)
Adolfo Bioy Casares

sábado, 18 de noviembre de 2017

Cuentos breves y extraordinarios

Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Cuentos breves y extraordinarios.

La estatua

La estatua de la diosa, en Saís, tenía esta inscripción enigmática: "Soy todo lo que ha sido, todo lo que es, todo lo que será, y ningún mortal (hasta ahora) ha alzado mi velo.
Plutarco, tratado de Isis y Osiris, noveno párrafo.

Final para un cuento fantástico

—¡Qué extraño! —dijo la muchacha, avanzando cautelosamente—. ¡Qué puerta más pesada!
La tocó, al hablar, y se cerró de pronto, con un golpe.
—¡Dios mío! —dijo el hombre—. Me parece que no tiene picaporte del lado de adentro. ¡Cómo, nos ha encerrado a los dos!
—A los dos, no. A uno solo —dijo la muchacha. Pasó a través de la puerta y desapareció.
I. A. Ireland, Visitations (1919)

Aurea mediocritas

Malherbe no estaba muy seguro de que hubiera otra vida, y decía cuando le hablaban del infierno o del paraíso: "He vivido como todos, quiero morir como todos, quiero ir donde van todos".
Tallemant des Réaux, Les Historiettes (xxix)

Cuentos breves y extraordinarios (1957)
Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares

Cuentos breves y extraordinarios

Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Cuentos breves y extraordinarios.

La estatua

La estatua de la diosa, en Saís, tenía esta inscripción enigmática: "Soy todo lo que ha sido, todo lo que es, todo lo que será, y ningún mortal (hasta ahora) ha alzado mi velo.
Plutarco, tratado de Isis y Osiris, noveno párrafo.

Final para un cuento fantástico

—¡Qué extraño! —dijo la muchacha, avanzando cautelosamente—. ¡Qué puerta más pesada!
La tocó, al hablar, y se cerró de pronto, con un golpe.
—¡Dios mío! —dijo el hombre—. Me parece que no tiene picaporte del lado de adentro. ¡Cómo, nos ha encerrado a los dos!
—A los dos, no. A uno solo —dijo la muchacha. Pasó a través de la puerta y desapareció.
I. A. Ireland, Visitations (1919)

Aurea mediocritas

Malherbe no estaba muy seguro de que hubiera otra vida, y decía cuando le hablaban del infierno o del paraíso: "He vivido como todos, quiero morir como todos, quiero ir donde van todos".
Tallemant des Réaux, Les Historiettes (xxix)

Cuentos breves y extraordinarios (1957)
Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares

lunes, 22 de mayo de 2017

Antología de la literatura fantástica

Borges, Ocampo, Bioy. Antología de la literatura fantástica.

La obra y el poeta

El poeta hindú Tulsi Das compuso la gesta de Hanuman y de su ejército de monos. Años después, un rey lo encarceló en una torre de piedra. En la celda se puso a meditar y de la meditación surgió Hanuman con su ejército de monos y conquistaron la ciudad e irrumpieron en la torre y lo libertaron
R. F. Burton

El negador de milagros

Chu Fu Tze, negador de milagros, había muerto; lo velaba su yerno. Al amanecer, el ataúd se elevó y quedó suspendido en el aire, a dos cuartas del suelo. El piadoso yerno se horrorizó. «Oh, venerado suegro», suplicó «no destruyas mi fe de que son imposibles los milagros». El ataúd entonces, descendió lentamente, y el yerno recuperó la fe.
Citado por Giles en Confucianism and its Rivals, Lecture VIII, 1915

El pañuelo que se teje solo

La mitología malaya habla de un pañuelo, sansistah kalah, que se teje solo y cada año agrega una hilera de perlas finas, y cuando esté concluido ese pañuelo, será el fin del mundo.
W. W. Skeat
Malay Magic (1900)

Antología de la literatura fantástica (1940)
Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo, Adolfo Bioy Casares

Antología de la literatura fantástica

Borges, Ocampo, Bioy. Antología de la literatura fantástica.

La obra y el poeta

El poeta hindú Tulsi Das compuso la gesta de Hanuman y de su ejército de monos. Años después, un rey lo encarceló en una torre de piedra. En la celda se puso a meditar y de la meditación surgió Hanuman con su ejército de monos y conquistaron la ciudad e irrumpieron en la torre y lo libertaron
R. F. Burton

El negador de milagros

Chu Fu Tze, negador de milagros, había muerto; lo velaba su yerno. Al amanecer, el ataúd se elevó y quedó suspendido en el aire, a dos cuartas del suelo. El piadoso yerno se horrorizó. «Oh, venerado suegro», suplicó «no destruyas mi fe de que son imposibles los milagros». El ataúd entonces, descendió lentamente, y el yerno recuperó la fe.
Citado por Giles en Confucianism and its Rivals, Lecture VIII, 1915

El pañuelo que se teje solo

La mitología malaya habla de un pañuelo, sansistah kalah, que se teje solo y cada año agrega una hilera de perlas finas, y cuando esté concluido ese pañuelo, será el fin del mundo.
W. W. Skeat
Malay Magic (1900)

Antología de la literatura fantástica (1940)
Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo, Adolfo Bioy Casares

domingo, 19 de febrero de 2017

Guirnalda con amores

Adolfo Bioy Casares. Guirnalda con amores.

Retrato del héroe

Algunos al héroe lo llaman holgazán. Él se reserva, en efecto, para altas y temerarias empresas. Llegará a las islas felices y cortará las manzanas de oro, encontrará el Santo Graal y del brazo que emerge de las tranquilas aguas del lago arrebatará la espada del rey Arturo. A estos sueños los interrumpe el vuelo de una reina. El héroe sabe que tal aparición no le ofrece una gloriosa aventura, ni siquiera una mera aventura —desdeña la acepción francesa del término— pero tampoco ignora que los héroes no eluden entreveros que acaban en la victoria y en la muerte. Porque no se parecen a nuestros héroes criollos, no sobrevive para contar la anécdota. ¿Quienes la cuentan? Los sobrevivientes, los rivales que él venció. Naturalmente, le guardan inquina y se vengan llamándolo zángano.

Guirnalda con amores (1959)
Adolfo Bioy Casares

lunes, 12 de septiembre de 2016

Guirnalda con amores

Adolfo Bioy Casares. Guirnalda con amores.

Ventajas de la idiotez

Para discutir cuestiones de dinero hay cierta ventaja en ser idiota. La idiotez, y sólo la idiotez, permite sin vacilación articular algunas mentiras. «No es el dinero lo que me importa», gemía las otras noches el joven don Urbistondo, en un asunto de millones de pesos, «sino el cariño por la fábrica».

Una vida

La cocinera dice que no se casó porque no tuvo tiempo. Cuando era joven trabajaba con una familia que le permitía salir dos horas cada quince días. Esas dos horas las empleaba en ir en el tranvía 38, hasta la casa de unos parientes, a ver si habían llegado cartas de España, y en volver en el tranvía 38.

Caras
I
Porque corresponde a algún tipo general de cara, toda cara es una cara conocida.
II
Hay verdadero derroche de caras.

Espejos

La disciplina en que somos eruditos nos agrada. En ella asistimos al diestro ejercicio de nuestra inteligencia. En ella nos agradamos. 

Escribir

Cada frase es un problema que la próxima frase plantea nuevamente.

Guirnalda con amores (1959)
Adolfo Bioy Casares  

domingo, 20 de julio de 2014

La salvación

Iman Maleki. Soldado persa.

Esta es una historia de tiempos y de reinos pretéritos. El escultor paseaba con el tirano por los jardines del palacio. Más allá del laberinto para los extranjeros ilustres, en el extremo de la alameda de los filósofos decapitados, el escultor presentó su última obra: una náyade que era una fuente. Mientras abundaba en explicaciones técnicas y disfrutaba de la embriaguez del triunfo, el artista advirtió en el hermoso rostro de su protector una sombra amenazadora. Comprendió la causa. "Cómo un ser tan ínfimo" sin duda estaba pensando el tirano "es capaz de lo que yo, pastor de pueblos, soy incapaz". Entonces un pájaro que bebía en la fuente, huyó alborozado por el aire y el escultor descubrió la idea que lo salvaría. "Por humildes que sean " dijo indicando al pájaro "hay que reconocer que vuelan mejor que nosotros".

Guirnalda con amores (1959)
Adolfo Bioy Casares

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Tema del fin del mundo

Adolfo Bioy Casares. Guirnalda con amores. 1ª edición, 1959.

Quizá el fin del mundo no sea fácil de imaginar. Ramírez, que atiende el vestuario del club, me dijo que su hija oyó por radio, en el programa de algún aceite comestible, a un boliviano que pronosticó para el domingo 23 el fin del mundo. Mi consocio Johnny aseguró que todo eso eran macanas. Ramírez convino en que no debíamos creer una palabra de tal pronóstico y agregó que, por si acaso, el sábado a la noche no se privaría de nada, porque él estaba dispuesto, eso sí, a darse una comilona. Hombre del momento, pasó a declarar que esos anuncios debían estar terminantemente prohibidos, "por causa de las criaturas". Recordó el caso de alguien que predijo, para no sé qué fecha, el fin del mundo y cuando dieron las doce de la noche "se abocó al revólver y se mató. Mientras tuvo fuerzas apretó el gatillo. No era para menos". 
Johnny le preguntó:
-¿Qué haría usted si supiera con seguridad que un día determinado acaba el mundo?
-No diría nada, por causa de las criaturas -respondió Ramírez-, pero dejaría anotado en un papelito que en el día de la fecha era el fin del mundo, para que vieran que yo lo sabía.

Guirnalda con amores (1959)
Adolfo Bioy Casares

viernes, 11 de enero de 2013

Viajes

Peter Melan. Ex Libris de Johan Souverein.

Para que el viaje fuera una solución y no un simple alivio, el que va no debiera llevarse. De todos modos, el alivio de partir vale la pena.
Es curioso cómo cualquier lugar, después de un tiempo, se convierte en nuestra casa.
Dijo otro que los viajes nos deparan la revelación de que la vida es mientras tanto.

El lector que haya sobrellevado temporadas en ciudades lejanas habrá descubierto, como yo, que la soledad, con su interminable monólogo interior y el rosario de nimias decisiones -ahora hago esto, ahora aquello- peligrosamente se parece a la locura.

En cuanto a los viajes, todos tienen dos partes. La primera parte está dominada por los trámites incomodísimos y la necesidad de adaptarse. La segunda mitad pertenece a la nostalgia (...) Es la nostalgia por todos los lugares de los cuales uno se va yendo.

Del libro ABC de Adolfo Bioy Casares de Daniel Martino

Apuntes
Adolfo Bioy Casares

miércoles, 9 de mayo de 2012

Guirnalda con amores

Adolfo Bioy Casares fotografiado por el editor Mario Muchnik.

Ser los otros
Consuélate pensando: "Si me va mal, le va bien".

Filología clásica
Pasaron milenios antes de que los hombres admitieran el pronombre de segunda persona. Cuando les decían o no entendían o se indignaban: ellos eran yo y los interlocutores y no veían la razón de alterar ese orden natural y caer en la anarquía.

Palinodia
Oh la obra futura, la que planearemos con lucidez y con deliberación.

Escribir
Cada frase es un problema que la próxima frase plantea nuevamente.

Guirnalda con amores (1959)
Adolfo Bioy Casares

domingo, 11 de diciembre de 2011

Apuntes inéditos

Adolfo Bioy Casares fotografiado por Sara Facio.

Prójimo.
Si me dice que es feliz, pienso que es un tonto, Si me dice que es infeliz, pienso que es un pesado.

Alma.
Llámase alma ese conjunto de manías molestas, hasta dañinas, que tienen los otros.

Un gordo pálido, que siempre vigilaba con prismáticos las ventanas de casas vecinas, afirmó: "La gente dedica una increíble cantidad de tiempo a no copular".

Apuntes inéditos
Adolfo Bioy Casares

martes, 7 de diciembre de 2010

Estudios dantescos

Donn P. Crane. Dante y la "Divina Comedia".

EL MUNDO ES ANCHO Y AJENO

En el capítulo XL, de la Vida Nueva, Dante refiere que al recorrer las calles de Florencia vio unos peregrinos y pensó con algún asombro que ninguno de ellos había oído hablar de Beatriz Portinari, que tanto preocupaba su pensamiento.

B. Suárez Lynch, Estudios dantescos (Buenos Aires, 1891).

El mundo es ancho y ajeno
Adolfo Bioy Casares, Jorge Luis Borges

martes, 30 de noviembre de 2010

Guirnalda con amores

Adolfo Bioy Casares. Guirnalda con amores. Emecé Editores.

Soledad

Cuando queda nuestro cuerpo durmiendo, en un cuarto de hotel, en una ciudad desconocida, tocamos el fondo de la soledad.
(De noche, en Londres)

Filología clásica

Pasaron milenios antes de que los hombres admitieran el pronombre de segunda persona. Cuando les decían o no entendían o se indignaban: ellos eran yo y los interlocutores y no veían la razón de alterar ese orden natural y caer en la anarquía.

Palinodia

Oh la obra futura, la que planearemos con lucidez y con deliberación.

Guirnalda con amores
Adolfo Bioy Casares

domingo, 29 de agosto de 2010

De las cosas maravillosas

Adolfo Bioy Casares. De las cosa maravillosas.

Hay cosas que son maravillosas antes de la posesión, cosas que lo son durante y cosas que lo son después. A lo mejor esas tres modalidades podrían combinarse con cuatro más: cosas que lo son antes y durante, antes y después; durante y después; antes, durante y después.
De las enumeradas en el párrafo anterior, las primeras suelen ser nada más que ilusiones; pero no cabe ignorarlas porque promueven la mayor parte de la actividad humana y porque, antes de la posesión, realmente son maravillosas.
Daré unos ejemplos:
Alguien piensa que si lo aprueban en tal examen, o si consigue tal título, o tal puesto, ya está seguro.
Un muchacho soñaba con poner una hostería al borde de una ruta. Encontró un socio y pudo convertir el sueño en realidad. El socio robó; el personal robó; se enredó en pleitos; finalmente lo asaltaron y por poco lo matan.
Durante años una casa rodante fue para mí la solución universal en materia de vivienda y turismo, hasta el día en que la compré y emprendí el más engorroso viaje de que tengo memoria.
A un consocio del club de tenis le llegó la hora de premiar con un viaje a Europa su larga vida de trabajo. Se daría por fin el gusto de conocer el prestigioso mundo del que tanto le habían hablado... Para ese hombre de carácter alegre, parejo y animoso, aterrizar en Francia, en Cannes, y entristecer, fue todo uno. Se armó de coraje e inició el trayecto planeado, pero a escasos kilómetros, en San Remo, se deprimió aún más y comprendió que le quedaba un solo camino: el del regreso a Buenos Aires. Cuando me encontré con él, le pregunté qué le había pasado.
-Te explico -me dijo-. No me hallaba.
A esas tres palabras, repetidas en tono quejoso, redujo la explicación. Alguien que estaba oyendo comentó después que probablemente lo peor para nuestro amigo fue no encontrar en Europa gente que le dijera, como en el club:
"Buenas, don Carlos".

De las cosas maravillosas
Adolfo Bioy Casares

martes, 15 de junio de 2010

Escritos autobiográficos

Adolfo Bioy Casares, 1968. Fotografía de Alicia D'Amico.

En la literatura hay que evitar:

-Parejas de personajes burdamente disímiles: Quijote y Sancho, Sherlock Holmes y Watson.
-Diferenciación de personajes por manías. Cf.: Dickens.
-En el desarrollo de la trama, vanidosos juegos con el tiempo y con el espacio. Faulkner, Priestley, Borges, Bioy, etcétera.
-El descubrimiento de que en determinada obra el verdadero protagonista es la pampa, la selva virgen, el mar, la lluvia, la plus-valía.
-Poemas, situaciones, personajes con los que se identifica el lector.
-Personajes que pueden quedar como mitos.
-La riqueza de vocabulario. Cualquier palabra a la que se recurre como sinónimo. Inversamente, le mot juste. Todo afán de precisión.
-La vividez en las descripciones. Mundos ricamente físicos. Cf.: Faulkner.
-Todo antropomorfismo.

Escritos autobiográficos
Adolfo Bioy Casares

viernes, 26 de febrero de 2010

Viajes

Luigi Rossini. Vista de Roma.
El estado francamente ruinoso de las ruinas romanas les causó grima. Cuando alguno comentó que ni siquiera los ediles bonaerenses tolerarían tanto abandono, el lenguaraz defendió a la municipalidad local y, en un arranque imputable al despecho, cargó la culpa a los mismos turistas, que pagaban por visitar escombros y demoliciones. De tal suerte las giras constituyen ponderables cursos pedagógicos, ya que mientras recorremos paisajes pintorescos nos asomamos a imprevistas peculiaridades de la mente humana.

Confidencias de un lobo
Adolfo Bioy Casares