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viernes, 5 de mayo de 2023

Robinson Crusoe

Robinson Crusoe. Ilustración de N. C. Wyeth.

El mar o la tierra. La desierta isla o el Londres populoso. Escuchar mi voz o la distinta voz de Viernes. Haberme quedado en la casa de York, con mis padres, o esta insensata aventura. Los años de soledad aquí o un minuto, uno solo, de amor compartido allá. En este momento en que los hombres se acercan para rescatarme, tiemblo, tengo miedo y no sé nada.

Viajeros (1999)
Pablo Montoya

lunes, 23 de agosto de 2021

Hombre en ruinas

Balaena mysticetus. Ballena boreal. Fuente: Wikimedia Commons.

El almejal

4

El mar gris. Las montañas apretadas de manglares. Las nubes como pedazos de una lengua indescifrable. Una hilera de pelícanos atraviesa el horizonte. Escuchamos el ronroneo del motor de la lancha. Azota nuestros rostros una ráfaga de viento. En algún momento aparece una huella de agua en medio del oleaje. El motor se apaga. Miramos, expectantes, hacia los lados. Entonces surge la ballena. Su expiración líquida. La joroba y luego la aleta. El avistamiento es breve como un suspiro. Y duradero como toda la verdad. En nuestros ojos la satisfacción. El asombro modelando las bocas. Esperamos de nuevo. Atentos a una nueva aparición. Así la revelación del poema. Así la persistencia de la poesía.

Hombre en ruinas (2018)
Pablo Montoya 

Hombre en ruinas

Balaena mysticetus. Ballena boreal. Fuente: Wikimedia Commons.

El almejal

4

El mar gris. Las montañas apretadas de manglares. Las nubes como pedazos de una lengua indescifrable. Una hilera de pelícanos atraviesa el horizonte. Escuchamos el ronroneo del motor de la lancha. Azota nuestros rostros una ráfaga de viento. En algún momento aparece una huella de agua en medio del oleaje. El motor se apaga. Miramos, expectantes, hacia los lados. Entonces surge la ballena. Su expiración líquida. La joroba y luego la aleta. El avistamiento es breve como un suspiro. Y duradero como toda la verdad. En nuestros ojos la satisfacción. El asombro modelando las bocas. Esperamos de nuevo. Atentos a una nueva aparición. Así la revelación del poema. Así la persistencia de la poesía.

Hombre en ruinas (2018)
Pablo Montoya 

viernes, 4 de diciembre de 2020

Crevaux


Ilustración de Tomás Sánchez.

Voy al fondo del enigma. Soy místico en el follaje gótico. Con los pies descalzos, recorro sus caminos. Encarno el mito que se hace en la galería vegetal. Bajo la humedad de la noche, olorosa a cópulas y depredaciones, tomo mi pulso. Frágil pálpito devorado por el tuyo. Selva. Madre sin contornos. Absoluto enloquecido. Reflejo de mi inconsciente.

Viajeros (1999)
Pablo Montoya

Crevaux


Ilustración de Tomás Sánchez.

Voy al fondo del enigma. Soy místico en el follaje gótico. Con los pies descalzos, recorro sus caminos. Encarno el mito que se hace en la galería vegetal. Bajo la humedad de la noche, olorosa a cópulas y depredaciones, tomo mi pulso. Frágil pálpito devorado por el tuyo. Selva. Madre sin contornos. Absoluto enloquecido. Reflejo de mi inconsciente.

Viajeros (1999)
Pablo Montoya

miércoles, 12 de agosto de 2020

Cadmo

Lee Lawrie. Cadmo. Biblioteca del Congreso, Washington D. C. 

Llevamos el árbol del granado, cuyo fruto revela la complejidad del cosmos. Cedros para la construcción. Y el duro metal con que se hacen los venablos. Pronto fundaré una ciudad, y en las naves me acompañan hombres. Uno pule el marfil y así agradece a las divinidades. Otro es diestro en pelear sobre caballos. Uno, silencioso, toca la flauta. Otro, de ojos apagados, predice lluvias. Las mujeres, vestidas de púrpura, traen secretos donde flota la dicha de noches futuras. Pero junto a mí vienen ocultas dos tablillas con letras trazadas por un viejo de Oriente. Su oficio es contar lo que somos. Nombrar el viaje, esa fisura en el tiempo. Y la muerte necesaria para que la palabra viva.

Viajeros (1999)
Pablo Montoya

Cadmo

Lee Lawrie. Cadmo. Biblioteca del Congreso, Washington D. C. 

Llevamos el árbol del granado, cuyo fruto revela la complejidad del cosmos. Cedros para la construcción. Y el duro metal con que se hacen los venablos. Pronto fundaré una ciudad, y en las naves me acompañan hombres. Uno pule el marfil y así agradece a las divinidades. Otro es diestro en pelear sobre caballos. Uno, silencioso, toca la flauta. Otro, de ojos apagados, predice lluvias. Las mujeres, vestidas de púrpura, traen secretos donde flota la dicha de noches futuras. Pero junto a mí vienen ocultas dos tablillas con letras trazadas por un viejo de Oriente. Su oficio es contar lo que somos. Nombrar el viaje, esa fisura en el tiempo. Y la muerte necesaria para que la palabra viva.

Viajeros (1999)
Pablo Montoya

miércoles, 25 de marzo de 2020

Viajeros

Galeotes, de César Álvarez Dumont (Museo del Prado).

Un esclavo

Llevo cadenas. Los dioses no han muerto pero están solos. A mi lado, rabia. Soy la raíz del mundo. La mirada del fuego reflejada en la noche. Mis manos inventan el tambor despojado, y preparan ya la fuga. Preso en lo hondo de este barco, soy la inevitable revuelta.

Dostoyevski

Atrás ha quedado el primer triunfo. El abandono de las noches blancas. Las misivas aprendiendo a postular desde cuartuchos. Ancladas en el recuerdo están las cúpulas distantes, la capucha sobre mis ojos, la descarga de los fusiles detenida por una orden sagrada. Lo único que queda ahora es el frío, como una cuchilla de oprobio que atraviesa a Siberia. Y la luz derramada sobre el presidio, la culpa, la expiación. Y quedo yo, amparado por esta aterradora felicidad de estar vivo.

Viajeros (1999)
Pablo Montoya

Viajeros

Galeotes, de César Álvarez Dumont (Museo del Prado).

Un esclavo

Llevo cadenas. Los dioses no han muerto pero están solos. A mi lado, rabia. Soy la raíz del mundo. La mirada del fuego reflejada en la noche. Mis manos inventan el tambor despojado, y preparan ya la fuga. Preso en lo hondo de este barco, soy la inevitable revuelta.

Dostoyevski

Atrás ha quedado el primer triunfo. El abandono de las noches blancas. Las misivas aprendiendo a postular desde cuartuchos. Ancladas en el recuerdo están las cúpulas distantes, la capucha sobre mis ojos, la descarga de los fusiles detenida por una orden sagrada. Lo único que queda ahora es el frío, como una cuchilla de oprobio que atraviesa a Siberia. Y la luz derramada sobre el presidio, la culpa, la expiación. Y quedo yo, amparado por esta aterradora felicidad de estar vivo.

Viajeros (1999)
Pablo Montoya

jueves, 7 de noviembre de 2019

Viajeros

Pablo Montoya. Viajeros.

Noé

Cansado, vuelvo a recorrer el arca. Los míos se han desmoronado en una descreencia donde no hay fondo alguno. Ya no preguntan por el fin de esta líquida travesía. El silencio instalado entre nosotros ni siquiera lo rompen los animales. Sólo me resta evocar las tierras, y los rebaños que cuidaba, y no estas especies diezmadas por el hambre y el encierro. Movido por la orden, y no por la esperanza, miro la última paloma. Dudo que pueda volar un palmo más allá de mis brazos. La tomo y la suelto para verla caer en la bruma tramada por el agua. Por qué, me pregunto, esta necedad de ir sin conocer el rumbo, y mejor desaparecer, y olvidar el mandato de la supervivencia.

Ovidio

En el exilio la nostalgia nos ilumina y nos consume. En el exilio un diálogo persistente con nuestra sombra quieta. En el exilio el primer y el último crepúsculo reflejan el aparente paso de los días. En el exilio el eco de los hallazgos se difumina y su opacidad es inmensa. En el exilio la tierra acosa en su ineluctable distancia. En el exilio tu fuga, amor, es definitiva.

Viajeros (1999)
Pablo Montoya 

Viajeros

Pablo Montoya. Viajeros.

Noé

Cansado, vuelvo a recorrer el arca. Los míos se han desmoronado en una descreencia donde no hay fondo alguno. Ya no preguntan por el fin de esta líquida travesía. El silencio instalado entre nosotros ni siquiera lo rompen los animales. Sólo me resta evocar las tierras, y los rebaños que cuidaba, y no estas especies diezmadas por el hambre y el encierro. Movido por la orden, y no por la esperanza, miro la última paloma. Dudo que pueda volar un palmo más allá de mis brazos. La tomo y la suelto para verla caer en la bruma tramada por el agua. Por qué, me pregunto, esta necedad de ir sin conocer el rumbo, y mejor desaparecer, y olvidar el mandato de la supervivencia.

Ovidio

En el exilio la nostalgia nos ilumina y nos consume. En el exilio un diálogo persistente con nuestra sombra quieta. En el exilio el primer y el último crepúsculo reflejan el aparente paso de los días. En el exilio el eco de los hallazgos se difumina y su opacidad es inmensa. En el exilio la tierra acosa en su ineluctable distancia. En el exilio tu fuga, amor, es definitiva.

Viajeros (1999)
Pablo Montoya 

miércoles, 9 de octubre de 2019

Un marino holandés

Christopher Blossom. Navegando en el Ártico.

Mañana nos pondremos en camino hacia una meta inexplorada: hallar la ruta de Catay en medio de océanos de hielo. Entonces veré las casas de Ámsterdam alejarse. Y en las olas, rostros, diálogos, olores de otra edad se irán uniendo al vuelo de las gaviotas. Es posible que no haya reencuentro, y la noche de ahora, noche del amor que hacemos una y otra vez sin hastiarnos, sea la última. Pero piensa que tus ojos de almendra, el eco de tu cuerpo blanco regarán mi memoria en los fríos parajes. Si no vuelvo, y algún día el hijo guardado en tu carne me pregunta, dile que aún busco un paso que me traiga, que siempre estaré intentando regresar.

Viajeros (1999)
Pablo Montoya

Un marino holandés

Christopher Blossom. Navegando en el Ártico.

Mañana nos pondremos en camino hacia una meta inexplorada: hallar la ruta de Catay en medio de océanos de hielo. Entonces veré las casas de Ámsterdam alejarse. Y en las olas, rostros, diálogos, olores de otra edad se irán uniendo al vuelo de las gaviotas. Es posible que no haya reencuentro, y la noche de ahora, noche del amor que hacemos una y otra vez sin hastiarnos, sea la última. Pero piensa que tus ojos de almendra, el eco de tu cuerpo blanco regarán mi memoria en los fríos parajes. Si no vuelvo, y algún día el hijo guardado en tu carne me pregunta, dile que aún busco un paso que me traiga, que siempre estaré intentando regresar.

Viajeros (1999)
Pablo Montoya

miércoles, 10 de julio de 2019

Viajeros

Lewis Morris Rutherford. La luna, marzo de 1865.

Galileo

A través del lente el cielo está aquí, a un paso de mis ojos. La distancia es un vaho de tiempo y espacio desvanecido. No tengo naves ni espadas ni oraciones. Sin batallas atravieso los límites de la Tierra. Quieto, contemplo los valles de la luna, que está sola y desnuda.

Ícaro

Atraído por la luz emprendí el vuelo. Ahora he tocado el sol y mi herida es mortal. Pero miro la tierra. Me pertenece. Desnudo, hecho de viento, no sé si caigo o floto al lado de las estrellas.

Viajeros (1999)
Pablo Montoya

Viajeros

Lewis Morris Rutherford. La luna, marzo de 1865.

Galileo

A través del lente el cielo está aquí, a un paso de mis ojos. La distancia es un vaho de tiempo y espacio desvanecido. No tengo naves ni espadas ni oraciones. Sin batallas atravieso los límites de la Tierra. Quieto, contemplo los valles de la luna, que está sola y desnuda.

Ícaro

Atraído por la luz emprendí el vuelo. Ahora he tocado el sol y mi herida es mortal. Pero miro la tierra. Me pertenece. Desnudo, hecho de viento, no sé si caigo o floto al lado de las estrellas.

Viajeros (1999)
Pablo Montoya