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lunes, 19 de abril de 2021

El muchacho y la fortuna

Félix María Samaniego. Ilustración de Joaquín Lucarini.

A la orilla de un pozo,
Sobre la fresca hierba,
Un incauto mancebo
Dormía a pierna suelta.
Gritóle la Fortuna:
"Insensato, despierta;
¿No ves que ahogarte puedes
A poco que te muevas?
Por ti y otros canallas
A veces me motejan,
Los unos de inconstante,
Y los otros de adversa".
"Reveses de fortuna
Llamáis a las miserias;
¿Por qué, si son reveses
De la conducta necia?".

Fábulas
Félix María Samaniego (1745-1801)

El muchacho y la fortuna

Félix María Samaniego. Ilustración de Joaquín Lucarini.

A la orilla de un pozo,
Sobre la fresca hierba,
Un incauto mancebo
Dormía a pierna suelta.
Gritóle la Fortuna:
"Insensato, despierta;
¿No ves que ahogarte puedes
A poco que te muevas?
Por ti y otros canallas
A veces me motejan,
Los unos de inconstante,
Y los otros de adversa".
"Reveses de fortuna
Llamáis a las miserias;
¿Por qué, si son reveses
De la conducta necia?".

Fábulas
Félix María Samaniego (1745-1801)

lunes, 25 de marzo de 2019

Congreso de los ratones

Enoki Toshiyuki. Gato.

Desde el gran Zapirón, el blanco y rubio,
que después de las aguas del diluvio
fue padre universal de todo Gato,
ha sido Miauragato
quien más sangrientamente
persiguió a la infeliz ratona gente.
Lo cierto es que, obligada
de su persecución la desdichada,
en Ratópolis tuvo su congreso.
Propuso el elocuente Roequeso
echarle un cascabel, y de esa suerte
al ruido escaparían de la muerte.
El proyecto aprobaron uno a uno:
¿quién lo ha de ejecutar?, eso ninguno
—Yo soy corto de vista.
—Yo muy viejo.
—Yo gotoso, decían. El concejo
se acabó como muchos en el mundo.
Proponen un proyecto sin segundo;
lo aprueban, hacen otro. ¡Qué portento!
Pero ¿la ejecución? Ahí está el cuento.

Fábulas (1781)
Félix María de Samaniego

Congreso de los ratones

Enoki Toshiyuki. Gato.

Desde el gran Zapirón, el blanco y rubio,
que después de las aguas del diluvio
fue padre universal de todo Gato,
ha sido Miauragato
quien más sangrientamente
persiguió a la infeliz ratona gente.
Lo cierto es que, obligada
de su persecución la desdichada,
en Ratópolis tuvo su congreso.
Propuso el elocuente Roequeso
echarle un cascabel, y de esa suerte
al ruido escaparían de la muerte.
El proyecto aprobaron uno a uno:
¿quién lo ha de ejecutar?, eso ninguno
—Yo soy corto de vista.
—Yo muy viejo.
—Yo gotoso, decían. El concejo
se acabó como muchos en el mundo.
Proponen un proyecto sin segundo;
lo aprueban, hacen otro. ¡Qué portento!
Pero ¿la ejecución? Ahí está el cuento.

Fábulas (1781)
Félix María de Samaniego

domingo, 21 de agosto de 2016

El cuervo y el zorro

Félix María Samaniego. Fábulas morales.

En la rama de un árbol,
bien ufano y contento,
con un queso en el pico
estaba el señor Cuervo.
Del olor atraído
un Zorro muy maestro,
le dijo estas palabras,
a poco más o menos:
«Tenga usted buenos días,
señor Cuervo, mi dueño;
vaya que estáis donoso;
mono, lindo en extremo;
yo no gusto lisonjas,
y digo lo que siento;
que si a tu bella traza
corresponde el gorjeo,
juro a la diosa Ceres,
siendo testigo el cielo,
que tú serás el Fénix
de tan vastos imperios».
Al oir un discurso
tan dulce y halagüeño,
de vanidad llevado,
quiso cantar el Cuervo.
Abrió su negro pico,
dejó caer el queso;
el muy astuto Zorro,
después de haberlo preso,
le dijo: «Señor bobo, 
pues sin otro alimento,
quedáis con alabanzas
tan hinchado y repleto,
digerid las lisonjas
mientras yo como el queso».
Quien oye aduladores,
nunca espere otro premio.

Fábulas morales (1781)
Félix María Samaniego