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domingo, 24 de diciembre de 2017

Nadie es profeta en su tierra

José María Iribarren. El porqué de los dichos.

Dicho que hace referencia a la dificultad de que alguien triunfe en su lugar de nacimiento o residencia.
Es sentencia que dijo Jesucristo, estando explicando la ley en la sinagoga de Nazaret, pueblo de Galilea, en el que se había criado, al ver que sus compatriotas, lejos de aprovecharse de la ocasión que el Señor les ofrecía, le despreciaban, ya por creerle hijo de un pobre artesano, ya porque no había hecho sino muy pocos milagros en Nazaret, cuya ingratitud conocía.
Así aparece en el Evangelio de San Mateo (13, 57) y en el de San Juan (4, 44).
Es probable que Cristo hubiese utilizado un proverbio hebreo antiguo.
San Juan, en el pasaje citado, dice que «el mismo Jesús dio prueba de que el profeta en su tierra no tiene honra», es decir, que no es comprendido ni ensalzado por sus paisanos.
El dicho se repite hoy en francés y en inglés: Nul n'est prophéte dans son pays. A prophet is not without honour save in his own country, frase esta última que es copia textual de las palabras de San Mateo.
Los árabes dicen: El sabio es en su patria como el oro oculto en la mina.

El porqué de los dichos (1955)
José María Iribarren (1906-1971)

Nadie es profeta en su tierra

José María Iribarren. El porqué de los dichos.

Dicho que hace referencia a la dificultad de que alguien triunfe en su lugar de nacimiento o residencia.
Es sentencia que dijo Jesucristo, estando explicando la ley en la sinagoga de Nazaret, pueblo de Galilea, en el que se había criado, al ver que sus compatriotas, lejos de aprovecharse de la ocasión que el Señor les ofrecía, le despreciaban, ya por creerle hijo de un pobre artesano, ya porque no había hecho sino muy pocos milagros en Nazaret, cuya ingratitud conocía.
Así aparece en el Evangelio de San Mateo (13, 57) y en el de San Juan (4, 44).
Es probable que Cristo hubiese utilizado un proverbio hebreo antiguo.
San Juan, en el pasaje citado, dice que «el mismo Jesús dio prueba de que el profeta en su tierra no tiene honra», es decir, que no es comprendido ni ensalzado por sus paisanos.
El dicho se repite hoy en francés y en inglés: Nul n'est prophéte dans son pays. A prophet is not without honour save in his own country, frase esta última que es copia textual de las palabras de San Mateo.
Los árabes dicen: El sabio es en su patria como el oro oculto en la mina.

El porqué de los dichos (1955)
José María Iribarren (1906-1971)

jueves, 13 de octubre de 2016

El porqué de los dichos

José María Iribarren. El porqué de los dichos.

Ser un cuco

Se dice del hombre taimado y astuto que ante todo mira por su medro o comodidad.
Este apelativo nace de la creencia vulgar según la cual el cuco o cuclillo deposita sus huevos en los nidos de otras aves para que estas los empollen.
Covarrubias hablando del cuclillo en su Tesoro de la lengua castellana, dice que así como el ave llamada curruca «es tan simple que saca los huevos de cualquier otra, poniéndolos en su nido, el cuclillo, de pereza, por no criar los suyos, derrueca en el suelo del nido abajo los huevos de la curruca, o se los come, y déjale allí los suyos para que se los saque y críe».
De esta misma falsa creencia participa la conocida copla popular:

Soy de la opinión del cuco,
pájaro que nunca anida:
pone el huevo en nido ajeno,
y otro pájaro lo cuida.

El porqué de los dichos (1955)
José María Iribarren (1906-1971) 

sábado, 16 de abril de 2016

El porqué de los dichos

José María Iribarren. El porqué de los dichos

Habló el buey y dijo mu

Frase que se aplica a los necios acostumbrados a callar, y que cuando llegan a romper su silencio es solo para decir algún disparate.
Correas cita este dicho en su Vocabulario de refranes, y añade que se aplica «al ignorante que se mete a hablar y dice sin propósito alguna razón necia».
En las Poesías de Juan Bautista Arriaza figura esta donosa fabulilla, que se hizo contra quien, sin nociones de gusto, criticaba lo que no entendía:

Junto a un negro buey cantaban
un ruiseñor y un canario
y en lo gracioso y lo vario
iguales los dos quedaban.

«Decide la cuestión tú»,
dijo al buey el ruiseñor;
y, metiéndose a censor,
habló el buey y dijo: «Mu».

El porqué de los dichos (1955)
José María Iribarren (1906-1971)