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lunes, 30 de enero de 2012

Escritos de un salvaje

Paul Gauguin. Cuentos bárbaros.

Por lo que a mí se refiere, mi decisión está tomada; me voy dentro de un tiempo a Tahití, una pequeña isla de Oceanía en la que la vida material se resuelve sin dinero. Allí quiero olvidar todo lo malo del pasado y morir ignorado a todos los de aquí, libre de pintar sin gloria para los demás (...). En Europa se prepara una época terrible para la próxima generación: el reino del oro. Todo está podrido, los hombres, el arte. Es un continuo desgarramiento. Allí, por lo menos, bajo un cielo sin invierno, en una tierra maravillosamente fértil, el tahitiano no tiene más que levantar la mano para coger su alimento; no trabaja nunca. Mientras que en Europa, hombres y mujeres obtienen la satisfacción de sus necesidades después de un trabajo agotador, mientras se debaten en las convulsiones del frío y del hambre, víctimas de la miseria; los tahitianos, por el contrario, felices habitantes de los paraísos ignorados de Oceanía, sólo conocen las dulzuras de la vida. Para ellos la vida consiste en cantar y amar (...). Así pues, una vez organizada mi vida material, allí podré dedicarme a las grandes tareas del arte, al margen de todas las envidias artísticas, sin ninguna necesidad de tráficos envilecidos. En el arte, el estado de ánimo representa las dos terceras partes; así pues, hay que cuidarlo si se quiere hacer algo grande y duradero (...).
(Bretaña, finales de 1890)

Traducción de Margarita Latorre

Escritos de un salvaje
Paul Gauguin

sábado, 21 de febrero de 2009

Escritos de un salvaje

Foto antigua. Muchacha tahitiana.
Dentro de dos días estaré en Nouméa, donde me recogerá un barco que me llevará a Tahití. He tenido una agradable y rápida travesía con un tiempo magnífico, hecho a propósito para mí. ¡Cuántos pasajeros extraordinarios te encuentras en estos viajes!

Hace ya veinte días que he llegado, y he visto tantas cosas nuevas que estoy totalmente turbado. Todavía necesitaré tiempo para poder hacer un buen cuadro. Voy metiéndome en el trabajo, estudiando cada día... Te escribo por la noche. Este silencio nocturno de Tahití es más extraño que todo lo demás. Solo existe aquí, sin un grito de pájaro que turbe el descanso. Aquí y allí, una gran hoja seca que cae; pero esto no puede considerarse un ruido; se parece más a un roce incorpóreo. Los indígenas se pasean a menudo por la noche, pero van descalzos y en silencio. Siempre este silencio. Comprendo muy bien cómo estos individuos se pueden pasar horas, días, sentados, sin pronunciar una palabra y contemplando el cielo con melancolía. Siento que todo esto pronto me invadirá, y en este momento me relajo extraordinariamente. (julio 1891, Tahití).

Escritos de un salvaje
Paul Gauguin

domingo, 18 de mayo de 2008

Escritos De Un Salvaje

Foto antigua. Joven Tahitiana
Quizás llegue el día (y tal vez sea pronto) en que desapareceré en los bosques de alguna isla de Oceanía; allí viviré de éxtasis, de calma y de arte. Rodeado de una nueva familia, lejos de esta lucha europea por el dinero. En Tahití, en el silencio de las noches tropicales, podré escuchar la dulce música murmuradora de los movimientos de mi corazón, en dulce armonía con los seres misteriosos que me rodean. Finalmente libre, podré amar , cantar y morir.

Escritos de un salvaje
Paul Gauguin

viernes, 7 de marzo de 2008

Escritos De Un Salvaje

Paul Gauguin. Autorretrato 1893, 1894.
Palabras, palabras...

El artista, a los diez años, a los veinte, a los cien, es siempre artista: pequeño, un poco más grande o muy grande.

He sido bueno algunas veces; pero no me congratulo de ello. He sido malo a menudo, pero no me arrepiento.

En su púlpito, el sacerdote habla del infierno farfullando; sentadas en sus sillas, las señoras hablan de la moda.

He tomado una resolución definitiva: irme a vivir para siempre a Oceanía. Así podré acabar mis días libre y tranquilo, sin preocuparme por el mañana y sin la eterna lucha contra los imbéciles

Escritos de un salvaje
Paul Gauguin