Mostrando entradas con la etiqueta Los doce trabajos de Hércules. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Los doce trabajos de Hércules. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de julio de 2009

Cómo Atheleo el gigante fue vencido y sobrado de Hércules

Fuente:Enrique de Villena, Los doze trabajos de Hércules, Burgos, Juan de Burgos, 1499
Los doce trabajos de Hércules
Capítulo ocho
Cómo Atheleo el gigante fue vencido y sobrado de Hércules.
Historia nuda.
La historia desto pone Ovidio por fermosas palabras en el noveno libro de su Metamorphoseos. La sustancia de la qual es que levándose Hércules a Deamira, fija del rey Heneo, falló entre la principal tierra y Calidonia el grande gigante Atheleo el qual començó de quitarle la dicha Deamira en cuyo defendimiento Hércules se combatió con él. E duró mucho entre ellos la muy dura batalla y a la fin veyendo Atheleo que Hércules lo sobrava, usó de los sus encantamientos en que mucho sabía convertiéndose en forma de fiero espantable por terror y poner miedo a Hércules y le fazer fuir silvando y moviendo la serpentina lengua con todos los otros convenientes y gestos que verdadera sierpe así grande podría y sabría fazer. Por todo eso el virtuoso Hércules no turbado corrió a la garganta de la nueva sierpe apretándola con grand fuerça para la afogar. Entonce viendo Atheleo que aquesta transformación no le valía tornóse en forma de toro grande y muy bravo. Con atrevimiento fiero y denodado, fue a Hércules creyendo no lo osase esperar. E la constancia y firmeza hercolina no dubdó el mentiroso y contrafecho esperar, así como desdeñó la presente sierpe y no real. Abraçándose con él tomolo por los cuernos bolviéndolo con tanta fuerça que el uno dellos le arrancó y por esta manera lo venció y se rrindió. Hércules, después desta victoria, presentó aquel cuerno al y en el templo de la deesa Copia por recordança y abto tan cavalleril y aseñalado y dende pasó con Deamira la qual después ovo por muger.
......
Verdad.
E la verdad de la historia segund Fulgencio en la su Methología afirma es tal: Hércules, oyendo que el rey Heneo avía una fija muy virtuosa nombrada Deamira, fue allá y demandóla al dicho rey por muger y óvola llevándola consigo. E quando pasó por sus jornadas por Calidonia que es una provincia muy fértil y abondosa al presente en los fines de Grecia, la qual entonces era destruyda y despoblada por razón del río Atheleo, que por allí pasava, y a él Hércules llegando no pudo pasar con su muger y gentes que venía crescido. E por todo eso el valeroso Hércules no dexó de entrar y provar el paso y falló embargo o enpacho en la fuerça del dicho río. Por eso dizen que se combatió con él. E llámanle gigante porque era mayor de los otros ríos y Gigantes. Pone que se mudó en figura de sierpe por el crescimiento que fizo andando en bueltas y torçido según va la sierpe. Entonce la quiso Hércules afogar provando de lo tomar faziéndole tesuda represa y podiese de yuso pasar no solamente él en aquella hora, mas los de allí adelante por aí fazientes camino. E fecha, el río sobrepujando vino con mayor fuerça quebrando y levando toda la parada. E por esto pusieron que tomó forma de toro y tanto fue la fortuna que se partió en dos braços no cabiendo la agua todo por donde primero pasar solía. Estos son los cuernos del toro que fezieron mención. Avisándose el virtuoso Hércules deste aparatamiento fizo afondado lugar por do el uno de aquestos braços pudiese [todavía]correr y aunque el río se abaxase, viniese por allí la [mitad]del agua. E así quitó y quebró él un cuerno en tanto que de allí ayuso no pudo nuzir por no venir todo junto ni pudo gastar la encontrada tierra de Calidonia. Antes de aquel braço que Hércules apartó se regó después toda Calidonia y aboondó en fructos [copiosamente]. Así fue consagrado a la deesa Copia, es a saber, dado en abundancia fertilidad y cultura o labrança de Calidonia. Esto fue escripto por memoria y loor del virtuoso Hércules que tanto beneficio dio a aquella provincia mostrándose [realmente]e de fecho amador del bien común y poblador del mundo y apartando los fallescimientos o embargos.
Los doce trabajos de Hércules
(Edición de Eva Soler Sasera)
Enrique de Villena

viernes, 10 de abril de 2009

Cuando Ércules ganó la mançana de oro

Hércules y Atlas. Fuente www.hellenica.de
Los doce trabajos de Hércules
Capítulo Cuarto
El cuarto trabajo fue cuando Ércules ganó la mançana de oro guardada por el valiente dragón. Aquesta es una ficçión o figura por los poetas puesta e mucho comendada atal.
Fue un rey en las partes de Libia al cual dezían Atalante; e por habundança de riquezas, ordenó a su deleite un vergel cuyos árboles e fructos todos eran de oro, ençerrado de çerca muy artifiçiosa e fermosa. En el medio de aqueste vergel era un árbol más alto e mejor paresçiente que los otros; e allí era la más fermosa e de mayor valía mançana, a cuyo defendimiento un dragón grande de cuerpo e fiero en vista estava embuelto en aquel tronco de aquel árbol. Éste siempre velava por que alguno la mançana cojer non pudiese que con él non pelease. Todo este vergel a tres donzellas era encomendado, e ellas guardavan la puerta. Dezíanles espéridas, por ser fijas de Espero, hermano que fue de Atalante.
Estas cosas sabiendo Ércules e oyendo por çertidumbre, fue en Libia al lugar do era el dicho vergel e, contentadas e bueltas a su voluntad por continuados ruegos e dulçes palabras las espérides, entró en el maravilloso vergel, non deteniéndose en los menores árboles fasta que llegó al medio, onde vio el muy alto árbol e preçioso. Non espantándose nin dubdando d'él e al velante dragón, antes aquél e con él derribando e peleando lo vençió. E tomó del árbol la rica mançana e presentóla a Euristeo, rey de los argólicos, ennoblesçiendo d'él toda aquella región. De aqueste trabajo faze mençión Lucano en el su noveno libro; e muchos poetas han alabado aquesta ficçión.
La alegoría de la cual es tal. La tierra de Libia es o se estiende la e por nuestra humanidat, seca e arenosa, pero dispuesta a produzir maravillosos fructos. En la cual el omne sabio, entendido por Atalante, que es señor d'ella, planta la huerta de diversas o departidas sçiençias, siquiera saberes, que produzen fructos de oro por exçelençia o mejoría. En el medio de aquéllas es ell alto árbol de philosofía, en el cual se cría el mayor e el mejor fruto, guardado por la intricaçión e subtileza, entendida por el dragón velante todavía, ca en alguna ora non puede ser fallada aí negligençia, entendida por el dormir. Es guardada la huerta por las tres donzellas espérides, que son inteligençia, memoria e elocuençia. Es çerrado de muro o çerca este vergel, a demostrar la ordinaçión e çiertas reglas que lo çircundan. En él non se puede entrar si non por la puerta, que se entiende por los çiertos prinçipios e propios, que dan entrada e son puerta de saber.
Oyendo esto Ércules, que es el deseoso de saber, va en aquellas partes, es a saber sigue los estudios e apazigua las dichas donzellas, dándose al entender, membrar e demostrar lo aprendido. Así entra en el çercado e nombrado vergel. E non queda nin se detiene en los menores árboles, que son los menores saberes, fasta que viene al medio, onde es el nasçimiento del saber e comienço d'él. En esta guisa, con trabajo continuado, vençe la rudidat suya que le embarga o vieda coger la mançana de tanto presçio. E así toma los verdaderos prinçipios e cognosçe las çiertas fines. E después presenta aquella mançana al su enseñador o maestro, que tiene lugar de rey çerca d'él rigiéndolo. E esto faze por que lo çertifique e aprueve, alumbrando o esclareçiendo por ende toda la región de los aprendientes, faziendo cresçer el su desseo e asegurando la su esperança.
Los doce trabajos de Hércules
Enrique de Villena

martes, 24 de marzo de 2009

Hércules y las Arpías

Hércules y las arpías. Gloria de los Barberini de Pietro da Cortona. (Detalle)
Fuente: Araldo de Luca. Corbis.
Los doce trabajos de Hércules
Capítulo Tercero
El terçero trabajo passó Ércules desechando e apartando las arpías de la mesa del rey Phineo, encogiendo aquéllas en las islas Trofeas, allí do las falló Eneas, segúnd Vergilio en el terçero libro de las Eneidas cuenta. E aquesto, de muchos doctores cogido e istoriales, contesçió así como se sigue.
Fue un rey en Greçia nombrado Phineo e ovo dos mugeres; de la primera tenía fijos e de la segunda non. Aquella segunda, como madrastra, aborresçía los fijos de la primera e buscava muchos achaques por los poner en culpa e fazer caer en yerro, tanto que un día les dixo a cada uno d'ellos apartadamente que durmiesse con ella. E cada uno d'ellos, fiel a su padre, negó de lo fazer e, demás, contáronlo al dicho su padre. E aquesto negó muy desvergonçadamente la madrastra, encargando a los alnados que ellos quisieran cometer aquel yerro, quexándose al marido e afrontándolo de castigo. E Fineo, vençido e más verdaderamente engañado por las palabras compuestas de la muger, conçibió ira contra los proprios fijos non culpables, çegándolos de la corporal vista.
En vengança de aqueste tal fecho fueron los dioses muy irados contra Fineo, penándolo de tanta culpa por esa mesma guisa, e priváronlo de la vista, segúnd él a sus fijos privado avía, que eran inoçentes. E añadieron más a la pena, que las aves infernales, que son dichas arpías, asechasen todavía la mesa del rey Fineo ya dicho, ensuziando aquélla en la ora del su comer con sus inmundiçias e arrebatando las viandas de la real mesa. E con esta quexa e angostura lo fazían bevir en tristeza de vida e más verdaderamente muerte alongada.
La figura de aquestas arpías, segúnd los poetas, es tal: que an la faz virginal, es a saber de fermosa donzella e son aladas en el cuerpo e cubiertas de pluma e tienen los pies armados de agudas uñas, la boca amarilla por fambre. E por mucho que coman, jamás non se fartan.
Sabiendo el virtuoso Ércules qu'el estado de tan alto rey era dinigrado o escuresçido, siquiere amenguado e la su vida nubilada e en cuidado detenida, fue a aquellas partes. E saeteando las dichas arpías con el su poderoso arco, lançólas de la casa o palaçio e del regno de Phineo. Las cuales, non seguras en algunt logar por la erculina temor, se reçeptaron o ençerraron en las islas dichas Trofeas. E los dioses, acatando aqueste acto, movidos de piedat, restituyeron o fizieron cobrar el benefiçio del veer el rey Fineo e a los sus fijos eso mesmo. E así fue librado de tanta pressura el rey Fineo por Ércules, a cuya memoria e alabança fue en las istorias este canonizado, si quiere aprovado en buen enxemplo, trabajo digno de grand recordaçión e loor.
Los doce trabajos de Hércules
Enrique de Villena

jueves, 5 de marzo de 2009

Hércules y el león de Nemea

Sebald Beham: Hércules y el león de Nemea
Los doce trabajos de Hércules
Capítulo Segundo
El segundo trabajo fue cuando Ércules mató el león en la selva o montaña espessa de árboles nombrada por los de aquel tiempo Nemea. De aquesto fabla Boeçio e muchos istoriales e poetas, por cuya concordia paresçe que sin ficçión contesçió en la que se sigue manera.
Es en Greçia una grant selva o espessura de árboles antigua e espantable, esquiva e non abitada, áspera de peñas e foyada de cuevas, sombrosa e oscura, dicha Nemea, acompañada de fieras e salvajes bestias, entre las cuales avía un león muy grande e bravo, gastador de los pobladores e de allí vezinos. Por miedo del cual los viandantes desamparavan los caminos que pasavan çerca de aquel lugar. E labradores con los bueyes mansos non osavan rebolver la dura tierra nin encomendar las simientes al labrado campo. Los pastores dexavan sus ganados sin osarlos bolver cuando se llegavan a aquel lugar. E los moradores en las caserías e aldeas dexavan su labrança, ençerrándose en el fuerte muro de los mayores logares, recogéndose en las fortalezas e casas altas. Tanto era el temor que del dicho león, e non menos dapño, avido e conçebido avían.
Oyendo esto el virtuoso e valiente cavallero Ércules, acorrió e ayudó al hermamiento e daño que resçibién los de aquella tierra, non aviendo miedo, maguer oyera dezir de otros muchos cavalleros que de ante d'él avían dubdado matar el león dicho, e aún algunos que lo provaron fenesçieron í sus días e entre los dientes del cruel león la suya sin defensión perdieron rebatadamente vida. Antes con virtud non sobrada andovo a la silva dicha buscando el espantable león, combidándolo viniese a él por bozes e amenazas, fasta que llegó a la dura cueva onde el cruel león se reçebtava o estava.
El cual prestamente salió contra él con salto liviano, mostrando las corvadas uñas, los ojos bermejos e sangrientos por muchiguada ira, las crines levantadas, rugiendo con boz desacordada e agra, esforçándose comer a Ércules, usando de tal vianda, es a saber de carne de omnes. Mas Ércules, que mucho mejor de dentro por virtud que de fuera por armas era guarnido, non dubdó el fiero esperar león, nin mudó el valiente propósito. A la fin, con su fuerte maça enclavada derribó el corporiento león e desnudó la piel de los sus miembros e fizo a sí d'ella vestidura bien adobada, que traía sobre las armas. E guarneçió las uñas e los dientes de oro de aquella piel por fermosura. E así se falla esculpido o entallado en algunas imágines de Hércules en las antigüedades de Greçia. Por esta manera fue librada aquella provinçia e fue a memoria e loor del dicho Ércules este trabajo istoriado.
Los doce trabajos de Hércules
Enrique de Villena

domingo, 1 de marzo de 2009

Los doce trabajos de Hércules

Sebald Beham: Hércules luchando contra los centauros
Los doce trabajos de Hércules
Capítulo Primero
Por diversas maneras la orden de aquestos trabajos han los auctores variado, algunos poniéndolos segúnd orden natural e de tiempo e otros segúnt orden artifiçial e de dignidat. E aprovada es la que Boeçio ha tenido en el su cuarto libro De consolaçión, en el metro final, siguiendo la orden de dignidat. E allí ha puesto qu'el primero trabajo fuese domar los çentauros. E por esso, siguiéndolo, aqueste trabajo porné primero en orden e asentaré como çimiento en este primero capítulo, contando la istoria, siquiera poética ficçión, que es tal.
Segúnd Ovidio en el su Metamorfóseos ha registrado, afírmase que fue un gigante a quien llamaron Uxio, el cual se enamoró de Juno, deessa del aire, fija de Saturno e madrastra de Ércules. Aqueste gigante, aviendo lugar e vagar, quiso con la dicha Juno carnalmente juntarse, mas non consintió ella nin por voluntad se inclinó al loco desseo de Uxio. Non embargante que se viese en poder de tal gigante en logar apartado, guardó con todo eso su honestad, defendiéndose non por fuerça corporal, mas por ingenio e presto consejo de muger entendida, formando en el aire imagen fantástica de muger en la niebla espessa que era entre Uxio e ella a figura de sí muy aína e caso sin tiempo por arte divinal. E aquesta imagen así formada acatando Uxio, cuidó que fuese la verdadera Juno que él amava. E así se juntó con aquella sombra, presumiendo usar carnalmente de Juno, que tanto cobdiçiado avía.
E por este juntamiento empreñóse aquella sombra o mentirosa figura por misterio e voluntad de la deessa. E non solamente conçibió, mas, llegado el tiempo común del parto, parió de una vegada, siquiera de un vientre, animales çiento, que de la çinta arriba avían figura humana e usavan de cavalleriles armas, e de la çinta ayuso avían forma cavallar pelosa e la cola cresçida, corriendo en dos pies con grant ligereza fasta se egualar con el curso de los arrebatados vientos en su correr.
Aquestos animales llamó aquella hedat çentauros. E éstos destruíen, gastavan e corrién con su esquiva desmesura bestial dissipando lo que ante sí fallavan e cuanto podién. Del número de los cuales fue Quirón, maestro de Archilles, e Neso, el que furtó a Dainira, e otros de quien los poethas fazen grant minçión.
Oyendo Ércules el daño que aquéstos en la tierra fazían, movido por favor de virtud e grandez de coraçón cavalleril, quiso empachar la grant osadía de aquéstos e refrenar el su viçioso atrevimiento. Zelando el bien de la patria común e el sosiego d'ella, non dubdó ponerse a peligro, peleando personalmente con los dichos çentauros, informado que por el su padre Uxio fue temptado corromper la su madrasta Juno, e por aquella cobdiçia en la figura mentirosa de la riuve engendró aquellos chimerinos o mezclados de diversas naturas animales, que embargavan la política vida del cuerpo místico de la cosa pública.
Aqueste Ércules, por la divinidat de su madrasta Juno ayudado en este caso, sobró los çentauros, fuera echándolos e encogendo en las ásperas selvas del monte Pelias; e por el su miedo escondidos en las oscuras cuevas del monte Ossee, non osando más tornar entre los omnes a quien daño fazían, dándose al uso del caçar las bestias fieras en las esquivas espesuras e desabitadas de Rodope. Fue así librada la tierra de tal subjecçión e daño por aqueste virtuoso cavallero Ércules, a remembrança del cual e gloria pusieron en las istorias los poetas aqueste trabajo; e aun a exemplo de los estonçes bivientes e de los que después avían de venir.
Los doce trabajos de Hércules
Enrique de Villena