Mostrando entradas con la etiqueta Simone de Beauvoir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Simone de Beauvoir. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de septiembre de 2013

La vejez

Simone de Beauvoir. La vejez.

La solución es fijarnos metas que den significado a nuestra existencia, esto es, dedicarnos desinteresadamente a personas, grupos o causas. Sumergirnos en el trabajo social, político, intelectual o artístico, y desear pasiones que nos impidan cerranos en nosotros mismos. 
Apreciar a los demás a través del amor, de la amistad, de la compasión.
Y vivir una vida de entrega y de proyectos, de forma que podamos mantenernos activos en un camino con significado, incluso cuando las ilusiones hayan desaparecido.

Traducción de Aurora Bernárdez

La vejez
Simone de Beauvoir 

sábado, 10 de abril de 2010

La mujer rota

Simone de Beauvoir, en el café Les Deux Magots, París. Foto de Eliot Erwitt.

Mi mirada se detenía sorprendida en los objetos que había traído de los cuatro rincones de Europa. Mis viajes, el espacio no conservaba huella de ellos; mi memoria desdeñaba evocarlos; y las muñecas, los vasos, las baratijas estaban allí. Una nada me fascinaba, me obsesionaba. Encontrar un pañuelo de seda roja y un almohadón violeta; ¿cuándo he visto por última vez fucsias, su vestido de obispo y cardenal, su largo sexo frágil? La campanilla luminosa, la simple rosa silvestre, la madreselva desgreñada, los narcisos, abriendo en su blancura grandes ojos atónitos, ¿cuándo? Podían no existir ya en el mundo y no lo sabría. Ni nenúfares en los estanques, ni trigo sarraceno en la campiña. La tierra está a mi alrededor como una vasta hipótesis que ya no verifico.

La mujer rota
Simone de Beauvoir