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domingo, 26 de noviembre de 2017

Ejércitos de la oscuridad

Silvina Ocampo. Ejércitos de la oscuridad.

No elegiría otra época para vivir que la actual; tampoco elegiría otro país para hacerlo mío. Siempre fui muy obediente a mi destino.

Aprendí a mentir para ser más buena.

Hay sueños que quedaron grabados en mi memoria. Éste es uno de ellos: en el jardín de mi infancia estoy sentada en la barranca. Nunca termina el día: un día perfecto, divino. Y lloro porque no terminará jamás. No hay nadie. Es la eternidad.

Recuerdo lugares donde nunca estuve.

Ejércitos de la oscuridad
Silvina Ocampo

Ejércitos de la oscuridad

Silvina Ocampo. Ejércitos de la oscuridad.

No elegiría otra época para vivir que la actual; tampoco elegiría otro país para hacerlo mío. Siempre fui muy obediente a mi destino.

Aprendí a mentir para ser más buena.

Hay sueños que quedaron grabados en mi memoria. Éste es uno de ellos: en el jardín de mi infancia estoy sentada en la barranca. Nunca termina el día: un día perfecto, divino. Y lloro porque no terminará jamás. No hay nadie. Es la eternidad.

Recuerdo lugares donde nunca estuve.

Ejércitos de la oscuridad
Silvina Ocampo

lunes, 22 de mayo de 2017

Antología de la literatura fantástica

Borges, Ocampo, Bioy. Antología de la literatura fantástica.

La obra y el poeta

El poeta hindú Tulsi Das compuso la gesta de Hanuman y de su ejército de monos. Años después, un rey lo encarceló en una torre de piedra. En la celda se puso a meditar y de la meditación surgió Hanuman con su ejército de monos y conquistaron la ciudad e irrumpieron en la torre y lo libertaron
R. F. Burton

El negador de milagros

Chu Fu Tze, negador de milagros, había muerto; lo velaba su yerno. Al amanecer, el ataúd se elevó y quedó suspendido en el aire, a dos cuartas del suelo. El piadoso yerno se horrorizó. «Oh, venerado suegro», suplicó «no destruyas mi fe de que son imposibles los milagros». El ataúd entonces, descendió lentamente, y el yerno recuperó la fe.
Citado por Giles en Confucianism and its Rivals, Lecture VIII, 1915

El pañuelo que se teje solo

La mitología malaya habla de un pañuelo, sansistah kalah, que se teje solo y cada año agrega una hilera de perlas finas, y cuando esté concluido ese pañuelo, será el fin del mundo.
W. W. Skeat
Malay Magic (1900)

Antología de la literatura fantástica (1940)
Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo, Adolfo Bioy Casares

Antología de la literatura fantástica

Borges, Ocampo, Bioy. Antología de la literatura fantástica.

La obra y el poeta

El poeta hindú Tulsi Das compuso la gesta de Hanuman y de su ejército de monos. Años después, un rey lo encarceló en una torre de piedra. En la celda se puso a meditar y de la meditación surgió Hanuman con su ejército de monos y conquistaron la ciudad e irrumpieron en la torre y lo libertaron
R. F. Burton

El negador de milagros

Chu Fu Tze, negador de milagros, había muerto; lo velaba su yerno. Al amanecer, el ataúd se elevó y quedó suspendido en el aire, a dos cuartas del suelo. El piadoso yerno se horrorizó. «Oh, venerado suegro», suplicó «no destruyas mi fe de que son imposibles los milagros». El ataúd entonces, descendió lentamente, y el yerno recuperó la fe.
Citado por Giles en Confucianism and its Rivals, Lecture VIII, 1915

El pañuelo que se teje solo

La mitología malaya habla de un pañuelo, sansistah kalah, que se teje solo y cada año agrega una hilera de perlas finas, y cuando esté concluido ese pañuelo, será el fin del mundo.
W. W. Skeat
Malay Magic (1900)

Antología de la literatura fantástica (1940)
Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo, Adolfo Bioy Casares

domingo, 21 de junio de 2015

Informe del Cielo y del Infierno

Silvina Ocampo. Informe del Cielo y del Infierno.

A ejemplo de las grandes casas de remate, el Cielo y el Infierno contienen en sus galerías hacinamientos de objetos que no asombrarán a nadie, porque son los que habitualmente hay en las casas del mundo. Pero no es bastante claro hablar sólo de objetos: en esas galerías también hay ciudades, pueblos, jardines, montañas, valles, soles, lunas, vientos, mares, estrellas, reflejos, temperaturas, sabores, perfumes, sonidos, pues toda suerte de sensaciones y de espectáculos nos depara la eternidad.
Si el viento ruge para ti, como un tigre, y la paloma angelical tiene, al mirar, ojos de hiena; si el hombre acicalado, que cruza por la calle, está vestido de andrajos concupiscentes; si la rosa con títulos honoríficos, que te regalan es un trapo desteñidoy menos interesante que un gorrión; si la cara de tu mujer es un leño descascarado y furioso; tus ojos y no Dios, los creó así.
Cuando mueras, los demonios y los ángeles, que son parejamente ávidos, sabiendo que estás adormecido, llegarán disfrazados a tu lecho y, acariciando tu cabeza, te darán a elegir las cosas que preferiste a lo largo de la vida. En una suerte de muestrario, al principio, te enseñarán las cosas elementales. Si te enseñan el sol, la luna o las estrellas, los verás en una esfera de cristal pintada, y creerás que esa esfera de cristal es el mundo; si te muestran el mar o las montañas, los verás en una piedra y creerás que esa piedra es el mar y las montañas; si te muestran un caballo, será una miniatura, pero creerás que ese caballo es un verdadero caballo. Los ángeles y los demonios distraerán tu ánimo con retratos de flores, de frutas abrillantadas y de bombones, haciéndote creer que eres todavía niño; te sentarán en una silla de manos, llamada también la silla de la reina o sillita de oro, y de ese modo te llevarán, con las manos entrelazadas, por aquellos corredores, al centro de tu vida, donde moran tus preferencias. Ten cuidado. Si eliges más cosas del Infierno que del Cielo, irás tal vez al Cielo; de lo contrario, si eliges más cosas del Cielo que del Infierno, corres el riesgo de ir al Infierno, pues tu amor a las cosas celestiales denotará mera concupiscencia.
La leyes del Cielo y del Infierno son versátiles. Que vayas a un lugar o a otro depende de un ínfimo detalle. Conozco personas que por una llave rota o una jaula de mimbre fueron al Infierno y otras que por un papel de diario o una taza de leche, al Cielo.
(1959)
Informe del Cielo y del Infierno
Silvina Ocampo

jueves, 15 de noviembre de 2012

Anotaciones

Silvina Ocampo, fotografiada por Bioy Casares en Posadas, Argentina, 1959.

Quisiera escribir un libro sobre nada.

Cornelia frente al espejo (1988)
Silvina Ocampo

miércoles, 17 de febrero de 2010

Nos iremos


"Nos iremos, me iré con los que aman,
dejaré mis jardines y mi perro
aunque parezcas dura como el hierro
cuando los vientos vagabundos braman.

Nos iremos, tu voz, tu amor me llaman:
dejaré el son plateado del cencerro
aunque llegue a las luces del desierto
por ti, porque tus frases me reclaman.

Buscaré el mar por ti, por tus hechizos,
me echaré bajo el ala de la vela,
después que el barro zarpe cuando vuela

la sombra del adiós. Como en los fríos
lloraré la cabeza entre tu mano
lo que me diste y me negaste en vano."

Silvina Ocampo
Foto de Silvina Ocampo junto a Bioy Casares

sábado, 30 de enero de 2010

El ser más inesperado es uno mismo

 
Silvina Ocampo. Fuente de la imagen:Bariloche
LA ESFINGE

El ser más inesperado es uno mismo:
hasta las esfinges nos miran con ojos asombrados.