Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Díaz Dufoo Hijo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carlos Díaz Dufoo Hijo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Epigramas

Carlos Díaz Dufoo Hijo. Epigramas.

La razón le abandona cuando necesita pensar.

Cumple un año más. En otra época eso pudo tener importancia. pero ahora ¿qué importa un año más en el tiempo de un muerto?

Regalaba, generosamente, las ideas ajenas.

La vida, como un soplo remoto, pasó entre sus dedos, íntima y ajena. De su visita quedó la huella del viento que agitó las hojas.

Después de triunfar en todo y de ganar cien coronas de laurel, advirtió, con sorpresa, que no tenía una cabeza de donde colgarlas.

Cree que lo que hace lo hace por deber. Nunca ha analizado un deber.

En él no duró nunca idea ninguna. Su alma era de fuego.

Camina sin descanso. Sus pies sangran. Los vientos abren surcos en sus carnes marchitas. Busca el propio país, en donde nunca estuvo.

—¡Qué viajar milagroso el de quien no ha viajado!
—Por eso son los sueños.

Epigramas (1927)
Carlos Díaz Dufoo Hijo 

Epigramas

Carlos Díaz Dufoo Hijo. Epigramas.

La razón le abandona cuando necesita pensar.

Cumple un año más. En otra época eso pudo tener importancia. pero ahora ¿qué importa un año más en el tiempo de un muerto?

Regalaba, generosamente, las ideas ajenas.

La vida, como un soplo remoto, pasó entre sus dedos, íntima y ajena. De su visita quedó la huella del viento que agitó las hojas.

Después de triunfar en todo y de ganar cien coronas de laurel, advirtió, con sorpresa, que no tenía una cabeza de donde colgarlas.

Cree que lo que hace lo hace por deber. Nunca ha analizado un deber.

En él no duró nunca idea ninguna. Su alma era de fuego.

Camina sin descanso. Sus pies sangran. Los vientos abren surcos en sus carnes marchitas. Busca el propio país, en donde nunca estuvo.

—¡Qué viajar milagroso el de quien no ha viajado!
—Por eso son los sueños.

Epigramas (1927)
Carlos Díaz Dufoo Hijo 

sábado, 23 de junio de 2018

Epigramas

Carlos Díaz Dufoo Hijo. Epigramas.

Cejijunto, solemne, con aire de continuo acierto, seguro y perfecto —tiempo de andante maestoso—, sólo le interesan las cuestiones graves: la belleza, el bien, el progreso, la ciencia.

En el mundo de las palabras ¡qué fácil es moverse! ¡Qué agradable compás! El que uno quiere, el que se elige, aun el que se inventa. Además, en un plano verbal todo es posible.

Para explicar su conducta unos invocan raros motivos intelectuales, otros pasiones complicadas, otros una sensibilidad extraña. Nadie ha caído en que el cansancio —sumisión al ritmo externo, abandono y renuncia— es la explicación.

Sabio optimista, sabio del pequeño saber, sabio de un mundo sin música, sabio de un mundo sin tormentas.

Gastó largos años para hacerse un estilo. Cuando lo tuvo, nada tuvo que decir con él. 

Epigramas (1927)
Carlos Díaz Dufoo Hijo

Epigramas

Carlos Díaz Dufoo Hijo. Epigramas.

Cejijunto, solemne, con aire de continuo acierto, seguro y perfecto —tiempo de andante maestoso—, sólo le interesan las cuestiones graves: la belleza, el bien, el progreso, la ciencia.

En el mundo de las palabras ¡qué fácil es moverse! ¡Qué agradable compás! El que uno quiere, el que se elige, aun el que se inventa. Además, en un plano verbal todo es posible.

Para explicar su conducta unos invocan raros motivos intelectuales, otros pasiones complicadas, otros una sensibilidad extraña. Nadie ha caído en que el cansancio —sumisión al ritmo externo, abandono y renuncia— es la explicación.

Sabio optimista, sabio del pequeño saber, sabio de un mundo sin música, sabio de un mundo sin tormentas.

Gastó largos años para hacerse un estilo. Cuando lo tuvo, nada tuvo que decir con él. 

Epigramas (1927)
Carlos Díaz Dufoo Hijo

miércoles, 10 de enero de 2018

Epigramas

Carlos Díaz Dufoo Hijo. Epigramas.

Cuando se convenció de que había tocado un puerto seguro, al abrigo de los vientos de la fortuna, pidió prestada una teoría social, moderada y rotunda, y compró un respetable sistema religioso que resolvía, sin sobresaltos, todos los problemas.

Acomodarse es, a un tiempo, triunfar y perecer.

Epitafio

Extranjero, yo no tuve un nombre glorioso. Mis abuelos no combatieron en Troya. Quizá en los demos rústicos del Ática, durante los festivales dionisiacos, vendieron a los viñadores lámparas de pico corto, negras y brillantes, y pintados con las heces del vino siguieron alegres la procesión de Eleuterio, hijo de Semele. Mi voz no resonó en la asamblea para señalar los destinos de la república, ni en los symposia para crear mundos nuevos y sutiles. Mis acciones fueron oscuras y mis palabras insignificantes. Imítame, huye de Mnemosina, enemiga de los hombres, y mientras la hoja cae vivirás la vida de los dioses.

Epigramas (1927)
Carlos Díaz Dufoo Hijo 

Epigramas

Carlos Díaz Dufoo Hijo. Epigramas.

Cuando se convenció de que había tocado un puerto seguro, al abrigo de los vientos de la fortuna, pidió prestada una teoría social, moderada y rotunda, y compró un respetable sistema religioso que resolvía, sin sobresaltos, todos los problemas.

Acomodarse es, a un tiempo, triunfar y perecer.

Epitafio

Extranjero, yo no tuve un nombre glorioso. Mis abuelos no combatieron en Troya. Quizá en los demos rústicos del Ática, durante los festivales dionisiacos, vendieron a los viñadores lámparas de pico corto, negras y brillantes, y pintados con las heces del vino siguieron alegres la procesión de Eleuterio, hijo de Semele. Mi voz no resonó en la asamblea para señalar los destinos de la república, ni en los symposia para crear mundos nuevos y sutiles. Mis acciones fueron oscuras y mis palabras insignificantes. Imítame, huye de Mnemosina, enemiga de los hombres, y mientras la hoja cae vivirás la vida de los dioses.

Epigramas (1927)
Carlos Díaz Dufoo Hijo 

viernes, 11 de agosto de 2017

Epigramas

Carlos Díaz Dufoo Hijo. Epigramas.

Es humilde y laborioso. Cree que, a la larga, el discípulo es maestro. Representa, en el tiempo, la teoría baconiana del genio. En el espacio, el problema de Aquiles y la tortuga.

Lee con sabia lentitud, con exasperación dionisiaca, con alma de prosélito y con espíritu de enemigo. Lee de continuo para buscar complemento a su vida y para prolongar en ella sus lecturas.

Comenzó una vez y luego volvió a comenzar. Comenzó de nuevo, comenzó en mil ocasiones, comenzó siempre. Cuando otros llegaban él comenzaba. No llegó nunca. —Seguir no es la consecuencia de comenzar. Seguir es una obligada perspectiva humana. Se comienza dentro de sí, se sigue afuera.

Hizo muchos planes. No cumplió ninguno. Cada día era un nuevo fracaso, pero cada día era también una nueva aurora y un fuego imperecedero encendía cada día en él el deseo de las cosas perfectas que no se realizan. Un soplo eterno reanimaba, diariamente, la potencia intacta y estéril.

Epigramas (1927)
Carlos Díaz Dufoo Hijo 

Epigramas

Carlos Díaz Dufoo Hijo. Epigramas.

Es humilde y laborioso. Cree que, a la larga, el discípulo es maestro. Representa, en el tiempo, la teoría baconiana del genio. En el espacio, el problema de Aquiles y la tortuga.

Lee con sabia lentitud, con exasperación dionisiaca, con alma de prosélito y con espíritu de enemigo. Lee de continuo para buscar complemento a su vida y para prolongar en ella sus lecturas.

Comenzó una vez y luego volvió a comenzar. Comenzó de nuevo, comenzó en mil ocasiones, comenzó siempre. Cuando otros llegaban él comenzaba. No llegó nunca. —Seguir no es la consecuencia de comenzar. Seguir es una obligada perspectiva humana. Se comienza dentro de sí, se sigue afuera.

Hizo muchos planes. No cumplió ninguno. Cada día era un nuevo fracaso, pero cada día era también una nueva aurora y un fuego imperecedero encendía cada día en él el deseo de las cosas perfectas que no se realizan. Un soplo eterno reanimaba, diariamente, la potencia intacta y estéril.

Epigramas (1927)
Carlos Díaz Dufoo Hijo