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miércoles, 18 de abril de 2018

El apicultor

Maxence Fermine. El apicultor.

Aurélien Rochefer se había hecho apicultor por afición. No es que estuviera ansioso de riquezas ni que, cosechando miel, tuviera la menor posibilidad de enriquecerse, sino que, en todas las cosas, buscaba lo que él llamaba, de forma muy singular, el oro de la vida.
Era un ser en busca de la belleza. en su opinión, la existencia sólo valía la pena vivirla por los pocos instantes de magia pura que la salpicaban..
En 1885, Aurélien cumplió veinte años y comenzó a soñar con las abejas. Tenía el proyecto de construir una docena de colmenas y hacer miel. Sabía que iba a convertirse en el único apicultor de Langlade, y la miel que vendería sería la mejor de toda la Provenza.
Y este proyecto, por insólito que fuera, bastaba para hacer de su vida un sueño.

Las abejas pueden morir de amor por una flor.

Las abejas pueden morir de amor.
Las abejas pueden.

En verdad, no se sabe nada del poder de las abejas.

Traducción del francés por R. M. Bassols

El apicultor (2000)
Maxence Fermine

El apicultor

Maxence Fermine. El apicultor.

Aurélien Rochefer se había hecho apicultor por afición. No es que estuviera ansioso de riquezas ni que, cosechando miel, tuviera la menor posibilidad de enriquecerse, sino que, en todas las cosas, buscaba lo que él llamaba, de forma muy singular, el oro de la vida.
Era un ser en busca de la belleza. en su opinión, la existencia sólo valía la pena vivirla por los pocos instantes de magia pura que la salpicaban..
En 1885, Aurélien cumplió veinte años y comenzó a soñar con las abejas. Tenía el proyecto de construir una docena de colmenas y hacer miel. Sabía que iba a convertirse en el único apicultor de Langlade, y la miel que vendería sería la mejor de toda la Provenza.
Y este proyecto, por insólito que fuera, bastaba para hacer de su vida un sueño.

Las abejas pueden morir de amor por una flor.

Las abejas pueden morir de amor.
Las abejas pueden.

En verdad, no se sabe nada del poder de las abejas.

Traducción del francés por R. M. Bassols

El apicultor (2000)
Maxence Fermine

lunes, 21 de abril de 2008

Nieve (4)

"Una mañana de diciembre, su padre lo llevó andando al pie de los Alpes japoneses, en el centro de Honshu, le señaló un cima, allí donde moran las nieves perpetuas, le entregó unas alforjas llenas de víveres y un pergamino de seda, y le dijo:
- No vuelvas hasta que lo sepas.Sacerdote o guerrero. Elige tú.
El adolescente escaló la montaña a despecho del peligro y la fatiga. En la cima, halló un refugio bajo la roca y se sentó allí frente al esplandor del mundo.
Siete días permaneció alimentandose de la belleza en las puertas del cielo. En el pergamino de seda, no escribió más que una sola palabra, una palabra de esplendorosa blancura.
Cuando regresó junto a su padre, éste le preguntó:
-Yuko, ¿has encontrado tu camino?
El joven se hincó de rodillas y dijo:
- Mejor aún, padre. He encontrado la nieve."
Maxence Fermine
Nieve