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jueves, 11 de julio de 2024

Los soñadores

Rosalba Campra. Foto: Diario Alfil.

En sus sueños solía ser un príncipe capaz de volar, pero todos esos sueños se desarrollaban en una estación en ruinas, donde se había quedado solo, sin valijas ni documentos. Tenía miedo y frío. Un desierto sin fin se extendía detrás de las ventanas de vidrios emplomados. ¿Tal vez se trataba de otro planeta?

Podría levantar vuelo desde allí, porque el techo está derruido, pero por encima sopla un viento huracanado que arrastra remolinos de arena. Por alguna razón sabe el nombre de ese viento, shamal, o cree recordarlo. En fin. esas cosas típicas de las pesadillas.

Al despertar, sin embargo, lo que recordaba eran paisajes de prados fragantes o farallones de ocre, su propio palacio con la mesa ricamente aparejada, las caricias esplendorosas de una desconocida y otras felicidades por el estilo.

El psicoanalista se ponía furioso. Todas las veces hace señas a su paciente desde los escombros de la boletería, con la esperanza a que se decida a comprar el pasaje. Tren. ómnibus, caravana, lo que sea con tal de sacarlo de ahí, y salir él mismo. Pero su paciente no lo ve. O finge no verlo.

Cuentos
Rosalba Campra

jueves, 12 de agosto de 2021

Perseidas

Las Perseidas. Foto de archivo: EFE.

Y dónde van
las estrellas fugaces
dónde van
en la noche de agosto
esquivando deseos
en enjambre
las Perseidas
dónde van
para quién
pasan
cuando van
para ellas mismas
para nadie
pasan
cuando caen
en la noche de agosto
los deseos que no se formulan
dónde van
mientras caen
y una vez que han caído
detrás del horizonte
en la noche de agosto
dónde están
las Perseidas
nadie hay que las vea
en la noche de agosto
regresar
las estrellas fugaces
solo van.

Fabulario (2021)
Rosalba Campra 

Perseidas

Las Perseidas. Foto de archivo: EFE.

Y dónde van
las estrellas fugaces
dónde van
en la noche de agosto
esquivando deseos
en enjambre
las Perseidas
dónde van
para quién
pasan
cuando van
para ellas mismas
para nadie
pasan
cuando caen
en la noche de agosto
los deseos que no se formulan
dónde van
mientras caen
y una vez que han caído
detrás del horizonte
en la noche de agosto
dónde están
las Perseidas
nadie hay que las vea
en la noche de agosto
regresar
las estrellas fugaces
solo van.

Fabulario (2021)
Rosalba Campra 

viernes, 30 de octubre de 2020

Remures y Lampurias

Rosalba Campra. Foto: Diario Alfil.

El remur conoce casi todo el mundo pero nunca había visto una lampuria, y la lampuria es la primera vez que ve un remur.

Él se sorprende porque estaba seguro de haber visto todo lo que se debe ver para poder decir que uno conoce el mundo, y ella se sorprende porque, no habiéndose movido nunca de su sitio, no conoce nada.

En consecuencia, o no, la lampuria y el remur se enamoran el uno del otro. Un caso clásico de «exotismo especular», bien estudiado por la astroneuromancia y demás ciencias alquímicas, etológicas, homeopáticas, etc. 

Después cada uno, mirándose en el espejo que sus semejantes les alcanzan, comprueba que no pertenece a la misma especie que el otro, reconsidera la situación, la clasifica como inconveniente, renuncia.

¿Pero hay acaso alguien que sea de la misma especie que otro?

Cuento publicado en la revista Luvina, invierno de 2014.

Cuentos
Rosalba Campra 

Remures y Lampurias

Rosalba Campra. Foto: Diario Alfil.

El remur conoce casi todo el mundo pero nunca había visto una lampuria, y la lampuria es la primera vez que ve un remur.

Él se sorprende porque estaba seguro de haber visto todo lo que se debe ver para poder decir que uno conoce el mundo, y ella se sorprende porque, no habiéndose movido nunca de su sitio, no conoce nada.

En consecuencia, o no, la lampuria y el remur se enamoran el uno del otro. Un caso clásico de «exotismo especular», bien estudiado por la astroneuromancia y demás ciencias alquímicas, etológicas, homeopáticas, etc. 

Después cada uno, mirándose en el espejo que sus semejantes les alcanzan, comprueba que no pertenece a la misma especie que el otro, reconsidera la situación, la clasifica como inconveniente, renuncia.

¿Pero hay acaso alguien que sea de la misma especie que otro?

Cuento publicado en la revista Luvina, invierno de 2014.

Cuentos
Rosalba Campra 

lunes, 24 de julio de 2017

A puertas cerradas

Castilviejo. Murallas de Ávila. Acuarela.

Hay una ciudad donde los ríos nunca pasan. Ni los peregrinos, ni los pájaros que van hacia el Sur. 
La ciudad está cerrada por tres filas de murallas cada una con una puerta, cerrada.
El rey las mandó cerrar cuando murió su hijo, pero era demasiado tarde, la muerte ya había salido, y no pudieron alcanzarla.
Tampoco volvió a entrar.
Todos estamos ahí, y esperamos, y la arena se amontona en los aljibes, pero lo peor de todo es la memoria.

Formas de la memoria (1989)
Rosalba Campra

A puertas cerradas

Castilviejo. Murallas de Ávila. Acuarela.

Hay una ciudad donde los ríos nunca pasan. Ni los peregrinos, ni los pájaros que van hacia el Sur. 
La ciudad está cerrada por tres filas de murallas cada una con una puerta, cerrada.
El rey las mandó cerrar cuando murió su hijo, pero era demasiado tarde, la muerte ya había salido, y no pudieron alcanzarla.
Tampoco volvió a entrar.
Todos estamos ahí, y esperamos, y la arena se amontona en los aljibes, pero lo peor de todo es la memoria.

Formas de la memoria (1989)
Rosalba Campra

lunes, 10 de julio de 2017

Primera fundación

Rosalba Campra. Ciudades para errantes.

Primero eran tan sólo una pocas casas, y alrededor la llanura inacabable, la línea del horizonte siempre a la altura de los ojos. Pero por ese espacio sin fronteras podían venir los enemigos, y no habría dónde esconderse, ni cómo defenderse de ellos. Fue por eso que se levantó la primera muralla, no demasiado alta, para poder ver si alguien se acercaba. Sólo que así los enemigos tampoco encontrarían dificultad en escalarla. De modo que detrás de esa muralla hubo que levantar otra, mucho más alta. Fue evidente entonces que si los enemigos conseguían escalar la segunda muralla, los tomarían desprevenidos, porque se habían sentido seguros. Y se levantó la tercera. Y así sucesivamente, hasta que se acabó el horizonte.

Ciudades para errantes (2007)
Rosalba Campra

Primera fundación

Rosalba Campra. Ciudades para errantes.

Primero eran tan sólo una pocas casas, y alrededor la llanura inacabable, la línea del horizonte siempre a la altura de los ojos. Pero por ese espacio sin fronteras podían venir los enemigos, y no habría dónde esconderse, ni cómo defenderse de ellos. Fue por eso que se levantó la primera muralla, no demasiado alta, para poder ver si alguien se acercaba. Sólo que así los enemigos tampoco encontrarían dificultad en escalarla. De modo que detrás de esa muralla hubo que levantar otra, mucho más alta. Fue evidente entonces que si los enemigos conseguían escalar la segunda muralla, los tomarían desprevenidos, porque se habían sentido seguros. Y se levantó la tercera. Y así sucesivamente, hasta que se acabó el horizonte.

Ciudades para errantes (2007)
Rosalba Campra

miércoles, 21 de junio de 2017

El placer

Rosalba Campra. Cuentos del cuchillo de jade.

El hombre de quien trata este cuento era inmensamente rico. Disponía por lo tanto de una casa con una desmedida cantidad de habitaciones, patios interiores, jardines, sótanos, torres de castigo , etcétera. Por la misma razón disponía, además de la esposa principal y de todas las esposas secundarias correspondientes a su jerarquía, de las concubinas reglamentarias, reclutadas entre las vírgenes más prometedoras de la comarca y, por supuesto, de las criadas que cada una de ellas tenía a su servicio. Todas, obviamente, instruidas con minuciosidad en el Arte de la alcoba, en el que, como se debe, también él era ducho, cosa que no dejaba de ponerse en evidencia cada vez que las atendía teniendo en cuenta el orden y asiduidad que la categoría de cada una de ellas implicaba.
Cuando alguna pausa lo hacía posible, visitaba un selecto prostíbulo donde, en compañía de cortesanas especialmente adiestradas, desentendiéndose de los sempiternos placeres a los que lo destinaba su condición de amo y señor de tanta esposa y adláteres, todas con el mismo derecho a satisfacción independientemente del rango, podía por fin entregarse sin inhibiciones al Arte de la conversación, la música y la poesía.

Cuentos del cuchillo de jade (2009)
Rosalba Campra

El placer

Rosalba Campra. Cuentos del cuchillo de jade.

El hombre de quien trata este cuento era inmensamente rico. Disponía por lo tanto de una casa con una desmedida cantidad de habitaciones, patios interiores, jardines, sótanos, torres de castigo , etcétera. Por la misma razón disponía, además de la esposa principal y de todas las esposas secundarias correspondientes a su jerarquía, de las concubinas reglamentarias, reclutadas entre las vírgenes más prometedoras de la comarca y, por supuesto, de las criadas que cada una de ellas tenía a su servicio. Todas, obviamente, instruidas con minuciosidad en el Arte de la alcoba, en el que, como se debe, también él era ducho, cosa que no dejaba de ponerse en evidencia cada vez que las atendía teniendo en cuenta el orden y asiduidad que la categoría de cada una de ellas implicaba.
Cuando alguna pausa lo hacía posible, visitaba un selecto prostíbulo donde, en compañía de cortesanas especialmente adiestradas, desentendiéndose de los sempiternos placeres a los que lo destinaba su condición de amo y señor de tanta esposa y adláteres, todas con el mismo derecho a satisfacción independientemente del rango, podía por fin entregarse sin inhibiciones al Arte de la conversación, la música y la poesía.

Cuentos del cuchillo de jade (2009)
Rosalba Campra