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jueves, 15 de enero de 2015

Eurídice

Edward Poynter. Orfeo y Eurídice.

Habiendo perdido a Eurídice, Orfeo la lloró largo tiempo, y su llanto fue volviéndose canciones que encantaban a todos los ciudadanos, quienes le daban monedas y le pedían encores. Luego fue a buscar a Eurídice al infierno, y allí cantó sus llantos y Plutón escuchó con placer y le dijo:
-Te devuelvo a tu esposa, pero sólo podrán los dos salir de aquí, si en el camino ella te sigue y nunca te vuelves a verla, porque la perderías para siempre.
Y echaron los dos esposos a andar, él mirando hacia adelante y ella siguiendo sus pasos.
Mientras andaban y a punto de llegar a la salida, recordó Orfeo aquello de que los Dioses infligen desgracias a los hombres para que tengan asuntos que cantar, y sintió nostalgia de los aplausos y los honores y las riquezas que le habían logrado las elegías motivadas por la ausencia de su esposa.
Y entonces con el corazón dolido y una sonrisa de disculpa volvió el rostro y miró a Eurídice.

Portarrelatos (2007)
José de la Colina

sábado, 29 de noviembre de 2014

El final del principio

San Miguel y el Demonio, vitral de la iglesia de Saint-Martin de Florac. Imagen tomada de la Wikipedia.

Aprovechando que Dios, tras haber trabajado seis días de la semana en la creación del Mundo, se había tomado el domingo y retirado a descansar
                                                  El Diablo
                                                                Entró en la Tierra
                                                                                          y fundó la Historia.

El final del principio
José de la Colina

martes, 21 de enero de 2014

Las sirenas

Marie-François Firmin-Girard. Ulises y las sirenas (1882.).

Otra versión de la Odisea cuenta que la tripulación se perdió porque Ulises había ordenado a sus compañeros que se taparan los oídos para no oír el pérfido si bien dulce canto de las Sirenas, pero olvidó indicarles que cerraran los ojos, y como además las sirenas, de formas generosas, sabían danzar...

Tren de historias (1998)
José de la Colina

domingo, 8 de julio de 2012

Una pasión en el desierto

Foto del colectivo ucraniano Retroatelier.

El extenuado y sediento viajero perdido en el desierto vio que la hermosa mujer del oasis venía hacia él cargando un ánfora en la que el agua danzaba al ritmo de las caderas.
-¡Por Alá -gritó-, dime que esto no es un espejismo!
-No -respondió la mujer sonriendo-, el espejismo eres tú.
Y
en un parpadeo de la mujer
el hombre desapareció.

Una pasión en el desierto
José de la Colina

sábado, 25 de febrero de 2012

Una mecenas

Lazer Fundora. Lejanía.

La hermosa y sensual señora se acostaba con los jóvenes escritores nacionales para mejorar la calidad de la nueva literatura erótica mexicana.

Una mecenas
José de la Colina